Cómo configurar VPN en el router y proteger toda tu red

Última actualización: 15/02/2026
Autor: Isaac
  • Configurar una VPN en el router protege automáticamente todos los dispositivos conectados a la red sin instalar apps por separado.
  • No todos los routers ni todas las VPN son compatibles, por lo que es clave revisar soporte de protocolos como OpenVPN, WireGuard o IPSec.
  • La VPN en el router mejora privacidad y acceso remoto, pero puede reducir algo la velocidad y complica cambiar de servidor o país.
  • Actualizar el firmware, elegir servidores cercanos y evitar servicios VPN gratuitos optimiza seguridad y rendimiento de la red.

Configuración VPN en router

Configurar una VPN directamente en el router es una de las formas más potentes de blindar tu red doméstica u oficina sin tener que ir dispositivo por dispositivo instalando aplicaciones. Aunque el proceso tiene su miga y no es tan simple como pulsar un botón en el móvil, una vez lo dejas bien montado, todos los aparatos que se conecten a tu WiFi navegarán a través de un túnel cifrado sin que tengas que volver a preocuparte.

Antes de meternos en harina, hay dos ideas clave: por un lado, no todos los routers ni todos los servicios VPN son compatibles con este tipo de configuración; por otro, para algo tan crítico como el router es mejor olvidarse de las VPN gratuitas de dudosa reputación. En este artículo vamos a ver en detalle qué necesitas, qué opciones de protocolos existen, cómo se configura en diferentes tipos de routers y qué ventajas e inconvenientes tiene hacerlo así frente a usar solo aplicaciones en cada dispositivo.

Qué es una VPN y qué hace exactamente en un router

Una VPN (Red Privada Virtual) crea un túnel cifrado entre tu red y un servidor remoto, ocultando tu IP real y protegiendo todo el tráfico que pasa por ahí. Cuando mueves esa VPN al router en vez de al móvil o al ordenador, el cifrado se aplica a toda la red local: móviles, portátiles, smart TV, consolas, dispositivos IoT y prácticamente cualquier cacharro que se conecte al WiFi.

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En la práctica, un router con VPN actúa como guardián único de tu red: todo lo que sale hacia Internet pasa primero por el túnel seguro hacia el servidor VPN y luego ya se dirige al destino final. Para ti y para tus dispositivos es transparente, pero para tu operador y para terceros tu tráfico queda ofuscado y tu IP pública pasa a ser la del servidor VPN.

Cuando hablamos de “router VPN” podemos referirnos a dos cosas distintas pero relacionadas: un router que puede actuar como cliente de un servicio VPN comercial (Surfshark, NordVPN, Kaspersky VPN, etc.) para proteger tu navegación, o un router que hace de servidor VPN (OpenVPN, IPSec, PPTP) para dar acceso remoto seguro a tu red desde fuera, por ejemplo para conectarte a los recursos de tu oficina.

En el modo cliente, todo el tráfico de salida de tu casa u oficina sale ya cifrado hacia el proveedor VPN. En el modo servidor, tu router es el punto de entrada protegido al que se conectan dispositivos remotos para “meterse” dentro de tu red local como si estuvieran físicamente allí. Son usos distintos, pero comparten muchos conceptos y protocolos.

Además, hay routers que diferencian entre VPN hacia fuera y VPN hacia dentro: en los menús puedes ver algo como “cliente VPN” (para conectarse a un servicio remoto) y “servidor VPN” (para permitir teletrabajo o conexiones de oficina a oficina). Es importante no confundirse, porque la ruta de configuración y el objetivo final cambian bastante.

Ventajas y desventajas de configurar la VPN en el router

Montar la VPN a nivel de router tiene muchos atractivos, sobre todo si tienes varios dispositivos o una casa llena de gadgets conectados. Pero también supone renunciar a algo de flexibilidad y asumir cierta complejidad inicial en la configuración. Conviene tener claras las dos caras de la moneda.

Entre las mayores ventajas está que proteges todos los dispositivos a la vez sin instalar nada, incluidos televisores inteligentes, consolas, reproductores multimedia o equipos que no admiten apps propias de VPN. Basta con que se conecten al WiFi del router para que el tráfico salga cifrado por el túnel VPN.

Otro punto fuerte es que la protección está siempre encendida por defecto. Una vez activas la VPN en el router, este se conecta al servidor automáticamente cada vez que se reinicia o se queda sin conexión, reduciendo mucho el riesgo de despistarte y navegar sin protección porque se te olvidó arrancar la app en el móvil o en el PC.

