- GIMP 3.2 incorpora capas de enlace no destructivas y capas vectoriales, acercando su flujo de trabajo a los objetos inteligentes y al diseño basado en vectores.
- La actualización mejora herramientas de pintura, texto y filtros GEGL, añadiendo pinceles MyPaint 2.0, el modo Sobrescribir y un selector CMYK con cálculo de cobertura total de tinta.
- Se amplía la compatibilidad con formatos profesionales como PSD, PSB, OpenEXR, DDS BC7 y paletas Procreate, reforzando la interoperabilidad con otros programas.
- La versión 3.2 llega con múltiples ajustes de rendimiento, UX y empaquetado (Flatpak, Snap, AppImage), facilitando su adopción en Windows, macOS y distribuciones Linux.

La llegada de GIMP 3.2 marca un antes y un después en la edición de imágenes con software libre. No hablamos de una simple actualización con cuatro retoques estéticos, sino de una versión que por fin se atreve con flujos de trabajo realmente no destructivos y capacidades vectoriales mucho más serias, reduciendo aún más la distancia frente a soluciones de pago como Adobe Photoshop.
Tras el salto que supuso la rama 3.0, esta nueva edición se ha cocinado durante casi un año de desarrollo intenso, puliendo la base técnica ya migrada a GTK3 y añadiendo funciones que la comunidad llevaba pidiendo desde hace años: capas enlazadas tipo “objetos inteligentes”, capas vectoriales, mejor compatibilidad con PSD y PSB, nuevas opciones de pintura, mejoras en CMYK, más formatos soportados y un buen puñado de pequeños detalles de interfaz que se notan en el día a día.
Qué es GIMP 3.2 y por qué este lanzamiento importa tanto
GIMP (GNU Image Manipulation Program) es el editor de imágenes libre más utilizado en el mundo, un clásico del software de código abierto que lleva años compitiendo con los grandes del sector. La versión 3.2 no reinventa la rueda, pero sí consolida el trabajo previo y se centra en algo clave: llevar la edición no destructiva al centro del flujo de trabajo, mejorar el rendimiento y hacer que el programa resulte más cómodo en tareas cotidianas.
Para perfiles profesionales, estudios de diseño, agencias y, sobre todo, startups que quieren recortar costes de licencias, esta actualización es especialmente interesante. Con GIMP 3.2 puedes trabajar con capas enlazadas, efectos no destructivos, mejor integración con PSD/PSB y nuevos formatos sin pagar una suscripción mensual, algo que en equipos pequeños se nota bastante en el presupuesto.
El lanzamiento viene acompañado de versiones actualizadas de sus bibliotecas base, babl 0.1.124 y GEGL 0.4.68, que son el motor de procesamiento de color y filtros. Gracias a ello, GIMP se apoya en una infraestructura más moderna y flexible, lo que permite seguir ampliando funciones avanzadas como los filtros GEGL no destructivos o el soporte de nuevos espacios de color.
En muchas distribuciones Linux, como ALDOS (derivada de Fedora/RHEL), la actualización a GIMP 3.2.0 está disponible de forma inmediata, mientras que en otras habrá que esperar a que los responsables de cada repositorio la vayan empaquetando. En cualquier caso, siempre se puede recurrir a formatos universales como Flatpak, Snap o AppImage para ir a la última sin complicarse demasiado.
Capas no destructivas y vectores: el gran salto de GIMP 3.2
La novedad que más expectación ha generado son las capas de enlace no destructivas, también llamadas Link Layers. En la práctica, funcionan de forma muy similar a los Smart Objects de Photoshop: permiten vincular archivos externos (por ejemplo XCF, SVG u otras imágenes) dentro de tu proyecto sin tener que rasterizarlos y sin perder calidad al transformarlos.
