Cómo instalar Python en Windows, Linux y macOS paso a paso

Última actualización: 16/02/2026
Autor: Isaac
  • Python es un lenguaje versátil, multiplataforma y con una comunidad enorme, ideal tanto para principiantes como para proyectos profesionales.
  • Elegir la versión adecuada de Python 3 y conocer los requisitos del sistema evita conflictos y problemas de compatibilidad futuros.
  • La instalación varía entre Windows, macOS y Linux, pero en todos los casos existen métodos sencillos y oficiales para dejar Python listo en pocos minutos.
  • Distribuciones como Anaconda y herramientas como WSL o Homebrew facilitan aún más trabajar con Python en ciencia de datos y entornos de desarrollo avanzados.

Instalar Python en Windows Linux y macOS

Python se ha convertido en el idioma universal de la programación moderna: se usa para automatizar tareas, crear aplicaciones web, trabajar con datos, construir modelos de inteligencia artificial y un sinfín de cosas más. La buena noticia es que puedes instalarlo sin volverte loco tanto en Windows, como en Linux y macOS, siempre que sigas unos pasos claros.

Si estás empezando, es normal que el proceso de instalación te imponga un poco de respeto, sobre todo al ver comandos, gestores de paquetes o diferentes versiones. En esta guía vas a encontrar, en un solo sitio, todo lo necesario para entender qué es Python, qué versión te interesa, qué requisitos debe cumplir tu equipo y cómo instalarlo paso a paso en cada sistema operativo sin perderte por el camino.

Qué es exactamente Python y por qué gusta tanto

Python es un lenguaje de programación interpretado, de alto nivel y con una sintaxis muy cercana al lenguaje humano. Fue creado por Guido van Rossum con una filosofía muy clara: que el código fuese fácil de leer, de escribir y de mantener, incluso para personas que se están iniciando.

La gran baza de Python es su versatilidad: se usa en desarrollo web, análisis de datos, ciencia de datos, aprendizaje automático, inteligencia artificial, automatización de sistemas, scripting, web scraping, simulaciones científicas y hasta para crear interfaces gráficas. Su biblioteca estándar, junto con miles de paquetes de terceros, permite montar aplicaciones muy complejas sin reinventar la rueda.

Otro punto clave es que Python es multiplataforma: el mismo código puede ejecutarse en Windows, macOS y casi cualquier distribución de Linux con cambios mínimos o incluso sin cambiarlos. Eso hace que sea una apuesta segura tanto para proyectos personales como para desarrollos profesionales a largo plazo.

Además, detrás de Python hay una comunidad gigantesca y muy activa que mantiene el lenguaje, corrige errores, crea nuevas librerías y publica tutoriales, cursos y ejemplos constantemente. Si te atascas, es raro que no encuentres alguien que ya haya resuelto el mismo problema.

Que es Python y para que sirve

Quién utiliza Python hoy en día

Python está presente en empresas enormes, startups y proyectos personales. No es un lenguaje “de nicho”, sino una herramienta central en entornos de producción muy serios.

Entre los perfiles profesionales que usan Python a diario destacan los desarrolladores de software, que lo aprovechan para crear desde scripts simples hasta aplicaciones de escritorio y servicios backend. Su sintaxis clara y sus librerías hacen que el desarrollo sea rápido y relativamente sencillo de mantener.

Los científicos de datos y analistas utilizan Python como navaja suiza para limpiar, transformar y visualizar grandes cantidades de información, además de implementar modelos de machine learning y análisis predictivo con librerías como pandas, NumPy, scikit-learn, TensorFlow o PyTorch.

Los administradores de sistemas y DevOps recurren a Python para automatizar tareas repetitivas, desplegar servicios, gestionar servidores y monitorizar infraestructuras. Su capacidad multiplataforma permite usar el mismo script en distintos entornos con mínimos cambios.

En el desarrollo web, frameworks como Django y Flask están construidos sobre Python y permiten levantar aplicaciones web modernas, escalables y seguras en muy poco tiempo. También se utiliza en entornos de investigación académica para simulaciones, modelos matemáticos complejos y prototipos rápidos.

En cuanto a empresas, la lista es larga: Google emplea Python en muchos servicios y herramientas internas; Facebook lo usa para parte de su infraestructura; Instagram se apoya en Django; Netflix y Spotify lo explotan para análisis de datos y backend; Dropbox construyó gran parte de su cliente con Python; Quora, Pinterest o Reddit se basan en él en diferentes componentes; incluso la NASA lo utiliza para análisis, simulaciones y gestión de sistemas.

