Información sobre Windows 12: novedades, requisitos y fecha de lanzamiento

Última actualización: 03/04/2026
Autor: Isaac
  • Windows 12 apunta a ser un sistema modular, centrado en la inteligencia artificial y optimizado para diferentes tipos de hardware, incluidos procesadores ARM.
  • Los requisitos mínimos se moverán en un rango similar a Windows 11, pero los rumores señalan configuraciones más exigentes para las funciones avanzadas de IA.
  • Se espera que llegue alrededor de la finalización del soporte de Windows 10 y que la actualización desde Windows 11 sea gratuita para licencias válidas.
  • El modelo de Windows como servicio continuará, con actualizaciones periódicas y posible suscripción para funciones premium de inteligencia artificial.

Informacion sobre Windows 12

El ecosistema de Windows lleva años en plena transformación y, aunque Microsoft no ha presentado todavía de forma oficial el sucesor de Windows 11, todo el mundo mira ya hacia el próximo gran sistema: el conocido provisionalmente como Windows 12. Entre filtraciones, rumores y cambios de planes (como la aparición de Windows 11 24H2), poco a poco se va dibujando qué podemos esperar de esta nueva versión.

Aunque por ahora no existe confirmación pública ni nombre definitivo, la mayoría de pistas apuntan a un sistema muy centrado en la inteligencia artificial, una arquitectura más modular basada en tecnologías como CoreOS/CorePC y una optimización mucho más agresiva para chips ARM y equipos con NPU. Vamos a repasar, con calma y al detalle, toda la información sobre Windows 12: novedades, requisitos, fechas probables, cambios de diseño, precios y cómo se actualizaría desde versiones anteriores.

Novedades y características clave de Windows 12

Novedades de Windows 12

Una de las ideas más repetidas en filtraciones es que Windows 12 será un sistema mucho más modular. Microsoft llevaría tiempo trabajando en una base llamada CoreOS o CorePC, pensada para dividir el sistema en varios componentes y particiones protegidas, de forma que el núcleo y ciertos archivos queden en zonas de solo lectura y fuera del alcance del usuario.

Este enfoque modular permitiría que cada fabricante pudiera personalizar Windows 12 según el tipo de dispositivo: ordenadores de sobremesa potentes, portátiles finos, convertibles, tablets, consolas portátiles tipo PC o incluso equipos basados en ARM. La clave es que el sistema podría añadir o quitar módulos sin romper la compatibilidad general, algo similar a lo que ya se intentó con Windows 10X y Windows Core OS, pero llevado a un punto más maduro.

La separación de estados o particiones no accesibles traería varias ventajas claras: actualizaciones más rápidas y seguras, restauraciones de fábrica mucho más limpias y menos riesgo de que una aplicación o un fallo del usuario dañen componentes críticos del sistema. Esta filosofía se parece bastante a lo que ofrecen algunos sistemas Linux y plataformas móviles, donde el sistema va por un lado y los datos del usuario por otro.

Junto a la modularidad, se espera un fuerte impulso a los servicios ya presentes en Windows 11. Microsoft quiere seguir potenciando herramientas como Your Phone / Enlace móvil, con la idea de que podamos controlar mejor móviles Android, compartir pantalla, archivos o incluso usar una tablet como segunda pantalla sin tanto lío, algo que ahora mismo está muy limitado a ciertos modelos.

También suena con fuerza la presencia de nuevas aplicaciones orientadas a la creación de contenido, como herramientas integradas para grabar pódcast, hacer directos o gestionar flujos de vídeo de forma sencilla, apoyándose en las capacidades de IA para automatizar parte del trabajo (limpieza de audio, fondos, recortes, etc.).

Windows 12 como sistema centrado en la inteligencia artificial

Si hay un punto en el que coinciden prácticamente todas las filtraciones es en que la IA será el pilar central de Windows 12. No se trataría solo de un añadido tipo Copilot en una esquina, sino de un sistema operativo agentivo, construido alrededor de asistentes inteligentes capaces de tomar decisiones, anticipar tareas y actuar en segundo plano.