Con estas capas de enlace, puedes insertar una imagen externa en tu lienzo, escalarla, rotarla o distorsionarla todo lo que quieras y seguir manteniendo intacto el archivo original. Si más adelante abres ese recurso en otro programa (por ejemplo Inkscape en el caso de un SVG) y lo modificas, GIMP actualizará automáticamente la vista dentro de tu composición. Esto es ideal para logotipos, iconos, elementos recurrentes de marca o plantillas que se reutilizan en múltiples proyectos.
El equipo de desarrollo ha puesto mucho cuidado en evitar problemas clásicos: ciertas operaciones que antes forzaban la rasterización, como el volteo (flip), ahora respetan la naturaleza enlazada de la capa, y se han bloqueado bucles de carga infinita provocados por referencias circulares entre archivos XCF (cuando un documento enlaza a otro que, a su vez, vuelve a enlazar el primero). Todo esto refuerza la estabilidad en proyectos complejos donde se manejan muchas dependencias.
En paralelo, GIMP 3.2 estrena capas vectoriales integradas en el flujo de trabajo. Hasta ahora, cualquier forma creada con la herramienta de rutas (Paths) terminaba tarde o temprano convertida en píxeles. Ahora, al usar esa herramienta, basta con un clic en la opción adecuada para generar una capa vectorial que almacena la forma de manera matemática, lo que te permite cambiar en cualquier momento la trayectoria, el grosor del trazo, el relleno, el color, el patrón o la visibilidad sin perder nitidez.
Estas capas vectoriales hacen que dibujar formas básicas, iconos o elementos de interfaz sea mucho más flexible. Puedes hacer escalas extremas sin la temida pixelación, ajustar curvas después de maquetar buena parte del diseño e incluso combinar estos vectores con filtros GEGL no destructivos, acercando GIMP a un terreno que antes estaba muy limitado al mundo del pixel puro.
Otro efecto directo de este enfoque vectorial es una mejor exportación a formatos como SVG y PDF. Al mantener formas como vectores reales y no como simples bitmaps incrustados, los archivos generados resultan más ligeros, escalables y limpios, algo fundamental si trabajas con impresión, maquetación o documentos que se van a reutilizar en muchos tamaños diferentes.
Herramientas de pintura, pinceles y modos de fusión mejorados
La parte de pintura también recibe una buena ración de cambios, similar a otras mejoras recientes en editores como Microsoft Paint. La novedad más llamativa es la integración del formato de pinceles MyPaint 2.0 en GIMP 3.2. El motor de pinceles se ha actualizado para aprovechar este formato y ofrecer pinceladas más naturales, con respuesta dinámica al zoom y a la rotación del lienzo, algo que se agradece especialmente si trabajas con tableta gráfica.
La herramienta de pincel basada en MyPaint gana además 20 nuevos preajustes de pincel, pensados para ilustración, pintura digital y bocetos rápidos. Junto a ellos, se introduce un control deslizante de “ganancia” que permite simular distintos niveles de presión incluso con ratón o tabletas muy básicas, de modo que puedes conseguir variaciones de trazo más orgánicas sin necesidad de hardware de gama alta.
Para quienes se dedican al pixel art, al retoque muy preciso o al texturizado técnico, GIMP 3.2 incorpora un nuevo modo de pintura llamado “Sobrescribir” (Overwrite). Este modo ignora el canal alfa de los píxeles subyacentes y reemplaza el color de forma totalmente opaca, sin mezclar transparencias. Es perfecto cuando necesitas controlar cada píxel con exactitud y no quieres que los modos de fusión te jueguen malas pasadas.
Otras herramientas de transformación también se han refinado. La herramienta Flip (Voltear) ahora admite el uso de las teclas de flecha para decidir rápidamente el eje de volteo (izquierda/derecha para horizontal, arriba/abajo para vertical), evitando tener que ir cambiando ajustes con el ratón. La herramienta Shear (Cizalla), por su parte, suma soporte para flechas combinadas con Shift para aplicar cambios en saltos más grandes, lo que agiliza transformaciones geométricas repetitivas.