Ventajas clave de trabajar con Python

La primera gran ventaja de Python es que resulta muy fácil de aprender. La sintaxis es limpia, usa sangrías en lugar de llaves, y el propio lenguaje anima a escribir código legible. Para alguien que nunca ha programado, la curva de entrada es mucho más suave que con otros lenguajes.

Otra ventaja enorme es la cantidad de librerías y paquetes disponibles. Desde módulos estándar incluidos con el propio Python hasta repositorios como PyPI con decenas de miles de paquetes, puedes encontrar herramientas para desarrollo web, ciencia de datos, visión por computador, automatización, redes, pruebas, etc.

Python es independiente de la plataforma, así que puedes desarrollar en Windows y desplegar en Linux, o programar en macOS y mover el código a un servidor en la nube sin drama. Esto simplifica mantenimientos y migraciones entre entornos.

El soporte de la comunidad es otro plus. Encontrarás foros, canales de chat, listas de correo, conferencias y documentación muy cuidada. Si necesitas ayuda, recursos o ejemplos prácticos, los tendrás a un clic.

Por último, Python es software libre y de código abierto, lo que significa que puedes usarlo en proyectos personales o comerciales sin coste de licencias, modificarlo si lo necesitas y confiar en que no depende del capricho de una única empresa.

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Ventajas de usar el lenguaje Python

Intérprete de Python y principales implementaciones

Cuando hablamos de instalar Python en realidad estamos instalando, entre otras cosas, un intérprete, es decir, el programa que lee tu código, lo analiza y lo ejecuta sobre la máquina virtual de Python.

No existe un único intérprete, sino varias implementaciones diseñadas para distintos escenarios. La más extendida es CPython, escrita en C y considerada la versión “oficial” que encontrarás en la mayoría de páginas y distribuciones.

PyPy es otra implementación muy interesante que incluye un compilador JIT (Just In Time) para acelerar la ejecución de muchos programas, sobre todo aquellos que hacen uso intensivo de bucles y operaciones repetitivas.

IronPython es la versión de Python integrada con el ecosistema .NET, pensada para trabajar cómodamente con librerías y aplicaciones de este framework de Microsoft, compartiendo componentes y tipos de datos.

Jython, por su parte, implementa Python sobre la máquina virtual de Java, permitiendo mezclar código Python con librerías Java y ejecutarlo allí donde tengas una JVM disponible. Cada intérprete tiene sus ventajas dependiendo del entorno en el que vayas a trabajar.

Versiones de Python: 2.x frente a 3.x

Durante años han convivido dos grandes ramas de Python: la 2.x y la 3.x. Sin embargo, Python 2 llegó a su fin de vida útil en enero de 2020, lo que significa que ya no recibe actualizaciones ni correcciones de seguridad.

Python 3.x es la rama activa y la que debes instalar para cualquier proyecto nuevo. Introduce mejoras importantes en el manejo de texto Unicode, división de números, librerías reorganizadas y cambios de sintaxis que hacen el lenguaje más coherente a largo plazo.

Solo tiene sentido usar Python 2 si mantienes aplicaciones antiguas que dependen de librerías no actualizadas, pero incluso en ese caso se recomienda planificar una migración a Python 3 para evitar problemas de seguridad y compatibilidad a medio plazo.

En la práctica, cuando entres en la web oficial verás siempre destacada la última versión estable de Python 3, y esa será la opción adecuada para aprender, experimentar o iniciar casi cualquier proyecto.

Versiones de Python 2 y Python 3

Requisitos previos y hardware necesario

Antes de lanzarte a instalar Python conviene revisar que tu equipo cumple unos requisitos mínimos, para que la instalación vaya fina y después puedas trabajar sin cuelgues raros.

En términos generales, Python no es especialmente exigente. Con alrededor de 150 MB de espacio libre para el propio intérprete y algo más para librerías y proyectos tendrás de sobra para empezar. Obviamente, si planeas trabajar con datos pesados o modelos de IA necesitarás más disco.

A nivel de memoria RAM, lo sensato es contar al menos con 4 GB si piensas usar herramientas de ciencia de datos u otros entornos que consuman recursos; aunque técnicamente podrías arrancar con menos, la experiencia sería mucho más limitada.

La conexión a Internet es muy recomendable aunque no estrictamente obligatoria, porque te hará falta para descargar Python, actualizarlo, instalar paquetes desde PyPI y consultar documentación. Sin red, todo se vuelve más engorroso.