Medios especializados como ZDNet apuntan a que Windows 12 integraría funciones de IA mucho más avanzadas que Windows 11, aprovechando tanto la nube como el hardware local (CPU, GPU y sobre todo NPU). Esto abriría la puerta a asistente mejorados para todo: búsqueda contextuales, automatizaciones de escritorio, edición de documentos, resumen de actividades, organización de archivos y un largo etcétera.

Este salto tendría una consecuencia directa: los requisitos mínimos de la versión completa con IA podrían dispararse. Algunos analistas hablan de requisitos similares a los de los PC con Windows 11 Copilot+, es decir, equipos con NPU de al menos 40 TOPS, 16 GB de RAM y SSD de 256 GB para disfrutar de todas las capacidades avanzadas.

Para no dejar fuera a medio planeta, se ha llegado a plantear la posibilidad de que Windows 12 llegue en dos variantes: una edición agentiva con IA avanzada y otra más básica, con funciones de inteligencia artificial reducidas o apoyadas casi por completo en la nube, que tendría requisitos más cercanos a los de Windows 11 actual y no exigiría NPU dedicada.

Esta dualidad tendría el riesgo de aumentar la fragmentación dentro del ecosistema Windows, algo con lo que Microsoft ya convive desde hace años. Aun así, permitiría que muchos usuarios de equipos con algo de antigüedad puedan seguir actualizando sin tener que cambiar de ordenador a la fuerza.

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Diseño, barra de tareas flotante e interfaz renovada

En el terreno visual, varias demos internas y keynotes de Microsoft han dejado caer que Windows 12 podría estrenar una barra de tareas flotante, similar a la que se ve en macOS. En lugar de pegarse al borde inferior del monitor, esta barra quedaría ligeramente elevada, con un aspecto mucho más moderno.

Además de la nueva barra, se habla de cambios en la ubicación de los iconos del sistema, que se colocarían en la parte superior derecha, mientras que en el centro de la pantalla podría aparecer un cuadro de búsqueda flotante. La idea sería simplificar el acceso a las funciones principales y dar más protagonismo a la búsqueda unificada (local, nube y web).

A nivel estético, es bastante probable que veamos más transparencias, elementos flotantes y animaciones suaves, con un estilo que algunos comparan con las versiones recientes de macOS. También se ha mencionado un nuevo diseño para el icono de inicio, con un aspecto más plano o metalizado (gris o plateado), acorde al rediseño general.

Por otro lado, hay rumores de mejoras en la pantalla de bloqueo, el centro de notificaciones y el sistema de búsqueda. Todo apunta a que Microsoft quiere un escritorio más limpio, con menos ruido visual, pero al mismo tiempo más integrado con servicios en la nube y con un acceso clarísimo a Copilot y funciones de IA.

Se baraja igualmente la llegada de un sistema de mensajería renovado que pueda suplir o unificar lo que hoy cubren aplicaciones como Teams o Skype, ofreciendo una plataforma más coherente para chat, videollamadas y colaboración integrada en el propio sistema.

Fecha de lanzamiento y roadmap probable de Windows 12

Aquí es donde más baile de fechas ha habido. Durante bastante tiempo se dio por hecho que Windows 12 saldría a finales de 2024. Finalmente, Microsoft ha decidido apostar por Windows 11 24H2 para ese periodo, integrando muchas mejoras de IA directamente en la versión actual, lo que ha retrasado la llegada de Windows 12.

En estos momentos, la mayoría de teorías apuntan a que Windows 12 aparecerá en torno al fin del soporte de Windows 10, fijado para octubre de 2025 en el canal general. Tiene todo el sentido: Microsoft no quiere mantener tres grandes ramas (Windows 10, 11 y 12) en paralelo durante mucho tiempo, por lo que 2025 se perfila como año clave.