También se ha retocado el comportamiento de Clipboard Brush y Clipboard Pattern, los pinceles y patrones que se generan a partir del portapapeles. En sistemas de 64 bits, el límite de tamaño se eleva hasta 8.192 píxeles, lo que abre la puerta a utilizar recortes de gran tamaño como pinceles o patrones reutilizables sin tanta restricción, algo muy útil para cartelería, impresión a gran formato o gráficos 4K.
Texto en el lienzo y pequeños cambios que mejoran la UX
Aunque GIMP 3.2 no incluye una reescritura completa de su motor de texto, sí hay mejoras prácticas en la edición de tipografías directamente sobre el lienzo. El cuadro de texto se puede mover ahora con más libertad dentro de la imagen, lo que facilita el ajuste fino cuando estás maquetando carteles, banners o composiciones con muchas capas de texto.
Además, el editor de texto integrado pasa a admitir atajos de teclado familiares para formatear, como Ctrl+B para poner en negrita o Shift+Ctrl+V para pegar sin formato. Son detalles pequeños, sí, pero reducen mucho la fricción cuando vienes de otros editores y esperas que esos atajos funcionen “de serie”.
La función de contorno de texto también ve mejoras, ofreciendo más control sobre la dirección y la forma en que se genera ese contorno alrededor de las letras. Esto viene especialmente bien para rótulos, títulos llamativos o composiciones donde el texto tiene que destacar sobre fondos complejos.
En la parte de interfaz, una de las novedades curiosas es la opción de sincronizar el esquema de color de GIMP con el tema del sistema. Ahora el programa puede seguir automáticamente si usas tema claro u oscuro (e incluso respetar el color de acento), integrándose mejor con el escritorio. Eso sí, los desarrolladores avisan de que quizá no sea la mejor idea si estás acostumbrado a un tema oscuro en el editor pero en el sistema usas tema claro, porque el cambio puede resultar algo confuso.
Se han añadido también atajos de teclado adicionales para herramientas como Cizalla y Voltear, y se ha pulido el sistema de apertura de archivos: ahora puedes arrastrar y soltar imágenes directamente sobre la pestaña de una imagen abierta para abrirlas en el mismo editor, una variación respecto al comportamiento anterior que hace más fluido el trabajo con múltiples documentos.
Filtros GEGL, color CMYK y mejoras para impresión profesional
GIMP 3.2 sigue apoyándose en GEGL (Generic Graphics Library) como motor central de procesamiento de imágenes y filtros. Para facilitar la vida a quienes desarrollan scripts y plugins, se ha añadido un nuevo navegador de filtros GEGL, una interfaz que permite explorar, buscar y comprender las distintas operaciones disponibles, viendo de forma rápida qué hace cada filtro y cómo puede integrarse en flujos de trabajo no destructivos.
En el terreno del color, una de las mejoras más interesantes para profesionales de la impresión es la actualización del selector de color CMYK. Ahora este selector muestra la cobertura total de tinta (Total Ink Coverage o TIC/TAC) para un color dado, lo que permite saber de un vistazo si estás excediendo los límites recomendados por el perfil de impresión que vayas a usar.
Esta información es clave durante procesos de soft proofing o prueba de color en pantalla, donde necesitas ajustar el diseño para evitar problemas físicos en la imprenta: manchas, arrugas en el papel, exceso de tinta en zonas concretas, etc. Tener el TIC a la vista facilita adaptar tus diseños a las especificaciones de cada máquina o proveedor sin ir a ciegas.
Además, varios filtros clásicos como Levels, Curves, Equalize y White Balance ahora trabajan por defecto con precisión lineal, lo que ayuda a que los resultados visuales sean más coherentes y predecibles, especialmente si combinas procesos manuales con scripts automáticos o secuencias de filtros complejas.
Todo esto forma parte de una hoja de ruta más amplia en la que el equipo ya ha dejado caer, por ejemplo en charlas como la de FOSDEM 2026, que hay planes para un modo CMYK más completo, mejor renderizado de texto y aceleración por hardware en futuras versiones posteriores a la 3.2.
