- Slack exporta mensajes y adjuntos principalmente en formato JSON, con opciones y alcance distintos según el plan contratado.
- Las decisiones de importación de usuarios y canales determinan qué mensajes y archivos adjuntos se preservan o se pierden.
- Las exportaciones nativas tienen límites de velocidad, formato y retención que complican el trabajo con grandes volúmenes de adjuntos.
- Herramientas externas de eDiscovery mejoran la búsqueda, el archivo y el control de los archivos adjuntos de Slack a escala empresarial.
Cuando llevas años trabajando con Slack, es fácil acabar con miles de mensajes, canales y archivos adjuntos repartidos por todo el espacio de trabajo. El día que necesitas recopilar esos documentos (por auditoría, cierre de empresa, cambio de herramienta o simple orden interno) descubres que no es tan sencillo como darle a un botón de “descargar todo”.
Además, Slack exporta la información en archivos JSON y TXT poco amigables, con las conversaciones, canales y usuarios separados en múltiples ficheros. Si lo que buscas es extraer por lotes los archivos adjuntos, localizar dónde están y convertir todo en algo utilizable, conviene entender bien cómo funciona el sistema de exportación y qué limitaciones tiene.
Cómo gestiona Slack los archivos y los adjuntos

En Slack, cada vez que subes un documento, imagen, hoja de cálculo o presentación, se genera un archivo con su propia ID interna y metadatos (quién lo subió, en qué canal, cuándo, tipo de archivo, etc.). Ese archivo puede estar alojado directamente en Slack o venir enlazado desde aplicaciones externas como Google Drive, Box, OneDrive u otros servicios.
Los archivos se pueden consultar desde varias zonas de la interfaz: la pestaña “Archivos y enlaces” de un canal o mensaje directo, el buscador global o el explorador general de archivos del espacio de trabajo. Sin embargo, de cara a una exportación masiva, lo que manda es cómo Slack guarda y expone esos datos en sus herramientas de exportación.
Un detalle relevante es que Slack genera una vista previa automática de muchos archivos como parte del mensaje: imágenes, PDFs, documentos de Office, etc. Estas vistas previas tienen límites técnicos (por ejemplo, imágenes con menos de 25.000 píxeles en el lado más largo y menos de 45 millones de píxeles en total, o documentos de Office de menos de 50 MB para poder previsualizarse).
Todos los archivos que subes directamente a Slack se someten a un análisis de seguridad para detectar virus o malware. Si el sistema detecta algún problema, el archivo no se sube. En los raros casos de falso positivo, es necesario contactar con el soporte de Slack para que revisen la carga bloqueada.
Dentro de un canal o DM, puedes abrir la pestaña de archivos para ver todo lo compartido en esa conversación y, si lo deseas, organizar esos documentos en secciones personalizadas. Desde ahí es sencillo compartir un archivo en otro canal, enviar un enlace externo (en planes de pago) o descargarlo a tu ordenador, aunque en móvil la descarga se limita prácticamente a imágenes.
Qué se puede exportar realmente desde Slack
Antes de pensar en extraer archivos adjuntos por lotes, hay que tener claro que no todos los planes de Slack ofrecen el mismo nivel de exportación. Tus opciones dependen tanto de la suscripción como del rol que tengas dentro del espacio de trabajo.
En los planes Free y Pro, los propietarios y administradores pueden exportar datos de los canales públicos, con una limitación importante: en el plan gratuito solo se puede acceder a los últimos 90 días de mensajes y a los adjuntos correspondientes. Los canales privados y los mensajes directos quedan fuera, salvo que Slack autorice una exportación especial por motivos legales o de cumplimiento.
Los planes Business+ y Enterprise Grid amplían mucho el abanico. En ellos, los propietarios y administradores con permisos adecuados pueden exportar una copia prácticamente completa de todos los mensajes: canales públicos, canales privados y mensajes directos. Además, Enterprise Grid permite exportar datos centrados en un usuario concreto (también llamado custodio), lo que facilita tareas de auditoría o eDiscovery.