En cuanto a permisos, necesitarás acceso de administrador o sudo en el sistema para instalar Python a nivel global. También es buena idea asegurarte de que el sistema operativo está actualizado para evitar conflictos con dependencias antiguas.

Requisitos para instalar Python

Sistemas operativos compatibles

Python funciona sin problemas en los sistemas operativos más habituales, así que rara vez vas a tener un bloqueo por la plataforma que uses en tu día a día.

En Windows, la compatibilidad oficial suele abarcar desde Windows 7 en adelante, incluyendo tanto versiones de 32 bits como de 64 bits, aunque hoy en día lo normal es usar 64 bits para aprovechar mejor la memoria.

En macOS, las versiones modernas de Python soportan macOS 10.9 (Mavericks) o posterior, tanto en equipos con procesadores Intel como en los más recientes con chips Apple Silicon (M1 y sucesores), ya sea con binarios nativos o mediante traducción.

En el mundo Linux, Python está disponible en prácticamente todas las distribuciones serias: Ubuntu, Debian, Fedora, CentOS, Arch Linux, etc. Además, en muchas de ellas viene preinstalado con el propio sistema.

Mientras tengas acceso a un gestor de paquetes moderno o a un compilador razonable, podrás instalar y actualizar Python sin demasiadas complicaciones en cualquiera de estas plataformas.

Requisitos por sistema: Windows, macOS y Linux

En Windows, lo ideal es disponer como mínimo de 1 GB de RAM, aunque para trabajar cómodo con herramientas modernas se recomiendan 4 GB o más. Cualquier procesador Intel o AMD actual es perfectamente válido.

En macOS, se aconseja contar con al menos 2 GB de RAM, pero, como siempre, 4 GB o más te darán margen para ejecutar entornos de desarrollo, navegadores y herramientas auxiliares al mismo tiempo.

En Linux, Python puede arrancar en máquinas bastante modestas, con 512 MB de RAM en distros ligeras, pero de nuevo es muy recomendable tener 1 GB o más si vas a instalar librerías potentes o entornos gráficos.

Sea cual sea el sistema, conviene que el propio sistema operativo esté razonablemente actualizado. Muchas de las dependencias que usa Python (como OpenSSL, zlib o libffi) se gestionan a través del sistema, y versiones muy antiguas pueden dar guerra.

Por último, asegúrate de tener permisos de administrador o sudo, porque sin ellos la instalación global de Python y de algunas librerías quedará bloqueada y tendrás que recurrir a soluciones más avanzadas como entornos virtuales aislados.

Cómo elegir la versión de Python adecuada

A la hora de decidir qué versión instalar, hay dos preguntas principales: en qué sistema operativo vas a trabajar y qué tipo de proyecto quieres desarrollar.

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Si tu objetivo es aprender Python desde cero, la respuesta es sencilla: instala la última versión estable de Python 3 que aparezca en la web oficial. Así dispondrás de todas las mejoras recientes y de una compatibilidad máxima con tutoriales actuales.

Si en cambio vas a mantener o desarrollar una aplicación que dependa de ciertos módulos de terceros, quizá te convenga usar una versión concreta de Python 3 compatible con esas librerías. En esos casos, lo mejor es revisar la documentación de cada paquete.

También es importante tener claro si necesitas la versión de 32 o 64 bits en Windows. Hoy en día casi siempre es recomendable optar por 64 bits, salvo que tengas una limitación muy específica.

En contextos avanzados, puedes incluso tener varias versiones de Python conviviendo en el mismo sistema, especialmente en Linux y macOS, siempre que tengas cuidado con las rutas, el PATH y el uso de entornos virtuales.

Instalar Python en Windows paso a paso

En Windows, tienes dos caminos principales para instalar Python: usar el instalador oficial de python.org o recurrir a Microsoft Store. Además, existe la opción de usar WSL (Windows Subsystem for Linux) para instalar Python dentro de una distribución Linux como Ubuntu.

Lo primero que conviene hacer es comprobar si tu Windows es de 32 o 64 bits. Puedes verlo en la sección “Acerca de” del sistema, accediendo desde Configuración > Sistema > Acerca de, desde el Panel de control > Sistema y seguridad > Sistema o usando la combinación tecla Windows + Pausa/Inter.

Después, entra en la página de descargas de Python para Windows y haz clic en el enlace de la última versión de Python 3. Elige el instalador que corresponda a tu arquitectura: “Windows x86-64 executable installer” para 64 bits o “Windows x86 executable installer” para 32 bits.