También es muy cómodo que toda la casa comparta una única cuenta de VPN. Mientras el proveedor lo permita, puedes usar esa suscripción para todos los usuarios y dispositivos que entren en tu red, sin andar pendiente de límites de instalaciones en móviles, tablets, consolas, etc. Servicios como NordVPN o Surfshark permiten varias conexiones simultáneas, y al ponerlo en el router optimizas al máximo ese cupo.

La parte menos amable es que cambiar de servidor o de país es más engorroso. En lugar de pulsar un botón en la app, tendrás que entrar en la interfaz web del router, tocar la configuración del cliente VPN y, en muchos casos, reiniciar el propio dispositivo de red. Si eres de los que van saltando de país constantemente para streaming, puede hacerse algo pesado.

Además, al cifrarse todo el tráfico de la red a la vez, la velocidad puede resentirse si el router es flojito o si el servidor VPN va cargado. Protocolos como OpenVPN tiran bastante de CPU, y en routers baratos se nota en una WiFi más lenta o menos estable. WireGuard mejora mucho este punto, pero todavía no está soportado por todos los modelos.

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Otro inconveniente es que pierdes personalización por dispositivo: todos los aparatos heredan la misma salida (misma IP, mismo país, mismas reglas). Si quieres que algunos equipos salgan sin VPN o con otra ubicación, tendrás que usar reglas avanzadas en el router (cuando existan) o combinarlo con apps de VPN a nivel individual.

¿Se puede configurar una VPN en cualquier router?

Por desgracia, no todos los routers permiten actuar como cliente o servidor VPN. Muchos de los que regalan los operadores con la fibra, sobre todo los modelos más básicos, vienen muy capados y no incluyen la función o la limitan a protocolos poco recomendables como PPTP.

Para poder usar tu VPN comercial directamente en el router, el equipo debe soportar protocolos como OpenVPN, WireGuard, L2TP/IPSec o algún cliente propietario compatible con tu proveedor. PPTP aún aparece en bastantes routers, pero está obsoleto y ofrece una seguridad muy pobre, así que solo debería valorarse como último recurso y con cifrado activado.

La forma de salir de dudas es sencilla: entra en el panel de administración web de tu router (suele ser 192.168.1.1 o 192.168.0.1, y las credenciales aparecen en una pegatina en la parte inferior) y revisa las secciones “VPN”, “Internet”, “WAN” o “Avanzado”. Si ves apartados como “cliente OpenVPN”, “WireGuard”, “IPSec”, “L2TP”, etc., es buena señal.

Si no encuentras nada, puedes consultar la documentación oficial del fabricante o la web de soporte, donde normalmente indican qué protocolos VPN soporta cada modelo. Otra opción es escribir al servicio técnico o, si tu router es del propio operador, contactar con el soporte de la compañía y pedir detalles.

Cuando el router no trae estas funciones, hay dos caminos: cambiar a un router neutro compatible con VPN (dejando el del operador en modo puente, por ejemplo) o instalar un firmware alternativo como DD-WRT, OpenWRT o Tomato en determinados modelos. Estos firmwares sustituyen la interfaz original por otra mucho más completa, con soporte amplio para clientes y servidores VPN.

Eso sí, flashear firmware alternativo implica riesgos técnicos y puedes dejar el router inservible si algo sale mal, además de perder la garantía en muchos casos. Conviene seguir al pie de la letra las guías específicas de tu modelo y asegurarte de que es compatible antes de tocar nada. DD-WRT, OpenWRT y Tomato publican listas de routers soportados donde puedes buscar por referencia exacta.

Protocolos VPN más habituales en routers

Cuando tu router soporta VPN, lo normal es que te deje elegir entre varios protocolos. Cada uno tiene sus pros y sus contras en cuestión de seguridad, velocidad y facilidad de configuración, así que conviene saber qué te ofrece cada uno para no pinchar el primero que aparezca en la lista.

OpenVPN es el veterano de confianza: código abierto, muy extendido y soportado por muchísimos routers y proveedores. La mayoría de servicios comerciales ofrecen archivos de configuración .ovpn específicos para router, que solo tienes que subir o copiar en la interfaz del equipo. Su pega es que suele consumir bastante CPU, así que en routers sencillos puede recortar velocidad.

