- antiX 26 ofrece un sistema ligero basado en Debian 13, sin systemd y con cinco inits distintos, ideal para equipos modestos.
- Incluye imágenes full y core para 32 y 64 bits, con kernels 5.10 y 6.6 y una selección de gestores de ventanas muy ligeros.
- La edición completa viene cargada de aplicaciones, herramientas propias de administración, utilidades de red y opciones avanzadas de consola.
- Sin Snap ni Flatpak, la gestión de paquetes se basa en repositorios clásicos y utilidades propias, manteniendo el control y el bajo consumo de recursos.

Si tienes por casa un portátil viejito o un sobremesa que ya no puede con las últimas versiones de Windows, antiX 26 se presenta como una forma muy seria de devolverle la vida. Se trata de una distribución GNU/Linux ultra ligera, rápida y sin florituras innecesarias, pensada justo para ese tipo de hardware modesto que sigue siendo perfectamente útil para ofimática, internet y multimedia básica.
A diferencia de otras distros más pesadas, antiX mantiene una filosofía muy clara: ofrecer un sistema minimalista, controlable al detalle y completamente libre de systemd. Esto la convierte en una opción muy atractiva para usuarios que valoran el rendimiento, la simplicidad técnica y la posibilidad de meter mano en las tripas del sistema sin verse obligados a tragar con grandes marcos de servicios en segundo plano.
Base Debian 13 “Trixie” y diseño sin systemd
antiX 26 se apoya en la futura rama Debian 13 “Trixie” como base de paquetes, pero introduce una diferencia clave respecto a la mayoría de distribuciones derivadas de Debian: se ha eliminado por completo systemd, así como los componentes relacionados libsystemd0 y elogind. En su lugar, el sistema apuesta por eudev como sustituto de udev y una pila clásica al estilo Unix, más fácil de entender y depurar para quien disfruta con una arquitectura limpia y modular.
Este enfoque sin systemd no es un simple detalle técnico: reduce servicios residentes en memoria, simplifica la estructura del sistema y facilita mantener un control fino de lo que está corriendo. Para máquinas con pocos recursos, cada megabyte de RAM cuenta, y prescindir de un sistema de inicio pesado ayuda a que el escritorio se sienta ágil incluso en equipos muy veteranos.
Otro elemento diferenciador es la enorme flexibilidad en el arranque. De serie, antiX 26 permite escoger entre cinco sistemas de inicialización distintos. El que viene configurado por defecto es runit, conocido por su rapidez y sencillez, pero también puedes optar por SysVinit, dinit, s6-rc o 66 (esta última una capa adicional sobre s6, popular en proyectos como Obarun). Para administradores, docentes o estudiantes de sistemas, poder comparar y trastear con varios esquemas de inicio en una misma distribución es un lujo.
Esta combinación de base Debian moderna, ausencia de systemd y variedad de inits convierte a antiX 26 en una especie de navaja suiza: ligera para uso diario en equipos modestos, y a la vez muy interesante como plataforma de aprendizaje en entornos educativos o de laboratorio donde se quieran mostrar alternativas reales al estándar dominante en Linux.
Imágenes disponibles y soporte para 32 y 64 bits
Para adaptarse a diferentes perfiles de usuario, el proyecto ofrece dos ediciones principales de antiX 26: la imagen “full” y la imagen “core”. La variante completa ronda los 2 GB y viene muy bien surtida de aplicaciones, de modo que prácticamente todo lo básico está disponible nada más terminar la instalación y iniciar sesión.
La edición “core”, en cambio, se queda en unos 660 MB aproximadamente y trae un conjunto mucho más reducido de paquetes. Está pensada para quienes prefieren levantar su propio entorno a medida, eligiendo manualmente qué gestor de ventanas, qué herramientas gráficas y qué aplicaciones finales van a utilizar. Es una opción ideal si quieres exprimir al máximo un equipo concreto o crear una instalación extremadamente ligera.
