Cómo configurar Cenizas de Guerra en Elden Ring paso a paso

Última actualización: 28/01/2026
Autor: Isaac
  • Las Cenizas de Guerra permiten cambiar habilidades y afinidades de las armas sin perder las habilidades originales.
  • El Cuchillo de Afilar, obtenido en las Ruinas de la Puerta, desbloquea la opción de aplicar cenizas en las Gracias.
  • La gestión y duplicación de Cenizas de Guerra se realiza principalmente en Sitios de Gracia y con el herrero de la Mesa Redonda.

configurar Cenizas de Guerra en Elden Ring

Si quieres sacarle todo el jugo a tu arma en Elden Ring, tarde o temprano tendrás que aprender a jugar con las Cenizas de Guerra y las Habilidades de Arma. Son esos detalles que, sin darte cuenta, marcan la diferencia entre quedarte atascado con un jefe durante horas o fundírtelo en unos pocos intentos.

En esta guía te explico con pelos y señales qué son las Cenizas de Guerra, cómo se configuran, dónde conseguir el Cuchillo de Afilar, cómo usarlas en las Gracias y qué papel tiene el herrero de la Mesa Redonda. También veremos cómo duplicarlas, qué límites tienen y algunos consejos prácticos para que les saques todo el partido sin miedo a “romper” tu build.

Qué son las Habilidades de Arma y las Cenizas de Guerra en Elden Ring

En Elden Ring, casi todas las armas traen de serie una Habilidad de Arma especial que se ejecuta con L2 / LT. Es el ataque que ves indicado en la esquina inferior izquierda de la pantalla cuando llevas el arma equipada, y también aparece detallado en el menú de Equipo al examinar cada arma.

La inmensa mayoría de armas del juego incluyen alguna Habilidad de Arma por defecto, pero dicha habilidad se puede sustituir gracias a las Cenizas de Guerra. Estas Cenizas de Guerra son objetos que actúan como “plantillas” de habilidad y afinidad, y te permiten cambiar radicalmente cómo funciona un arma sin necesidad de cambiar de equipo.

Las Cenizas de Guerra se consiguen de muchas formas: explorando mazmorras, encontrándolas en el mundo abierto, derrotando jefes o comprándolas a vendedores concretos. A medida que avances por las Tierras Intermedias irás acumulando un buen repertorio, así que conviene revisar de vez en cuando el inventario para no dejar pasar opciones potentes que ya tengas sin usar.

Además de las fuentes más evidentes, conviene que prestes atención a los escarabajos plateados que vagan por los distintos escenarios. Muchos de estos escarabajos dejan caer Cenizas de Guerra cuando los derrotas, así que si ves uno, no lo dejes escapar: suelen ser una forma rápida de ampliar tu colección de habilidades.

Una característica clave es que algunas Cenizas de Guerra no solo añaden una habilidad nueva, sino que también modifican la afinidad del arma. Por ejemplo, una ceniza con afinidad mágica puede convertir tu espada normal en una espada que además inflige daño mágico, ajustando sus escalados de estadísticas para favorecer la Inteligencia. Lo mismo se aplica a afinidades como Fuego, Sagrado, Sangrado, etc.

Dónde conseguir el Cuchillo de Afilar al principio de la partida

Antes de poder equipar y configurar Cenizas de Guerra en tus armas, necesitas un objeto clave: el Cuchillo de Afilar, que desbloquea la opción de aplicar Cenizas de Guerra en los Sitios de Gracia. Sin este cuchillo, podrás tener cenizas en tu inventario, pero no podrás asignarlas libremente.

Para conseguir este Cuchillo de Afilar muy pronto, debes dirigirte a las Ruinas de la Puerta, situadas junto a la gran puerta al noroeste de la zona inicial, en el oeste de Necrolimbo. Es un lugar que visitarás casi seguro en las primeras horas de juego, así que viene perfecto para empezar a personalizar tus armas desde el inicio.

Al acercarte a las Ruinas de la Puerta desde el sureste verás que la zona está repleta de enemigos patrullando muy juntos. Debido a esto, hacer ataques furtivos por la espalda puede resultar complicado, ya que suelen cubrirse entre ellos. Lo más práctico suele ser iniciar un combate directo y gestionar los grupos con calma.

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Uno de los peligros principales son los lobos que pueden acudir en grupo si te descuidas. No son especialmente duros de forma individual, pero si se te juntan varios a la vez pueden ponerte en apuros. Procura separar a los enemigos y, si puedes, atrae a los lobos poco a poco para enfrentarte a ellos uno por uno.

Cuando limpies la zona principal, fíjate bien en uno de los lados del camino central: verás un acceso subterráneo junto a un muro bajo. Baja por las escaleras y encontrarás un pequeño pasillo que termina en un cofre. Ábrelo y obtendrás el ansiado Cuchillo de Afilar, junto con las Cenizas de Guerra: Pisotón Tormentoso, una de las primeras habilidades útiles para controlar grupos de enemigos.