WireGuard es el protocolo moderno de moda: muy rápido, seguro y con un diseño más simple. En conexiones de alta velocidad suele ganar claramente a OpenVPN y castiga menos al procesador del router. A cambio, la configuración inicial puede ser un poco más técnica, ya que requiere pares de claves y en muchos casos vincula cada perfil a un servidor específico, con menos margen para moverte entre servidores de una misma ubicación.

Luego tienes los protocolos heredados L2TP/IPSec y PPTP, que siguen apareciendo por compatibilidad hacia atrás. No son la opción ideal en 2026, ya que no alcanzan los niveles de seguridad de OpenVPN o WireGuard, y PPTP en concreto es muy débil. Aun así, si tu router solo soporta estos y necesitas sí o sí usar VPN, es mejor activarlos con cifrado que no tener ninguna capa de protección.

Por último, en entornos empresariales y de oficina es habitual usar IPSec puro para túneles sitio a sitio (por ejemplo, conectar una delegación con la sede central). En estos casos se configuran políticas entre dos routers o firewalls que hablan IPSec entre sí, gestionando subredes locales en ambos extremos.

Requisitos que debe cumplir tu servicio VPN

No basta con que el router tenga soporte VPN: tu proveedor también tiene que ofrecer compatibilidad a nivel de router. Muchas VPN gratuitas solo existen como extensión de navegador o app móvil, sin perfiles genéricos ni soporte para OpenVPN o WireGuard externo, por lo que no podrás usarlas en un router.

Lo primero es comprobar en la web de tu servicio VPN, o contactando con su soporte, qué protocolos permiten usar en routers y qué servidores están disponibles para cada uno. No es lo mismo tener WireGuard en la app del móvil que tener perfiles WireGuard descargables para tu router concreto.

Los proveedores serios suelen ofrecer una sección de cuenta personal donde puedes generar perfiles para router: eliges protocolo (OpenVPN, WireGuard, L2TP/IPSec), ubicación del servidor y, a veces, ajustas detalles técnicos. Al finalizar, descargas un archivo .ovpn o .conf con toda la configuración integrada.

En esos perfiles se incluyen claves privadas, certificados y parámetros de cifrado. Normalmente no tienes que tocar nada, porque la generación se hace automática en el lado del proveedor, pero si quieres hilar fino puedes ver el contenido con un editor de texto y entender qué está usando exactamente tu router.

Si tu proveedor solo ofrece L2TP/IPSec o PPTP para router, tendrás que copiar a mano datos como la dirección del servidor, usuario, contraseña, clave precompartida (PSK) y tipo de autenticación (PAP, CHAP, etc.). Es un poco más pesado que subir un .ovpn, pero los routers suelen tener formularios guiados para estos casos.

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Comprobaciones previas en el router

Antes de lanzarte a configurar nada, conviene hacer una pequeña auditoría de la seguridad de tu red local. Así evitas perder tiempo para descubrir al final que hay una limitación de tu operador o que el firmware no tiene lo que necesitas.

Empieza accediendo a la interfaz web del router, tecleando la puerta de enlace en el navegador (normalmente 192.168.1.1 o 192.168.0.1) y entrando con el usuario y contraseña que verás en la etiqueta inferior del dispositivo. Una vez dentro, date una vuelta por los menús avanzados y localiza cualquier mención a VPN.

Según la marca, las opciones de cliente VPN pueden estar bastante escondidas. Por ejemplo, en Asus suelen aparecer en “VPN → Cliente VPN”; en routers Keenetic se agrupan bajo “Internet → Otras conexiones”; en algunos Netgear las verás en “Configuración avanzada → Servicio VPN”; en muchos TP-Link se ubican en “Red → WAN” o directamente en “VPN” o “Servidor VPN”.

Además, presta atención a si el router ya utiliza algún tipo de túnel VPN con el propio operador como parte de la configuración estándar de la conexión. En esos casos, la VPN suele ser solo a nivel de transporte entre el router y el ISP, sin darte las ventajas de privacidad ni el control que buscas, y a menudo no es configurable por el usuario.

Si tu operador no admite ni ayuda con funciones VPN en su router, puede interesarte cambiar de proveedor o, más sencillo, añadir un router neutro tuyo detrás del equipo del operador, para controlar ahí toda la parte de VPN sin tocar el firmware capado del primero.

Cómo configurar una VPN comercial en tu router paso a paso

Una vez que tienes claro que tu router es compatible y tu servicio VPN ofrece perfiles para router, toca ponerlo todo a trabajar juntos. El esquema general de configuración es parecido en casi todas las marcas, aunque los menús cambian.