Un punto especialmente importante para quienes conservan hardware muy antiguo es que antiX 26 se publica para arquitecturas de 32 y 64 bits. Este soporte de 32 bits, cada vez más raro en el ecosistema GNU/Linux, marca una diferencia clara frente a muchas distribuciones populares que han abandonado por completo ese tipo de sistemas. En colegios, asociaciones o proyectos de reutilización de ordenadores donados, disponer de una distro moderna que sigue cuidando los 32 bits es oro puro.
En la práctica, esto significa que puedes reutilizar desde portátiles con procesadores muy modestos hasta sobremesas más actuales de 64 bits, seleccionando la imagen que mejor encaje con las limitaciones de memoria y almacenamiento de cada máquina. El propio tamaño reducido de las ISOs ayuda además a instalarlas desde pendrives pequeños o a descargarlas en conexiones de poca velocidad.
Kernels Linux disponibles y gestión del audio
En el apartado del núcleo, antiX 26 ofrece dos versiones de kernel Linux: 5.10.240 y 6.6.119. El kernel 5.10 actúa como opción conservadora y muy probada, adecuada para quienes priorizan estabilidad y compatibilidad amplia con hardware clásico. Por su parte, la rama 6.6 solo se incluye en la edición completa de 64 bits y está orientada a usuarios que necesiten mejor soporte para componentes relativamente recientes.
Este doble enfoque de kernels permite que el mismo sistema funcione bien tanto en ordenadores con muchos años a sus espaldas como en máquinas algo más modernas. El usuario puede elegir entre mantener un kernel veterano y estable o apostar por uno más nuevo con mejor soporte de dispositivos, según el caso y las necesidades de drivers concretos.
En cuanto al sonido, la edición full de 64 bits adopta por defecto una configuración actualizada basada en PipeWire y WirePlumber para gestionar el audio. Esta combinación moderna facilita manejar múltiples fuentes y salidas, mejorar el enrutado de audio y disfrutar de una compatibilidad sólida con reproductores como Audacious o los distintos frontends incluidos en el sistema.
Sin embargo, en la imagen completa para 32 bits se ha preferido un enfoque más tradicional y ligero, manteniendo ALSA como base principal del sistema de sonido. Esta elección recorta consumo de recursos y suele funcionar de maravilla en equipos muy antiguos donde cada proceso extra se nota en la fluidez general. De nuevo, se percibe la prioridad clara: ajustar la tecnología empleada al tipo de hardware al que va dirigida cada edición.
Gestores de ventanas ligeros en lugar de escritorios pesados
Uno de los rasgos que más definen a antiX 26 es que no recurre a escritorios completos como GNOME, KDE Plasma o Xfce, sino a gestores de ventanas ligeros. Esto reduce enormemente el uso de memoria y el tiempo necesario para que el entorno gráfico responda después del arranque, algo fundamental en PCs modestos.
El entorno por defecto es IceWM, un gestor de ventanas clásico con menús tradicionales, panel y un consumo de recursos realmente contenido. La experiencia recuerda a los escritorios de hace unos años, pero con la ventaja de ser muy configurable, rápido y estable. Para quienes prefieran otros estilos visuales, siempre se pueden instalar alternativas como LXQt desde los repositorios, aunque no vengan preinstaladas.
Junto a IceWM, antiX 26 incluye también Fluxbox, JWM y herbstluftwm es un gestor en mosaico. Los dos primeros se centran en ofrecer un entorno ligero con menús sencillos y paneles discretos, ideales para usuarios que quieren algo práctico sin complicaciones. En cambio, herbstluftwm es un gestor en mosaico, pensado para quien disfruta organizando las ventanas mediante atajos de teclado y quiere aprovechar al máximo la pantalla.
Gracias a esta variedad, es posible adaptar el flujo de trabajo a diferentes perfiles: usuarios que vienen de Windows y buscan un menú clásico, personas que prefieren escritorios despejados con pocos elementos en pantalla o amantes del tiling que quieren colocar cada ventana al milímetro usando el teclado. Todo ello manteniendo siempre un consumo muy reducido de CPU y RAM.