Algunos medios marcan un posible anuncio oficial en 2025 y una distribución progresiva a partir de octubre de ese año, aunque nada de esto es oficial. Otras fuentes, más conservadoras, hablan incluso de 2027 como ventana para una versión completamente nueva, pero el peso de los movimientos en torno a Windows 10 hace que esa fecha parezca demasiado lejana.

También hay quien ha señalado la existencia de compilaciones internas tempranas, como la build 27547, que se estarían probando dentro de Microsoft y que podrían llegar al canal Insider a lo largo de 2025. De ser así, los usuarios más curiosos podrían ir probando Windows 12 en fase beta antes del lanzamiento general.

En cualquier caso, conviene tener presente que Microsoft ha cambiado varias veces su calendario en los últimos años, por lo que todas estas fechas hay que tomarlas como orientativas. De momento, lo único totalmente cierto es el final de soporte de Windows 10, que empuja a la compañía a mover ficha con algo más grande que simples “Moment updates”.

Requisitos mínimos esperados para Windows 12

A falta de anuncio oficial, los requisitos mínimos de Windows 12 se calculan partiendo de lo que ya pide Windows 11 y de lo que Microsoft está impulsando en materia de IA. Aquí se pueden distinguir dos líneas de rumor: una más conservadora (continuista con Windows 11) y otra que dibuja un sistema exigente estilo Copilot+.

En la línea conservadora, se espera que Windows 12 mantenga una base similar a Windows 11, quizá con ligeros ajustes al alza. Hablamos de algo de este estilo para la configuración mínima orientativa:

  • Procesador de 64 bits (ARM o x86) a 1 GHz, con al menos 2-4 núcleos.
  • 8 GB de memoria RAM o más (frente a los 4 GB mínimos actuales).
  • Al menos 100 GB de almacenamiento disponible, preferiblemente en SSD.
  • Firmware UEFI con arranque seguro habilitado.
  • TPM 2.0 (Trusted Platform Module) activado.
  • Tarjeta gráfica compatible con DirectX 12.
  • Pantalla 1080p o superior (mínimo 9 pulgadas en muchos listados preliminares).
  • Conexión a Internet y cuenta de Microsoft para activar todas las funciones.

Estos requisitos serían razonables para cualquier PC de 2017 en adelante más o menos decente, aunque seguirían dejando fuera a muchos equipos sin TPM 2.0, como ya pasó con el salto de Windows 10 a 11. Es verdad que existen métodos para instalar Windows sin TPM, pero Microsoft no los respalda y el soporte oficial podría no estar garantizado.

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En la línea más ambiciosa, ligada a la versión agentiva con IA avanzada, se habla de requisitos casi calcados a los de Windows 11 con Copilot+. En ese escenario haría falta:

  • NPU con al menos 40 TOPS de potencia para tareas de IA local.
  • 16 GB de RAM como mínimo.
  • SSD de 256 GB o superior.

Este perfil encaja mejor con los nuevos PC con chip especializado en IA (IA PCs) que están llegando al mercado, sobre todo modelos con procesadores ARM modernos y soluciones x86-64 de última generación. Para un usuario con hardware antiguo, estos requerimientos serían imposibles sin cambiar de máquina.

Precisamente para no cortarse las alas, han surgido rumores de que Microsoft podría lanzar una aplicación oficial, similar a la que ya ofreció con Windows 11, para comprobar si un equipo está listo para Windows 12 y, en caso contrario, indicar qué componentes habría que actualizar.

Soporte para ARM y arquitectura CoreOS/CorePC

Con Windows 11 ya se ha visto claramente que Microsoft va muy en serio con ARM. De hecho, la compañía ha llegado a separar ciertas actualizaciones: por ejemplo, builds específicas para chips ARM como la futura Windows 11 26H1, distinta de la 26H2 pensada para x86-64.