En primer lugar, entra en tu cuenta del proveedor de VPN y descarga el perfil adecuado para el tipo de router y protocolo que quieras usar. En OpenVPN será un archivo .ovpn; en WireGuard, uno o varios .conf; para L2TP o PPTP solo necesitarás apuntar datos de servidor y credenciales.

Después, vuelve a la interfaz de tu router y localiza la sección de cliente VPN. Crea una nueva conexión, ponle un nombre identificativo (por ejemplo, “VPN casa España” o “Surfshark Londres”) y elige el tipo de conexión que vas a configurar: OpenVPN, WireGuard, L2TP/IPSec, etc.

Si el router permite subir archivos, adjunta el .ovpn o el .conf que te has bajado de la web del proveedor. En muchas ocasiones se completa con esto, aunque algunos equipos también te pedirán usuario y contraseña de tu cuenta VPN para autenticarse ante el servidor.

En modelos que no aceptan carga de archivo, verás un cajetín grande de texto o varios campos específicos. En ese caso, abre el archivo de perfil con un editor de texto plano (es perfectamente legible) y copia todo el contenido al recuadro que te indique el firmware. Los manuales del router suelen explicar qué poner en cada sitio si hay dudas.

Finalizado el formulario, guarda los cambios y busca el interruptor o botón para activar la conexión VPN. Algunos routers se conectan automáticamente al guardar, otros requieren que pulses “Conectar” o “Habilitar”. Pasados unos segundos, deberías ver un estado “Conectado” o similar.

Para verificar que todo ha ido bien, abre desde cualquier dispositivo de tu red una web como whatismyipaddress.com o iplocation.net y mira cuál es tu IP pública y país detectado. Si no coincide con el de tu operador o ves la ubicación que has elegido en la VPN, ya estás navegando a través del túnel del router.

Configurar IPSec entre dos routers (VPN sitio a sitio)

Además de usar la VPN para salir a Internet de forma más privada, es muy habitual aprovechar la función IPSec de los routers para unir dos redes distantes entre sí, por ejemplo la oficina central y una sucursal, o la red de tu casa con la de otro domicilio.

En este escenario defines un “Sitio A” (por ejemplo, la oficina regional) y un “Sitio B” (la sede principal) y creas un túnel cifrado IPSec entre las dos LAN. Desde el punto de vista de los equipos, parece que todo está en la misma red, aunque en realidad estén a kilómetros de distancia.

Para montarlo, primero anota las IP de las redes locales y las IP WAN de los dos routers. Es esencial que las subredes no se solapen (por ejemplo, 192.168.1.0/24 en el Sitio A y 192.168.2.0/24 en el Sitio B) para que el enrutado funcione correctamente y el tráfico sepa a dónde ir.

En el menú del router del Sitio A, entra en “VPN IPSec” o similar y crea un nuevo túnel. Pon un nombre (por ejemplo, “Oficina-Central”), introduce la IP WAN del Sitio B como “puerta de enlace remota” y define qué rango de IP locales tendrá acceso al túnel (tu subred 192.168.1.0 con su máscara correspondiente).

Después, en la parte de red remota, especifica el rango de la LAN del Sitio B (por ejemplo, 192.168.2.0/24). Elige el método de intercambio de claves, que suele ser IKE automático, y marca una clave precompartida robusta, que tendrás que usar exactamente igual en el otro extremo.

En el Sitio B repetirás el proceso, pero invirtiendo los papeles de redes locales y remotas, y asegurándote de utilizar la misma clave precompartida y parámetros de seguridad (algoritmos de cifrado, autenticación, PFS, etc.). Cuando ambos extremos están alineados, el túnel IPSec se levanta y el estado cambia a “Arriba” o “Conectado”.

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La forma más simple de comprobar que todo funciona es hacer un ping desde un equipo del Sitio A a una IP de la LAN del Sitio B. Si obtienes respuestas, el VPN sitio a sitio está operativo y podrás acceder a servidores, impresoras u otros recursos remotos como si estuvieran al lado.

Servidores VPN en el router: PPTP y OpenVPN para acceso remoto

Además del modo cliente o de los túneles entre sedes, muchos routers permiten actuar como servidor VPN para que te conectes desde fuera, típicamente con PPTP o con OpenVPN. Esta opción es muy útil si quieres entrar a tu red doméstica desde el portátil o el móvil mientras viajas.