En cualquier caso, las exportaciones no solo incluyen el texto de las conversaciones, sino también referencias a los archivos adjuntos compartidos en esos canales, así como información sobre quién los subió, en qué contexto y con qué metadatos.
Conviene tener presente que Slack puede, en casos puntuales, autorizar exportaciones adicionales a administradores de planes Free o Pro si acreditan una necesidad legal o regulatoria y aportan el consentimiento pertinente. No es algo automático ni inmediato, pero existe como recurso de última instancia.
Formatos de exportación: JSON, TXT y su impacto en los adjuntos

De fábrica, Slack exporta casi todo en formato JSON. Cada canal o conversación se guarda como un fichero JSON que incluye todos los mensajes, con su fecha, usuario, contenido, subtipos y posibles adjuntos. En algunos casos concretos (como ciertas exportaciones de un solo usuario) también se ofrece formato TXT, más legible, pero no es lo habitual para un volcado masivo.
En estos JSON, los mensajes pueden contener un campo “attachments” donde se detalla la lista de elementos adjuntos vinculados a ese mensaje. Ahí es donde se esconde buena parte de la información clave para localizar y extraer en bloque los archivos adjuntos, aunque leerlo “a pelo” no es precisamente cómodo.
El formato TXT, cuando está disponible, muestra un flujo conversacional mucho más amigable: sello de tiempo en GMT, nombre de usuario y texto del mensaje. Los mensajes editados y eliminados, si se conservan por política de retención, aparecen en secciones específicas al final del archivo (“Mensajes editados” y “Mensajes eliminados”), indicando quién hizo el cambio, cuándo y cuál era el contenido original.
Estos TXT, sin embargo, no diferencian entre mensajes del hilo principal y los que pertenecen a hilos de conversación; todo se integra en el mismo flujo, lo que puede complicar la reconstrucción de contextos complejos si manejas gran volumen.
Hay que tener presente que, de forma nativa, Slack no exporta los archivos adjuntos externos (por ejemplo, documentos de Google Drive o Box) como ficheros incluidos en el zip. Lo que obtienes son las referencias y enlaces a esos recursos. En cambio, los archivos subidos directamente a Slack pueden exportarse y luego acceder a ellos mediante las rutas indicadas en los JSON o en los ficheros auxiliares como file_conversations.json o carpetas específicas.
Quién puede exportar e importar datos en Slack
La capacidad de jugar con exportaciones e importaciones en Slack no está abierta a todo el mundo. Solo los propietarios y administradores del espacio de trabajo, así como los propietarios de la organización en Enterprise Grid, tienen permiso para exportar datos.
En cuanto a la importación (por ejemplo, cuando fusionas dos espacios de trabajo o migras de uno a otro), solo los propietarios de espacios de trabajo pueden lanzar el proceso. En Enterprise Grid, las importaciones directas a la organización no están soportadas: primero habría que importar los datos en un espacio de trabajo normal y luego migrarlo a la organización Enterprise.
También existe una distinción importante entre exportaciones estándar (las que aparecen en la interfaz de Importar/Exportar) y las exportaciones avanzadas de “Todos los canales y conversaciones”, que solo pueden solicitar los propietarios y que, en algunos casos, requieren aprobación de Slack, especialmente si incluyen canales privados y DMs.
A la hora de importar, es clave entender cómo se gestionan los usuarios, canales y archivos. Las decisiones que tomes en esta fase tienen impacto directo en qué mensajes, archivos adjuntos y conversaciones terminan efectivamente en el nuevo espacio de trabajo.
Cómo funcionan las herramientas de importación de Slack
Slack dispone de una herramienta específica para mover datos de un espacio de trabajo a otro, es decir, para fusionar espacios o migrar información. El espacio desde el que sacas la información se denomina “espacio de trabajo de origen” y el que la recibe es el “espacio de trabajo de destino”.