Turnstile y la gestión moderna de sesiones sin logind
Una novedad técnica interesante en antiX 26 es la integración, aún de forma experimental, de turnstile como sistema de gestión de sesiones. Turnstile nace en el contexto de Chimera Linux como alternativa a logind, el componente asociado habitualmente con systemd encargado de controlar las sesiones de usuario, bloqueos de pantalla, apagados, etc.
En este caso, turnstile se ocupa de seguir la actividad de las sesiones y lanzar servicios de usuario, pero sin depender de un sistema de inicio concreto. Esto encaja como un guante con la filosofía de antiX, donde se ofrecen cinco inits distintos y se evita atar el sistema a una única tecnología centralizada. El resultado es una gestión de sesiones moderna, pero alineada con la apuesta por la modularidad.
La integración de turnstile y la compatibilidad con cinco esquemas de arranque diferentes se debe en gran parte al trabajo de un colaborador del proyecto conocido como ProwlerGR. Este enfoque permite que los usuarios que quieran explorar nuevas formas de gestionar servicios y sesiones tengan un campo de pruebas excelente, siempre dentro de un sistema ágil y con recursos muy ajustados.
Aplicaciones preinstaladas en la edición completa
Si optas por la imagen full de antiX 26, te encontrarás un sistema preparado prácticamente para todo desde el primer inicio. En el terreno de la productividad, se incluye LibreOffice como suite ofimática completa, de manera que puedes crear documentos, hojas de cálculo y presentaciones sin instalar nada adicional.
Para la navegación web, la distribución apuesta por Firefox ESR, la versión de soporte extendido del navegador. Esta edición prioriza la estabilidad y la compatibilidad a largo plazo frente a las últimas funciones experimentales, algo que encaja muy bien en un sistema que se quiere mantener fiable en equipos que no se actualizan constantemente.
En el apartado del correo electrónico, antiX 26 incorpora Claws Mail como cliente ligero y rápido. Su diseño minimalista y su bajo consumo de memoria lo hacen muy adecuado para PC con poca RAM, sin renunciar a funciones avanzadas para quien gestiona varias cuentas y carpetas. Para la impresión, se integra CUPS como sistema estándar para manejar impresoras locales y de red, facilitando la configuración tanto en casa como en pequeñas oficinas.
En multimedia, el menú viene bien variado. Encontrarás Celluloid, mpv y Xine como reproductores de vídeo, cubriendo desde interfaces gráficas sencillas hasta usos más avanzados. Para audio, se mantiene el veterano XMMS, un clásico ligero que sigue cumpliendo perfectamente como reproductor musical. Además, se incluye la herramienta gtk-pipe-viewer para reproducir vídeos de YouTube sin abrir el navegador, algo muy útil cuando la RAM o el procesador están justos.
Para gestionar documentos PDF se proporciona Evince como visor principal. En el manejo de archivos, el sistema apuesta por una combinación de herramientas: zzzFM como gestor moderno y ligero, ROX-Filer para quien prefiere algo más minimalista y Midnight Commander en modo texto para los que disfrutan trabajando desde la consola. Como editores de texto gráficos, se incluyen Geany y Leafpad, que cubren tanto edición sencilla como pequeños desarrollos o scripts.
El conjunto se completa con utilidades de conversión multimedia como WinFF para vídeo y Asunder para audio, lo que permite ripear CDs, transformar formatos y preparar archivos para distintos dispositivos sin necesidad de instalar software extra. Todo esto encaja con la idea de que, al terminar la instalación, el usuario promedio ya pueda trabajar, reproducir contenido y gestionar archivos sin ir corriendo al gestor de paquetes.
Conectividad de red y herramientas propias de administración
En el terreno de la red, antiX 26 recurre a ConnMan y ceni para gestionar conexiones cableadas e inalámbricas. Estos frontends cubren los escenarios habituales de Wi-Fi y Ethernet, ofreciendo tanto interfaces relativamente amigables como opciones más cercanas a usuarios con cierta experiencia.
Para quienes aún dependen de conexiones de marcado, sobre todo en zonas rurales con infraestructuras muy limitadas, la distribución continúa incluyendo GNOME PPP como utilidad para líneas dial-up. Puede parecer algo del pasado, pero todavía hay situaciones en las que disponer de esta opción marca la diferencia.