Una vez descargado el instalador, haz doble clic para arrancarlo. En la ventana de configuración, es fundamental marcar la casilla “Add Python 3.x to PATH” o “Add Python to environment variables” antes de pulsar en “Install Now”. Esto añadirá Python al PATH del sistema y podrás ejecutarlo desde cualquier terminal.

Si prefieres una instalación más personalizada, elige la opción de configuración avanzada. Podrás decidir el directorio de instalación, activar la instalación para todos los usuarios, incluir la documentación, instalar pip, tcl/tk e IDLE, el lanzador py, precompilar la biblioteca estándar o descargar símbolos de depuración.

Cuando empiece la instalación, el asistente copiará todos los archivos necesarios y preparará el entorno. El proceso tarda solo unos minutos. Al finalizar, verás una pantalla de éxito con la posibilidad de abrir la documentación o ajustar algún extra; puedes cerrar esa ventana sin problema.

Para comprobar que todo ha ido bien, abre el Símbolo del sistema (cmd) o PowerShell y escribe el comando:

python --version

Si ves aparecer la versión de Python que acabas de instalar, la integración en PATH se ha hecho correctamente. En caso de que no funcione, también puedes probar con py o python3 según la configuración del lanzador.

Como alternativa, puedes instalar Python desde Microsoft Store. Abre la tienda, busca “Python”, selecciona la versión 3.x más reciente y pulsa “Instalar”. Este método facilita futuras actualizaciones y se integra bien con el sistema, aunque ofrece menos control fino que el instalador tradicional.

Por último, si te interesa trabajar dentro de un entorno Linux usando WSL, puedes habilitar el subsistema mediante PowerShell con:

Enable-WindowsOptionalFeature -Online -FeatureName Microsoft-Windows-Subsystem-Linux

Después instala una distribución como Ubuntu desde Microsoft Store, crea tu usuario y, una vez dentro de la terminal de Ubuntu, podrás instalar Python con el gestor de paquetes como harías en un Linux nativo.

Instalar Python en macOS

Los Mac suelen traer una versión antigua de Python 2.x preinstalada que el propio sistema utiliza para algunas herramientas internas, así que no es buena idea toquetearla. Lo recomendable es instalar una versión moderna de Python 3 en paralelo.

Para ver qué versión tienes ahora mismo, abre la aplicación Terminal (en Aplicaciones > Utilidades o buscándola con Spotlight) y ejecuta:

python --version

Es probable que veas algo como Python 2.7.x. Para comprobar si ya tienes Python 3 instalado por otro método, puedes probar también con:

python3 --version

Si no aparece ninguna versión adecuada de Python 3, toca instalarla. La forma más directa es ir a la web oficial de Python, entrar en la sección de descargas para macOS y descargar el paquete .pkg correspondiente a la última versión estable de Python 3.

Cuando el archivo se haya descargado, haz doble clic sobre él para lanzar el instalador. Acepta el acuerdo de licencia, deja la ruta de instalación por defecto salvo que tengas motivos para cambiarla e introduce tu contraseña de administrador cuando te la pida.

Tras completar la instalación, se añadirá un directorio de Python en tu sistema junto con utilidades como IDLE (el editor/entorno simple que viene con Python) y el propio ejecutable accesible desde Terminal.

Para verificar que todo está correcto, vuelve a abrir la Terminal y ejecuta:

python3 --version

Si aparece la versión que acabas de instalar, ya tienes Python 3 listo en tu Mac. Además, puedes iniciar IDLE desde la carpeta que haya creado el instalador y probar un pequeño script, por ejemplo:

print("Mensaje de prueba")

Otra opción muy popular en macOS es instalar Python usando Homebrew, un gestor de paquetes que simplifica muchísimo la instalación de herramientas de desarrollo. Para instalar Brew, ejecuta en Terminal:

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/bin/bash -c "$(curl -fsSL https://raw.githubusercontent.com/Homebrew/install/master/install.sh)"

Una vez tengas Homebrew configurado, instalar Python es tan simple como:

brew install python

Al terminar, de nuevo podrás comprobar la versión con python3 --version y usar Python con normalidad. La ventaja de Homebrew es que también podrás instalar fácilmente muchas otras dependencias y herramientas relacionadas.

Instalar Python en Linux

En la mayoría de distribuciones Linux, Python ya viene instalado de serie, a menudo como parte integral del sistema. Sin embargo, puede que no sea la versión que te interesa para tus proyectos, así que es habitual instalar una versión adicional.