No hay un límite rígido de cuántos datos puedes importar a la vez, pero sí hay una capacidad máxima práctica de procesamiento. Si el archivo de exportación es muy grande, quizá tengas que dividirlo por rangos de fechas y ejecutar varias importaciones en lugar de una sola. Cuando el conjunto de datos es muy voluminoso, suele ser recomendable coordinar con el soporte de Slack para planificar bien la operación.
Otra restricción relevante es que las importaciones a organizaciones Enterprise Grid no son directas. Si quieres llevar datos a una organización de ese tipo, el camino pasa por importarlos primero a un espacio de trabajo independiente y luego migrar ese espacio hacia la organización Enterprise.
Los ajustes finos del espacio de trabajo (preferencias, seguridad, campos de perfil personalizados, emojis propios, grupos de usuarios, etc.) no se transfieren en la importación. Esos detalles hay que recrearlos a mano en el espacio de trabajo de destino, igual que la configuración de las aplicaciones e integraciones de terceros.
En cuanto a los archivos, se importarán siempre que se cumplan dos condiciones: el usuario que los compartió esté incluido en la importación y la conversación (canal o DM) donde se compartieron también se importe. Los archivos adjuntos procedentes de aplicaciones como Google Drive, Box u otras integraciones no se copian: se mantiene la referencia, pero no se descargan ni se vuelven a alojar en Slack.
Opciones de importación de usuarios y su efecto en los adjuntos
Cuando subes un archivo de exportación para importar a otro espacio, Slack te permite decidir cómo tratar a cada usuario. Esto es clave porque la importación de mensajes y archivos depende de cómo configures a esas cuentas.
A nivel masivo, puedes aplicar acciones por lotes para todos los usuarios desde un menú desplegable: fusionar usuarios, importarlos como nuevos e invitarlos, importarlos como desactivados, importar solo sus mensajes o no importarlos en absoluto. Esta elección global sobrescribe cualquier configuración por usuario individual si cambias la opción una vez establecida.
Fusionar usuarios implica que Slack relaciona cuentas con la misma dirección de correo electrónico entre origen y destino. Si fuerzas una fusión con correos diferentes, debes ir con mucha cautela, porque podrías mezclar identidades de forma incorrecta. La opción de “Importar e invitar a Slack” crea miembros nuevos en el espacio de trabajo de destino, asignándoles la función básica de miembro (no de administrador ni propietario).
Si eliges “Importar como desactivado”, Slack trae los mensajes (y, por extensión, los archivos vinculados) pero mantiene la cuenta inactiva hasta que tú la reactivas manualmente. Esto es útil cuando quieres preservar el histórico completo sin dar acceso inmediato al usuario.
Las opciones “Importar solo sus mensajes” y “No importar” son más radicales: en el primer caso, los mensajes se conservan asociados al nombre, pero no se crea cuenta de usuario; en el segundo, se excluyen mensajes, archivos y cualquier rastro del usuario. Ten en cuenta que, si configuras a alguien en “Importar solo sus mensajes” o “No importar” y forma parte de mensajes directos, esos DMs no se importarán.
Los usuarios invitados tienen sus particularidades: no se pueden fusionar con cuentas de invitado existentes y solo se pueden importar como miembros de pleno derecho o desactivados. Más tarde, si lo necesitas, puedes convertirlos de nuevo en invitados o reactivar sus cuentas de ese tipo.
Importación de canales, mensajes y archivos adjuntos
Para los canales, Slack ofrece también un conjunto de opciones tanto por lotes como individuales. Puedes fusionar canales con canales abiertos existentes en el espacio de trabajo de destino, crear nuevos canales (abiertos o cerrados) o no importarlos.
La fusión solo funciona con canales abiertos: no puedes fusionar con canales cerrados ya existentes. En ese caso, si quieres conservar un canal cerrado del espacio de origen, tendrás que importarlo como nuevo canal cerrado, lo que puede generar duplicados (#proyecto-privado y #proyecto-privado2, por ejemplo) que luego puedes archivar según te interese.