Formatos soportados, PSD/PSB y nueva interoperabilidad
La compatibilidad con formatos es uno de los puntos clave de cualquier editor que aspire a estar en circuitos profesionales. En este sentido, GIMP 3.2 se convierte en un auténtico hub de archivos gráficos, ampliando notablemente lo que ya ofrecía la rama 3.0.
En el ámbito profesional, se refuerza el soporte para imágenes RAW mediante la aplicación ART (AnotherRawTherapee), la importación de imágenes multicapa en OpenEXR y la lectura/escritura de JPEG 2000. Si trabajas con fotografía avanzada o efectos visuales, estos formatos te resultarán familiares y te permitirán mover material entre distintos programas sin perder información.
El ecosistema Adobe también está mejor cubierto. GIMP 3.2 mejora notablemente la importación de PSD, aumentando la compatibilidad con estilos de capa, incluidos efectos como sombras interiores y exteriores o resplandores antiguos (Outer Glow legacy). Además, se añade soporte para exportar en PSB, el formato de Photoshop pensado para lienzos gigantes que superan los límites de tamaño del PSD clásico.
Al abrir archivos PSD o PSB, el programa es capaz de reconocer ciertos efectos de capa y traducirlos a filtros no destructivos propios, reduciendo las sorpresas desagradables cuando compartes proyectos con gente que usa Photoshop. También puedes importar ajustes preestablecidos de curvas y niveles, así como patrones de Photoshop en formato .pat, lo que facilita dejar atrás parte del ecosistema privativo sin perder tus recursos favoritos.
GIMP 3.2 incorpora además la opción de importar paletas de Procreate en formato .swatches, una función clave para quienes alternan entre iPad y escritorio. Así puedes diseñar tus paletas de color con Apple Pencil y luego seguir trabajando en Linux, Windows o macOS manteniendo exactamente los mismos tonos.
Para el mundo de los videojuegos y el 3D, el soporte de exportación DDS con compresión BC7 resulta especialmente relevante. Este tipo de compresión ofrece una relación calidad/tamaño muy favorable, lo que lo convierte en un estándar de facto para texturas en motores modernos. A ello se suma la compatibilidad con formatos retro y específicos como TIM (usado en la PlayStation 1 original) u OTA Bitmap (de móviles Nokia clásicos), así como la exportación de paletas .kpl para Krita.
Animación, vectores y otros detalles de interoperabilidad
La parte de animación también recibe una actualización interesante. El plugin de reproducción de animaciones se rediseña con una interfaz inspirada en reproductores como VLC, lo que hace que el control de la línea de tiempo y la previsualización resulten más intuitivos. A esto se suma la importación de imágenes animadas APNG, un formato alternativo al GIF que mantiene mejor calidad y admite transparencia completa.
En cuanto a vectores, además de las capas vectoriales internas, se mejora la exportación a PDF con contenido vectorial y se estrena un nuevo exportador SVG que permite incrustar capas rasterizadas como PNG o JPEG dentro del archivo. De este modo, puedes combinar vectores y bitmaps en un mismo documento sin liarte con conversiones manuales.
Todo este refuerzo en interoperabilidad hace que GIMP 3.2 encaje mejor en flujos mixtos donde se alternan herramientas como Photoshop, Procreate, Krita, Inkscape o software de 3D y animación. Puedes recibir un PSD con estilos avanzados, editarlo, exportar una versión optimizada para impresión en PDF vectorial, sacar texturas DDS para un juego y, de paso, compartir paletas coherentes entre todas las piezas.
Rendimiento, UX y mejoras específicas según el sistema
Sin grandes fuegos artificiales pero con mucho sentido práctico, GIMP 3.2 incluye mejoras de rendimiento y pequeños cambios de interfaz pensados para reducir molestias acumuladas. Un ejemplo es que el Welcome Dialog, esa ventana de bienvenida, ya no aparece cuando abres imágenes con clic derecho, algo que interrumpía bastante el flujo rápido de trabajo con muchas fotos.