Para ver qué versión de Python tienes, abre una terminal y teclea:

python --version

También puedes probar con python3 --version para ver si la rama 3.x ya está disponible. Si no estás satisfecho con esa versión o directamente no existe, puedes recurrir al gestor de paquetes de tu distribución.

En sistemas basados en Debian y Ubuntu, el comando típico para instalar Python 3 es:

sudo apt-get update
sudo apt-get install python3

En Fedora y otras distribuciones que usan DNF, puedes instalarlo con:

sudo dnf install python3

En distribuciones como Arch Linux, recurrirás a pacman con un comando del estilo:

sudo pacman -Sy python

Una vez completada la instalación desde el gestor de paquetes, vuelve a comprobarlo con python3 --version para confirmar que la nueva versión está accesible.

Si necesitas una versión muy concreta o más reciente que la de los repositorios oficiales, puedes descargar el código fuente de Python desde python.org y compilarlo tú mismo. Un flujo típico sería:

cd /tmp
wget https://www.python.org/ftp/python/3.9.0/Python-3.9.0.tgz
tar xzf Python-3.9.0.tgz
cd Python-3.9.0
./configure --enable-optimizations
make
sudo make altinstall

El detalle importante aquí es usar make altinstall en lugar de make install, para no machacar la versión de Python que usa el sistema. Así podrás convivir con varias versiones sin arriesgarte a romper herramientas internas de la distribución.

Otra posibilidad avanzada es clonar directamente el repositorio oficial de CPython desde GitHub usando:

git clone https://github.com/python/cpython
cd cpython

Y desde ahí seguir un proceso similar de configuración y compilación. Es una opción pensada sobre todo para quienes quieren probar versiones en desarrollo o contribuir al propio lenguaje.

Distribuciones de Python todo en uno

Además de instalar el intérprete “pelado”, hay distribuciones que incluyen Python junto con muchas herramientas extra, como librerías científicas, gestores de entornos y, en algunos casos, incluso un IDE preconfigurado.

Una de las más conocidas es Anaconda, orientada a ciencia de datos y análisis científico. Incluye Python, conda como gestor de entornos y paquetes, y gran parte del ecosistema de datos (pandas, NumPy, SciPy, Jupyter, etc.) listo para usar desde el minuto uno.

ActivePython es otra distribución más centrada en organizaciones y entornos corporativos, con paquetes seleccionados, soporte profesional y opciones de licencia adaptadas a empresas. Suele ofrecer versiones gratuitas y versiones de pago con extras.

WinPython se enfoca en usuarios de Windows que quieren un entorno científico portátil, con Python, Spyder, SciPy y otras herramientas empaquetadas de forma ligera. No requiere instalación compleja y puede ejecutarse incluso desde una carpeta aislada.

Estas distribuciones pueden ser una buena opción si quieres empezar rápido en ciencia de datos o análisis numérico, ya que evitan tener que ir instalando manualmente cada paquete pesado uno por uno.

Requisitos de conocimientos antes de instalar Python

Más allá del hardware, hay una serie de conocimientos básicos que te facilitarán muchísimo la vida a la hora de instalar y usar Python a diario.

Es importante tener un mínimo manejo general del sistema operativo: saber moverte por carpetas, gestionar archivos, instalar programas y reconocer posibles mensajes de error.

También viene muy bien estar familiarizado con la línea de comandos o terminal, ya que muchas tareas relacionadas con Python, como instalar paquetes con pip o ejecutar scripts, se hacen desde ahí. No hace falta ser un experto, pero sí perderle el miedo.

Contar con un editor de código decente es otro punto clave. Puede ser algo ligero con resaltado de sintaxis o un entorno más completo como VS Code, PyCharm o similares; lo importante es que puedas escribir y leer código cómodamente.

Por último, tener acceso a Internet y saber localizar documentación te ayudará a resolver dudas, consultar la referencia oficial de Python y aprender nuevas librerías cuando las necesites.

Instalar Python en Windows, Linux y macOS no es complicado si entiendes bien las piezas del puzzle: qué es el intérprete, qué versión te interesa, qué requisitos debe cumplir tu equipo y cómo funciona cada método de instalación (instalador clásico, gestor de paquetes, WSL, Homebrew o distribuciones como Anaconda). Con el intérprete correctamente configurado y un mínimo de soltura en la terminal, ya tienes el terreno listo para centrarte en lo importante: aprender el lenguaje, experimentar con sus librerías y empezar a crear tus propios proyectos sin pelearte con el sistema.