Ya que estás en esta área, merece la pena que explores un poco más: en las cercanías se encuentra un Fragmento de Mapa de la región, que te permitirá ver con más claridad el terreno de Necrolimbo. Además, descansando en uno de los Sitios de Gracia próximos, podrás desbloquear al caballo Torrentera y comenzar a subir de nivel, algo esencial para moverte rápido y mejorar tus estadísticas.

Cómo equipar y configurar Cenizas de Guerra en un Sitio de Gracia

Una vez que tengas en tu poder el Cuchillo de Afilar, ya puedes empezar a equipar Cenizas de Guerra a tus armas desde cualquier Sitio de Gracia. Al descansar en una Gracia, verás que aparece una nueva opción en el menú: “Cenizas de Guerra” (o equivalente, según la traducción de tu versión).

Al seleccionar esta opción, se abrirá una interfaz donde podrás elegir el arma que quieras modificar y, después, seleccionar la Ceniza de Guerra que quieras aplicar. Ten en cuenta que no todas las cenizas son compatibles con todas las armas: algunas están limitadas a espadas, otras a lanzas, a escudos, etc. El propio menú te muestra qué cenizas puedes usar en cada arma disponible.

Al aplicar una Ceniza de Guerra a un arma, quedarás con una nueva Habilidad de Arma ligada a esa ceniza. Por ejemplo, si equipas Pisotón Tormentoso en una espada, sustituirás la habilidad original del arma por un pisotón que genera una ráfaga de viento devastadora. Esta nueva habilidad se activa, igual que siempre, con L2 / LT (o el botón equivalente) mientras llevas el arma en la mano adecuada.

Es importante entender que no puedes tener dos Cenizas de Guerra simultáneas en la misma arma. Si quieres cambiar a otra ceniza, primero deberás retirar la que ya tienes equipada. La parte positiva es que las Cenizas de Guerra no se consumen ni se pierden: son totalmente reutilizables, así que puedes probar y cambiar de configuración tantas veces como quieras.

Cuando quitas una Ceniza de Guerra de un arma, esa arma recupera automáticamente su Habilidad de Arma original de fábrica. Esto significa que no tienes que preocuparte por “borrar” para siempre la habilidad propia de un arma legendaria o única: siempre podrás devolverla a su estado inicial si no te convence el cambio que has hecho.

De forma similar, aunque solo puedas llevar una Ceniza de Guerra activa por arma al mismo tiempo, existe la posibilidad de conseguir una segunda copia de algunas cenizas. Esto te permite usar la misma habilidad en varias armas distintas, algo especialmente útil si quieres mantener un estilo de juego concreto con diferentes setups.

Cenizas de Guerra: efectos, estados y afinidades del arma

Más allá de la habilidad en sí, muchas Cenizas de Guerra ofrecen cambios adicionales muy interesantes: pueden modificar el tipo de daño del arma, su escalado con las estadísticas y añadir estados alterados permanentes. Aquí es donde realmente se abre el abanico de builds y combinaciones.

Por ejemplo, si aplicas una Ceniza de Guerra con afinidad mágica a una espada, esa arma pasará a infligir daño físico y daño mágico a la vez, adaptando sus escalados para aprovechar mejor la Inteligencia. Otras afinidades pueden hacer que el arma gane daño de Fuego, Sagrado, Sangre (hemorragia), Veneno, etc., cambiando por completo su comportamiento frente a diferentes tipos de enemigos.

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Este sistema hace que muchas armas que en principio parecen normales se conviertan en auténticas joyas cuando las configuras bien con una Ceniza de Guerra adecuada. Por ejemplo, una simple lanza física puede transformarse en un arma de rayo o en un arma centrada en Sangrado si le aplicas la ceniza y la afinidad apropiada, lo que puede trivializar ciertos jefes vulnerables a ese tipo de daño.

Como detalle importante, existe un grupo de armas “especiales” (normalmente únicas, legendarias o con habilidades propias muy potentes) que no se pueden modificar con Cenizas de Guerra estándar. Estas armas traen consigo una habilidad característica que no se puede sustituir, precisamente porque forma parte esencial de su diseño y equilibrio.

Para no liarte, siempre que selecciones una arma en el menú de Cenizas de Guerra, el propio juego te indicará si es compatible o no con las cenizas de tu inventario. Si ves que no aparece ninguna ceniza disponible para un arma concreta, lo más probable es que se trate de una de estas armas especiales sin opción de personalización.

Gestionar las Cenizas de Guerra: Sitios de Gracia y herrero de la Mesa Redonda

La forma más rápida de gestionar tus cenizas es simplemente descansar en cualquier Sitio de Gracia y usar la opción del menú dedicada a las Cenizas de Guerra. Desde ahí podrás equiparlas, cambiarlas y revisar las afinidades posibles de cada arma sin necesidad de desplazarte a ningún lugar específico.

No obstante, también puedes hacer gestiones relacionadas con las cenizas en distintas forjas del juego y, sobre todo, en el herrero de la Mesa Redonda. En la primera iglesia que encuentras nada más completar la introducción del juego hay una forja básica donde también puedes manipular armas y, en algunos casos, tratar con tus cenizas.