También puedes decidir importar algunos canales y otros no, de forma selectiva. Los canales compartidos con organizaciones externas se importarán como canales abiertos normales; más tarde, si lo necesitas, podrás volver a compartirlos. Los mensajes de usuarios externos se importan junto con el canal, aunque no se crea cuenta para ellos en el espacio de trabajo de destino.
Los canales archivados se pueden traer igualmente, aunque al final de la importación se desarchivan. Después podrás volver a archivarlos si quieres mantenerlos fuera del listado activo. Por último, los mensajes directos (DMs) solo se pueden importar si el archivo de exportación incluye “todos los canales y conversaciones” y siempre que todos los participantes de cada DM estén configurados para importarse con alguna de las opciones que sí permiten recuperar sus mensajes.
Todo esto tiene impacto directo sobre los archivos adjuntos: un archivo compartido en un canal que no se importa, o por un usuario que has marcado como “No importar”, se queda fuera del nuevo espacio. De ahí la importancia de planificar bien la estrategia de importación antes de pulsar el botón de inicio.
Fases del proceso de importación y relación con los archivos
Slack procesa las importaciones en varias etapas, siempre en el mismo orden. Primero, crea o fusiona las cuentas de usuario basándose en la configuración elegida. Después, genera los canales vacíos (y los DMs si el archivo lo incluye).
En una tercera etapa, se importan mensajes, hilos y archivos a los canales. A la vez, en una cuarta fase paralela, se incorporan mensajes, hilos y archivos de los mensajes directos. La importación no pasa a la quinta etapa hasta que estas dos han terminado.
La quinta y última etapa consiste en añadir a los usuarios a los canales e indexar todos los mensajes y archivos para que aparezcan en los resultados de búsqueda. Esta es la razón por la que, durante buena parte del proceso, puede parecer que los canales están vacíos o incompletos; la información se va encajando internamente antes de hacerse totalmente visible.
Mientras se ejecuta la importación, los usuarios pueden seguir trabajando en el espacio de destino, aunque se recomienda que no toquen la gestión de canales ni de usuarios (cambiar nombres de canales, archivarlos, convertirlos en compartidos, ascender o degradar miembros, editar correos, activar o desactivar cuentas, etc.). Este tipo de cambios en caliente pueden provocar fallos en la importación.
El tiempo que tarda una importación en completarse depende de cuántos canales, usuarios y archivos haya implicados, además del tamaño total del archivo de exportación. No hay una estimación oficial cerrada; en entornos grandes puede ir desde minutos hasta muchas horas.
Cómo navegar por una exportación para localizar archivos adjuntos
Una vez tienes el archivo zip con la exportación descargado, llega la parte menos glamourosa: entender la estructura de carpetas y ficheros. Cada canal o conversación suele disponer de su carpeta o archivo JSON, y además encontrarás ficheros globales como channels.json, users.json o file_conversations.json, que funcionan como índices.
Para traducir las ID alfanuméricas que ves en los campos “channel” o “user” a nombres legibles, deberás consultar los archivos de metadatos. Por ejemplo, en channels.json sabrás que la ID C0123456 corresponde al canal #ventas, y en users.json se indica qué usuario es U123456, su correo y su nombre visible.
Si lo que te interesa es un archivo adjunto concreto, una estrategia típica es abrir el archivo TXT (si está disponible) o el JSON de la conversación donde se compartió. Una vez localizado el mensaje correspondiente, puedes anotar la ID del archivo (algo tipo F01243S814M) y usarla para encontrar la carpeta asociada dentro del directorio de archivos exportados.
Slack exporta los comentarios de los canvas y los archivos integrados en ellos en carpetas con ID específicas (por ejemplo, FC:F05UA7XQXHS). Para asociar comentarios y archivos de un canvas con el canvas original, hay que cruzar la información de file_conversations.json y luego abrir las carpetas FC correspondientes.