Además de las aplicaciones genéricas, antiX incorpora un conjunto de herramientas propias pensadas para simplificar la administración cotidiana. El antiX Control Centre actúa como panel centralizado para la configuración del sistema: desde opciones de red y hardware hasta apariencia, servicios y ajustes de sesión. Es un punto de entrada muy cómodo para no tener que ir buscando cada herramienta por separado.
Entre las utilidades más potentes se encuentran iso-snapshot y las remaster tools, que permiten crear imágenes ISO personalizadas a partir de una instalación ya configurada. Esto resulta especialmente útil para clonar un mismo entorno en varios ordenadores de un aula, taller o cibercafé, sin tener que repetir a mano todas las configuraciones.
El programa bootrepair ayuda a recuperar cargadores de arranque dañados, por ejemplo tras instalaciones cruzadas con otros sistemas operativos. Por su parte, ddm-mx facilita el uso de controladores propietarios de NVIDIA cuando se requieren mejores prestaciones gráficas, algo interesante si reutilizas un equipo con GPU dedicada. Para temas de particionado y mantenimiento de discos, antiX se apoya en herramientas clásicas de gestión de particiones que cubren desde un uso básico hasta un perfil más avanzado.
Streaming, gestión de archivos locales y compartidos
Dentro de las aplicaciones desarrolladas específicamente para el proyecto destacan antiX TV y antiX Radio. Ambas utilidades se han revisado y ampliado en esta versión, y se integran con MPV para ofrecer acceso directo a canales de televisión y emisoras de radio por Internet sin depender de servicios externos ni plataformas privativas.
Otra herramienta muy práctica es Finder, que centraliza la búsqueda de archivos, aplicaciones instaladas e incluso páginas web desde una sola interfaz. Esto viene de perlas para usuarios menos técnicos o para quienes prefieren no memorizar la estructura exacta de directorios y menús.
En redes locales basadas en SMB, antiX 26 ofrece el antiX SAMBA manager para gestionar recursos compartidos y permisos. Con él resulta más sencillo montar y administrar carpetas compartidas con otros equipos de la red, incluidos ordenadores con Windows, algo básico en oficinas pequeñas o entornos mixtos.
El sistema también presta atención al apartado del audio con herramientas como antiX equaliser toggle, que permite activar o desactivar rápidamente el ecualizador de PipeWire/EasyEffects, y antiX acoustic colours, pensada para cambiar el perfil de salida de audio. Esto facilita ajustar el sonido a diferentes escenarios, como altavoces de sobremesa, barras de sonido o auriculares, sin tener que pelearse con configuraciones complejas.
Para mejorar la gestión de ventanas en entornos apilados, se incluye wingrid-antix, que añade funciones de organización en cuadrícula a gestores como IceWM o Fluxbox. De este modo, se puede acercar la experiencia a la de un gestor en mosaico sin abandonar el esquema clásico. En lo referente a grabación y copias de seguridad, el sistema trae Xfburn para CD/DVD y LuckyBackup para respaldos programados (tutorial de Timeshift), además de Simple Scan y XSane para escaneado de documentos con escáneres y multifunciones.
Utilidades de consola y herramientas de red avanzadas
Fiel a su espíritu clásico, antiX 26 presta especial atención al uso del terminal. De serie se incluyen nano y vim-tiny como editores de texto en consola, cubriendo tanto al usuario que quiere algo muy sencillo como al que está acostumbrado a la eficiencia de Vim en su versión mínima.
Para quienes siguen consumiendo información mediante fuentes RSS, la distribución incorpora newsboat, un lector de noticias ligero que funciona íntegramente en el terminal. La comunicación en tiempo real se resuelve con irssi, un histórico cliente IRC que sigue siendo muy apreciado en comunidades técnicas y canales de soporte.