El punto clave, eso sí, es el herrero ubicado en la Tabla de la Gracia Perdida (Mesa Redonda). Esta zona se desbloquea al avanzar un poco en la historia principal, normalmente tras llegar a cierto punto en Necrolimbo o al recibir la invitación de Melina. Allí encontrarás un herrero que no solo mejora tus armas, sino que también ofrece funciones avanzadas vinculadas a las Cenizas de Guerra.

Para acceder de forma más o menos temprana a la Mesa Redonda, suele bastar con seguir el camino principal hacia el castillo y progresar hasta el combate contra Margit, el Augurio Caído. En torno a ese momento el juego te dará acceso a la Mesa Redonda y, por tanto, al herrero que te permitirá profundizar en la configuración de tu equipo.

Una vez tengas este lugar desbloqueado, se convierte en tu base de operaciones: puedes subir de nivel armas, duplicar cenizas (en ciertos casos) y ajustar con más calma tu armamento. Aun así, para los cambios más rutinarios, lo más cómodo seguirá siendo tirar de los Sitios de Gracia repartidos por el mundo.

Duplicar Cenizas de Guerra y usar Cenizas de Guerra Perdidas

Cuando aplicas una ceniza concreta a un arma, no puedes utilizar esa misma copia de la ceniza en otra arma al mismo tiempo. Es decir, si tu Ceniza de Guerra favorita está equipada en una espada, no podrás ponerla también en una lanza salvo que la retires de la espada primero.

Para evitar tener que estar moviendo una y otra vez la misma habilidad entre diferentes armas, Elden Ring introduce un sistema muy útil: la posibilidad de duplicar algunas Cenizas de Guerra. Esto te permite contar con varias copias de la misma ceniza para usarlas en distintas armas de tu inventario.

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Este proceso de duplicación requiere un objeto específico: las Cenizas de Guerra Perdidas. Se trata de un consumible que sueltan muchos enemigos al ser derrotados, así que a medida que avances en tu aventura irás acumulando unas cuantas si exploras bien las zonas y te enfrentas a la mayoría de los rivales que encuentres.

Cuando tengas una Ceniza de Guerra Perdida, podrás acudir al herrero de la Mesa Redonda y hablar con él para duplicar una Ceniza de Guerra concreta. El herrero consumirá la Ceniza Perdida y te entregará una copia adicional de la ceniza que elijas, manteniendo la original intacta. Desde ese momento, podrás equipar esa habilidad en más de un arma a la vez.

Este sistema resulta especialmente interesante si quieres mantener un mismo estilo de juego con varias armas o crear builds en las que diferentes miembros del grupo cooperativo lleven la misma habilidad. También viene muy bien si te gusta experimentar con armas diferentes sin renunciar a tu Ceniza de Guerra favorita.

Eso sí, conviene administrar con cabeza las Cenizas de Guerra Perdidas, ya que aunque caen de bastantes enemigos, no son infinitas en los primeros compases de la partida. Lo ideal es duplicar únicamente las cenizas que realmente uses a menudo o que encajen en varias builds que tengas pensadas.

Consejos prácticos para aprovechar al máximo las Cenizas de Guerra

Una de las grandes virtudes del sistema de Cenizas de Guerra es que no es permanente ni castiga la experimentación. Puedes cambiar de habilidad tantas veces como quieras sin perder las cenizas ni las habilidades originales de tus armas, lo que te permite probar combinaciones sin miedo.

Si un jefe se te resiste, es muy recomendable hacer una pausa y revisar qué cenizas y armas tienes disponibles. A veces, cambiar a una habilidad que haga daño a distancia, que proporcione movilidad extra o que aplique un estado alterado como Sangrado puede marcar una diferencia brutal en el combate.

También es buena idea tener en cuenta tus estadísticas principales. Por ejemplo, si tu personaje está centrado en Fuerza, te interesará buscar afinidades y cenizas que escalen bien con Fuerza, mientras que un personaje enfocado en Fe o Inteligencia sacará más partido a cenizas que añadan daño sagrado o mágico, respectivamente.

No olvides que puedes combinar el efecto de las cenizas con otros elementos del equipo, como talismanes y estados temporales. Un arma configurada con Sangrado, por ejemplo, puede volverse letal si la combinas con talismanes que mejoren el daño crítico o aumenten tu ataque tras infligir hemorragia. Experimentar con estas sinergias es parte importante del encanto de Elden Ring.

Por último, recuerda que las Cenizas de Guerra también afectan al estilo de juego. Una ceniza con un gran ataque en área puede ayudarte a limpiar grupos de enemigos en zonas abiertas, mientras que una habilidad más precisa o que mejore tus bloqueos puede ser ideal para espacios estrechos y jefes muy agresivos. Ajustar tu ceniza a la situación del momento es una buena costumbre.

Dominar las Cenizas de Guerra, entender sus afinidades y saber cuándo cambiar de habilidad convierte a cualquier arma modesta en una herramienta tremendamente versátil. Si dedicas un rato a trastear con el Cuchillo de Afilar, el herrero de la Mesa Redonda y los Sitios de Gracia, acabará resultándote natural adaptar tus armas a cada reto sin temor a perder nada por el camino.