- El Virtual Machine Manager de Synology permite ejecutar sistemas operativos completos como Windows o Linux de forma aislada.
- Es fundamental contar con hardware adecuado, especialmente memoria RAM ampliada, para garantizar un rendimiento fluido de las VM.
- La gestión se realiza a través de un navegador web o mediante protocolos de escritorio remoto para una experiencia de usuario optimizada.
Imagínate que tienes un software antiguo que ya no tiene soporte, pero que guarda datos vitales para tu negocio. A veces, la nube es la solución para el futuro, pero el acceso a registros históricos nos obliga a mantener vivos sistemas que, en un servidor físico convencional, serían un lastre constante y costoso de mantener. Aquí es donde entra en juego el almacenamiento conectado a red o NAS, que no solo sirve para guardar archivos, sino que puede convertirse en el corazón de tu infraestructura IT.
Si tienes un equipo de Synology, probablemente ya sepas que su sistema DiskStation Manager es una maravilla, pero quizás no conocías el potencial de crear entornos virtuales. No hace falta ser un experto en servidores de dominio ni un ingeniero de la NASA para montar una máquina virtual (VM); basta con seguir unos pasos guiados para que tu NAS haga el trabajo sucio mientras tú accedes a todo cómodamente desde tu PC con Windows 11.
Herramientas de virtualización: VMM y VMM Pro
Para empezar este camino, necesitamos el Virtual Machine Manager (VMM), que es básicamente la herramienta gratuita de Synology para gestionar hipervisores. Con este software puedes ejecutar desde una instancia de Linux hasta un Windows completo. Si tienes una empresa un poco más grande o necesitas escalar, existe la versión Virtual Machine Manager Pro, ideal para quienes requieren migración de máquinas virtuales paso a paso y un equilibrio de carga más sofisticado entre varios dispositivos.
Un ejemplo real de esto es la UNESCO, que utiliza una infraestructura potente con servidores Windows en clústeres Hyper-V y almacenamiento LUN en equipos Synology. Esto les permite acceder a sus datos desde 70 países diferentes. Aunque nosotros no necesitemos tal despliegue, nos enseña que la combinación de almacenamiento iSCSI y virtualización es la clave para la alta disponibilidad de la información.
Preparativos antes de lanzar la máquina virtual
Antes de darle al botón de crear, hay que hacer unos deberes básicos. Lo primero es descargar la imagen ISO del sistema operativo que quieras instalar. Si buscas Windows 11, ve a la web oficial de Microsoft; si prefieres Linux Mint, a su respectiva página. Es vital que la arquitectura de la ISO coincida con tu procesador (generalmente 64 bits en modelos modernos).
Una vez tengas el archivo, debes subirlo al almacenamiento del NAS, ya sea usando File Station o Synology Drive. Sin este archivo en el disco local del NAS, el gestor de máquinas virtuales no tendrá nada que instalar. Además, te recomiendo echar un vistazo a la memoria RAM de tu equipo. Windows es bastante tragón y necesita al menos 4 GB de RAM solo para él; si tu NAS tiene solo 2 GB, lo más probable es que el sistema vaya a paso de tortuga o directamente no arranque.
Guía paso a paso para la configuración
Primero, ve al Centro de Paquetes e instala el Virtual Machine Manager. Un truco importante es activar el open vSwitch en la configuración de red del panel de control, ya que esto facilita enormemente la gestión de adaptadores de red virtuales de tus máquinas virtuales. Una vez abierto el VMM, ve al apartado de máquinas virtuales y selecciona la opción de crear.
- Selección del SO: Indica si instalarás Windows o Linux para que el asistente ajuste los parámetros automáticamente.
- Asignación de Hardware: Elige el volumen del NAS donde vivirá la VM y asigna el número de núcleos de CPU y la cantidad de RAM. Ten cuidado de no dejar al NAS sin memoria para sus propias tareas básicas.
- Ajustes Avanzados: Para Windows, es fundamental marcar la opción de Hyper-V. En cuanto al almacenamiento, lo ideal es usar un controlador SCSI VirtIO para mejorar el rendimiento.
- Red y Arranque: La tarjeta e1000 suele ser la más estable por sus drivers. Para Windows 11, asegúrate de configurar el firmware en modo UEFI.
Finalmente, asigna los permisos de usuario para que solo las personas autorizadas puedan encender o apagar la máquina y confirma todo en el resumen final.
El problema del disco invisible y su solución
Al intentar instalar Windows, es muy común que te encuentres con un problema desesperante: el instalador no encuentra ningún disco. No te asustes, no es un fallo del hardware, sino que Windows no tiene los drivers del controlador SCSI VirtIO que elegimos antes. Para solucionarlo, debes usar el CD virtual de VMM Guest Tool que el NAS monta automáticamente.
Dentro del proceso de instalación de Windows, elige «Cargar controlador», busca la unidad de CD virtual y selecciona la carpeta correspondiente a tu sistema (por ejemplo, Windows 10 AMD64 para sistemas de 64 bits). Una vez cargado el driver, el disco aparecerá mágicamente y podrás seguir con la instalación como si fuera un ordenador normal.
Acceso y gestión remota desde Windows 11
Una vez instalado el sistema operativo, puedes gestionar la VM desde la interfaz web del VMM. Al darle a «Conectar», se abrirá una pestaña en tu navegador con un visor básico. Sin embargo, para trabajar de verdad, lo mejor es usar la aplicación Escritorio Remoto de Windows (antes llamada App Windows). Esto te permite tener una resolución de pantalla adaptada a tu monitor y una fluidez mucho mayor.
Lo mejor de todo es que la máquina virtual corre en segundo plano en el NAS. Puedes dejarla encendida las 24 horas y conectarte mediante una VPN si estás fuera de casa o de la oficina. Si necesitas hacer cambios en el hardware o apagar el equipo, siempre puedes hacerlo desde la consola de Virtual Machine Manager sin necesidad de entrar en el sistema operativo invitado.
Tener la capacidad de virtualizar sistemas operativos en un Synology transforma un simple servidor de archivos en un centro de cómputo versátil. Desde el uso de ISOs adecuadas y la expansión de la RAM, pasando por la configuración de UEFI y la carga de drivers VirtIO, hasta el acceso mediante escritorio remoto, todo este ecosistema permite preservar software antiguo o probar aplicaciones nuevas sin riesgo. Es una solución robusta y accesible que simplifica la vida de cualquier administrador de IT, por muy pequeño que sea su departamento.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.