En las organizaciones Enterprise con contenido marcado, las exportaciones que incluyen “todos los canales y conversaciones” también incorporan los mensajes marcados y los comentarios de revisión. Esto puede ser relevante si los archivos adjuntos están relacionados con auditorías, investigaciones internas o procesos de cumplimiento normativo.
Limitaciones de las exportaciones de Slack para trabajar con adjuntos
La herramienta de exportación nativa de Slack es potente, pero tiene limitaciones prácticas importantes que conviene conocer si tu objetivo es trabajar cómodamente con archivos adjuntos por lotes.
En primer lugar, las exportaciones pueden ser considerablemente lentas, tanto en generarse como en descargarse, sobre todo en espacios con muchos años de actividad. Además, si necesitas exportaciones especiales (por ejemplo, que incluyan DMs y canales privados en planes inferiores a Enterprise), el trámite adicional con Slack añade todavía más tiempo al proceso.
En segundo lugar, las opciones de exportación son relativamente rígidas: se basan en rangos de fechas y, en algunos casos, en usuarios concretos. En organizaciones grandes esto produce archivos masivos, difíciles de analizar y procesar sin herramientas externas que permitan filtrar por custodio, canal, palabra clave u otros criterios más afinados.
A esto hay que sumarle el handicap de los formatos: JSON y TXT no son precisamente fáciles de leer ni de buscar si tienes que revisar gran volumen de datos. Transformar estos ficheros en un formato conversacional cómodo suele requerir scripts, procesadores externos o software especializado.
Finalmente, las exportaciones no capturan por defecto ediciones y eliminaciones de mensajes. Solo se conservan si el administrador ha configurado políticas de retención que incluyan expresamente estas variantes, opción disponible únicamente en algunos planes de pago y que debe activarse de forma proactiva.
Como efecto colateral, si estás realizando una investigación sensible o una auditoría legal, no tener un registro completo de cambios puede aumentar la complejidad (y el coste) del proceso de revisión, especialmente cuando intervienen grandes volúmenes de archivos adjuntos relacionados.
Soluciones externas y eDiscovery para gestionar adjuntos a gran escala
Para muchas empresas, sobre todo en entornos regulados o con alta exposición legal, la exportación nativa de Slack se queda corta. Por eso han surgido herramientas de terceros especializadas en eDiscovery e integración con Slack, capaces de capturar mensajes y archivos adjuntos en tiempo real y almacenarlos en archivos listos para la búsqueda.
Estas soluciones se conectan normalmente mediante la Slack Discovery API, disponible para organizaciones Enterprise Grid, lo que les permite acceder de forma segura a mensajes de canales públicos, privados y DMs, así como a revisiones, eliminaciones y metadatos relevantes para cumplimiento y auditoría.
La gran ventaja es que este tipo de plataformas pueden reconstruir las conversaciones en un formato muy similar al de Slack, con todo el contexto alrededor de los archivos adjuntos, facilitando búsquedas por custodio, canal, palabras clave, tipo de archivo o rango temporal, entre otros filtros inteligentes.
Además, muchas incluyen funciones avanzadas de prevención de fuga de datos (DLP), capaces de identificar y bloquear en tiempo real la compartición de información sensible en mensajes y adjuntos de Slack. Esto reduce el riesgo de filtraciones accidentales o incumplimientos normativos relacionados con los datos que viajan adjuntos a los mensajes.
Cuando se combinan estas capacidades de archivo y búsqueda con análisis contextuales impulsados por IA, las organizaciones obtienen una visión mucho más clara del “quién, qué, dónde, cuándo y por qué” detrás de cada mensaje y archivo, lo que simplifica notablemente las investigaciones internas y los procesos legales complejos.
Al final, aunque se puede trabajar únicamente con las exportaciones nativas de Slack para extraer archivos adjuntos por lotes, la experiencia puede ser bastante pesada. Contar con una estrategia clara de exportación e importación, aprovechar bien las políticas de retención y, cuando sea necesario, apoyarse en herramientas externas de eDiscovery marca la diferencia entre un caos de JSON y un archivo de Slack ordenado, consultable y realmente útil.
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