El diálogo de Tono-Saturación se reorganiza siguiendo el estándar HSL (Hue, Saturation, Lightness), un detalle que puede parecer menor pero que ayuda a que la herramienta resulte más familiar a quienes vienen de otros programas donde este orden es el habitual.
En la versión Flatpak para Linux, se habilita de forma opcional el Global Menu y se ajustan las rutas de configuración para integrarse mejor con los escritorios modernos. Esto hace que GIMP se sienta menos como un “invitado” pegado encima y más como una aplicación nativa bien adaptada al entorno.
La variante AppImage también se actualiza con soporte ARM64, lo que permite ejecutar GIMP 3.2 con mayor facilidad en dispositivos con arquitectura ARM, como algunas placas tipo Raspberry Pi o ciertos equipos con chips ARM y entornos de compatibilidad. Aunque no es el escenario principal para estudios de gran tamaño, sí resulta muy útil en educación, laboratorios y usos creativos con hardware modesto.
Por último, se han introducido pequeños atajos que marcan la diferencia en sesiones largas, como un comando rápido (por defecto Mayús+X) para alternar entre la herramienta actual y la anterior, o la posibilidad de escribir expresiones matemáticas directamente en los campos numéricos (por ejemplo, “3*92 cm”) para que el programa calcule el resultado, algo muy cómodo para ajustes de tamaño y resolución.
Cómo descargar, instalar y actualizar GIMP 3.2
Para usar todas estas novedades, basta con descargar GIMP 3.2 desde la web oficial gimp.org, donde encontrarás instaladores para Windows, macOS y distintas variantes de Linux. En Linux, además de los paquetes que distribuyan las distintas distros, tienes a tu disposición formatos como Flatpak, Snap y AppImage, que aseguran versiones recientes aunque tu sistema vaya algo más lento en actualizaciones.
En distribuciones como ALDOS (basada en Fedora/RHEL), la instalación o actualización es tan sencilla como ejecutar en un terminal:
yum -y install gimp3
En otros entornos, si ya usas Flatpak, puedes instalar GIMP 3.2 con:
flatpak install flathub org.gimp.GIMP
Y si ya lo tenías instalado de esta forma, basta con lanzar:
flatpak update
para que el sistema te presente la lista de aplicaciones actualizables y puedas confirmar la actualización. En Windows y macOS, lo más recomendable es acudir siempre a la página oficial del proyecto para evitar builds modificadas o potencialmente maliciosas que puedan circular por sitios de descarga poco fiables.
Quienes ya tenían GIMP instalado en el escritorio pueden, además, usar las propias opciones internas del programa. En muchas instalaciones, basta con ir a Ayuda > Acerca de GIMP y pulsar en el botón de Buscar actualizaciones para que el programa se encargue de verificar y descargar la última versión estable disponible para tu sistema.
Conviene recordar que GIMP es totalmente gratuito y de código abierto, sin suscripciones, funciones bloqueadas ni planes “premium”. Lo puedes usar tanto para proyectos personales como para trabajos profesionales sin coste de licencia, y si el programa se convierte en una pieza clave de tu flujo de trabajo, siempre puedes valorar apoyar su desarrollo con donaciones o contribuciones a la comunidad, ya sea reportando errores, traduciendo o probando versiones en desarrollo.
Con todo lo que trae bajo el brazo, GIMP 3.2 se consolida como la versión más madura y orientada a la edición no destructiva que ha tenido nunca este editor. Las capas enlazadas tipo objetos inteligentes, las nuevas capas vectoriales, el empujón en formatos profesionales (PSD, PSB, Procreate, DDS BC7, OpenEXR…), los refinamientos en pintura y texto y la larga lista de pequeños detalles de interfaz y rendimiento hacen que merezca la pena darle una oportunidad, tanto si vienes de versiones antiguas de GIMP como si estás planteándote abandonar las suscripciones de otros programas para abrazar el mundo del software libre sin renunciar a un flujo de trabajo serio.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.