En el terreno multimedia desde la línea de comandos, antiX 26 pone a disposición mocp como reproductor de audio y mpv para vídeo en modo consola, ambos capaces de funcionar sin problemas incluso en hardware muy limitado. Para descargas P2P se incluye el cliente de torrents rtorrent, también basado en terminal y extremadamente eficiente, mientras que para la grabación de discos desde consola se ofrece cdw.
Los repositorios del proyecto añaden además herramientas orientadas a la comunicación cifrada y la administración remota. Entre ellas destacan 1-to-1-voice-antix, pensada para llamadas de voz seguras entre dos equipos usando Mumble, y 1-to-1-assistance-antix, centrada en facilitar el acceso remoto a otra máquina. Para gestionar conexiones a través de SSH, la utilidad ssh-conduit ayuda a organizar y mantener accesos a servidores y túneles de forma más cómoda, pudiendo complementarse con algún gestor SSH ligero en el lado del usuario; si necesitas gestionar privilegios, aprende a usar sudo en Linux.
En cuanto al intercambio de archivos dentro de la red local, antiX ofrece droopy-antix para subir y descargar ficheros de manera muy sencilla desde un navegador, y connectshares-antix para montar y manejar recursos compartidos accesibles desde el sistema. Con este conjunto, compartir documentos, copias de seguridad o contenidos multimedia en una pequeña red doméstica es bastante directo incluso para quien no es experto.
Aspecto visual, localización e integración del menú de aplicaciones
Aunque el rendimiento sea la prioridad absoluta, antiX 26 no descuida por completo la parte estética. De fábrica utiliza el tema de iconos Qogir y un estilo visual basado en arc-evopro2-theme-antix, que proporcionan un aspecto moderno pero sobrio, sin efectos recargados que penalicen la memoria o la CPU.
Desde el punto de vista del uso diario, el lanzador App Select actúa como un menú de aplicaciones avanzado, con funciones adicionales que facilitan localizar y arrancar programas rápidamente. Esto mejora bastante la experiencia para usuarios que no quieren navegar por menús extensos y prefieren buscar directamente lo que necesitan.
En lo referente a idiomas, antiX 26 incluye la herramienta User Language para ajustar la localización de muchas aplicaciones populares. Así, quienes quieran trabajar íntegramente en castellano u otras lenguas europeas no tienen que ir programa a programa cambiando el idioma, algo que puede resultar tedioso en sistemas con muchos paquetes instalados.
Gestión de paquetes sin Snap ni Flatpak
Siguiendo su línea de mantener el sistema limpio y libre de dependencias pesadas, antiX 26 no incorpora soporte para paquetes Snap ni para Flatpak. Los primeros dependen de systemd y los segundos requieren elogind, ambos componentes que el proyecto ha decidido evitar por coherencia con su filosofía de diseño.
En su lugar, la instalación de software se lleva a cabo mediante las propias herramientas de la distribución, Package Installer y Repo Manager, que se apoyan en los repositorios tradicionales de Debian y en fuentes adicionales seleccionadas por el equipo de antiX para crear tu propio repositorio. Esto ofrece un control muy fino sobre qué se instala, desde dónde y con qué repositorios se trabaja.
Esta decisión puede gustar mucho a administradores y usuarios avanzados que prefieren evitar servicios en segundo plano asociados a formatos de paquetes más pesados, y que valoran un modelo clásico de gestión de software. La contrapartida es que algunas aplicaciones muy modernas pueden requerir algo más de trabajo manual para estar disponibles, aunque la comunidad suele suministrar guías, repositorios extra y documentación para los programas más demandados.
Con este enfoque, antiX 26 se afianza como una opción especialmente interesante para quien busca un sistema veloz, ligero y con un nivel de configuración muy alto, capaz de exprimir equipos con muchos años a sus espaldas sin renunciar a un buen conjunto de herramientas de trabajo, comunicación, administración y entretenimiento. Su combinación de múltiples sistemas de inicio, ausencia deliberada de systemd, integración de utilidades propias y soporte para 32 bits sitúan a antiX en un nicho muy particular del ecosistema GNU/Linux, pensado para usuarios que valoran la eficiencia, el control y la posibilidad de adaptar el sistema exactamente a sus necesidades.
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