En el caso de PPTP, el primer paso es activar el servidor PPTP en el menú de “Servidor VPN” del router. Se te pedirá definir un rango de IP internas que se asignarán a los clientes remotos (por ejemplo, un bloque pequeño distinto al del DHCP normal) y, muy importante, los usuarios y contraseñas autorizados para conectarse.

Antes de habilitarlo, conviene tener la hora del sistema bien sincronizada y, a ser posible, un servicio de DNS dinámico configurado, para no depender de cambios en la IP pública del router. El propio firmware suele sugerirlo o incluir asistentes para DDNS.

Una vez guardada la configuración, tendrás que crear el perfil de conexión PPTP en el dispositivo remoto. En Windows, por ejemplo, puedes usar el asistente de “Configurar una nueva conexión o red”, elegir “Conectarse a un lugar de trabajo” y luego “Usar mi conexión a Internet (VPN)”. En el campo de dirección pones la IP pública o el nombre DNS del router, y en las credenciales, el usuario y contraseña definidos en el servidor PPTP.

OpenVPN como servidor funciona de forma parecida, pero con más seguridad. En el router activas el servidor OpenVPN, eliges el puerto y el protocolo (UDP o TCP) y, si fuese necesario, configura una DMZ en tu red o redirecciones de puerto, defines el rango de IP que se asignará a los clientes y si estos solo podrán acceder a la red local o también a Internet a través del túnel.

El router generará un certificado y un paquete de configuración que tendrás que exportar y copiar al dispositivo remoto. En el ordenador, instalas el cliente oficial de OpenVPN, colocas el archivo de configuración en la carpeta “config” de la aplicación y, desde ahí, puedes iniciar la conexión hacia tu red doméstica.

De esta forma, cuando estás fuera de casa o de la oficina, te conectas primero a la VPN del router y a partir de ahí navegas o accedes a recursos internos como si estuvieras dentro de la propia LAN, con el plus de seguridad del túnel cifrado extremo a extremo.

Consejos para sacar el máximo partido a tu router con VPN

Una vez que lo tienes todo funcionando, merecen la pena algunos ajustes para optimizar rendimiento, estabilidad y seguridad. No se trata solo de que la VPN se conecte, sino de que vaya fina y no te lastre el día a día.

Siempre que puedas, elige servidores VPN geográficamente cercanos a tu ubicación real si lo que buscas es velocidad y latencia baja. Cuanto más cerca esté el servidor, menos rebotes intermedios y, en general, mejor experiencia para navegar, jugar online o ver streaming sin cortes.

También es muy buena práctica mantener actualizado el firmware del router. Las actualizaciones no solo corrigen fallos y vulnerabilidades, sino que a veces mejoran el rendimiento de la VPN o añaden compatibilidad con nuevos protocolos como WireGuard o mejoras en OpenVPN.

Si detectas que al encender la VPN la red se queda justa, plantéate reforzar la señal WiFi con repetidores o sistemas mesh, o incluso optimizar TCP/IP y tu red, o incluso cambiar a un router más capaz a nivel de CPU. Un procesador más moderno marcará la diferencia cuando toda la red pase por el cifrado.

En cuanto a las apps, no tiene mucho sentido duplicar trabajo: si tu router ya protege toda la red con VPN, no necesitas encender otra VPN en el móvil o el ordenador salvo que quieras un país diferente o un perfil muy específico. Tener dos VPN en cadena suele penalizar la velocidad sin aportar mejoras reales en la mayoría de casos.

Por seguridad y privacidad, evita en la medida de lo posible los servicios VPN gratuitos y aprende a detectar intrusos en tu red WiFi. Suelen venir cargados de limitaciones, anuncios y políticas de registro poco transparentes. En cambio, los servicios de pago bien establecidos generalmente ofrecen mejor cifrado, más opciones de configuración para router y un soporte técnico que te puede sacar de un apuro si algo falla.

Finalmente, guarda en favoritos la dirección IP de administración de tu router y, si tu proveedor lo permite, ten a mano varios perfiles de servidor por si necesitas cambiar de país o resolver problemas de velocidad. Así podrás entrar rápido a hacer ajustes sin andar buscándola cada vez.

Aunque montar una VPN en el router puede asustar un poco al principio, cuando sigues los pasos con calma y entiendes qué hace cada parte, se convierte en una herramienta muy potente para proteger todos tus dispositivos, conectar redes distantes y controlar mejor quién y cómo accede a tus recursos, tanto en casa como en entornos de oficina.