Con Windows 12 se espera un refuerzo todavía mayor de la compatibilidad con procesadores ARM. Esto implicaría varios frentes: mejor soporte general de hardware, más aplicaciones compiladas de forma nativa para ARM, un emulador Prism más optimizado para las apps x86 y x64 y una IA en local ajustada al tipo de NPU que suelen traer estos chips.

A nivel interno, todo esto estaría apoyado sobre CoreOS/CorePC, esa nueva arquitectura modular que organizaría el sistema en capas. Sobre un núcleo compacto se irían añadiendo módulos según las necesidades: escritorio completo, compatibilidad legacy, componentes empresariales, capa gaming, etc.

Una consecuencia importante de este enfoque es que Windows 12 podría dejar de soportar aplicaciones compiladas para Arm32, siguiendo los pasos de otros fabricantes como Apple, que ya obligan a los desarrolladores a ir a 64 bits. Windows 10 y 11 todavía soportan Arm32, pero todo apunta a que Windows 12 pasará página.

También se ha comentado la posibilidad de una variante tipo Windows 12X muy limitada a la Microsoft Store (similar al fallido Windows 10X), sobre todo orientada a dispositivos ARM y entornos muy controlados. Aunque esta idea tiene sentido en ciertos ámbitos educativos o empresariales, genera dudas sobre su aceptación masiva entre usuarios domésticos.

Windows como servicio y posible modelo de suscripción

Desde Windows 10, Microsoft dejó claro que Windows ya no es un “producto estático”. Pasó a ser un servicio en evolución continua, con grandes actualizaciones periódicas. Con Windows 11 se ha estabilizado en una gran actualización anual, complementada con paquetes de funciones (Moments) que van llegando poco a poco.

Todo indica que Windows 12 seguirá esta filosofía de “Windows como servicio”. Esto implica lanzamientos escalonados: primero al Canal Insider, donde se prueban las nuevas funciones, se pulen errores y se mide la aceptación, y después despliegue progresivo al canal general, de forma controlada y escalonada por hardware, región o fabricante.

Hay mucha expectativa en que Microsoft mejore la calidad de las actualizaciones, ya que Windows 11 ha tenido una racha complicada, con parches que han provocado fallos de rendimiento, problemas con impresoras o errores bastante molestos. Windows 12 es una oportunidad para levantar el listón en estabilidad.

En paralelo a esta idea de servicio, varias fuentes apuntan a que Microsoft podría explorar un modelo de suscripción similar a Microsoft 365. No se trataría de cobrar por usar Windows en sí (el sistema seguiría siendo usable de forma normal), sino de bloquear ciertas funciones premium de IA tras una cuota mensual.

Los precios que se manejan en especulaciones oscilan entre 10 y 20 dólares/euros al mes. A cambio, el usuario obtendría capacidades avanzadas que no afectarían al funcionamiento básico del sistema, pero sí podrían marcar una diferencia para perfiles profesionales o creativos que expriman al máximo la IA integrada.

Precio, licencias y actualización desde Windows 10 y Windows 11

En cuanto al coste, la teoría más repetida es que Windows 12 será gratuito como actualización para quienes ya tengan una licencia activa de Windows 11, siguiendo el mismo modelo que se usó al pasar de Windows 10 a 11 mediante Windows Update.

La gran duda está en si esa actualización gratuita se extenderá también a usuarios de Windows 10 que todavía sigan en esa versión cuando llegue el nuevo sistema. Dado que Windows 10 estará ya en soporte extendido en 2025, no está tan claro que Microsoft quiera regalar un nuevo salto a todo ese parque de equipos.

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Más allá de las actualizaciones, se espera que Windows 12 se pueda comprar en licencia independiente, como ocurre actualmente con Windows 11, tanto en versiones Home como Pro. Es bastante probable que haya ofertas o precios reducidos para quienes ya hayan adquirido previamente Windows 10 u 11, aunque esto, por ahora, es pura especulación.

Lo que sí está casi cantado es que la actualización se realizará a través de Windows Update para los usuarios domésticos. Cuando el dispositivo cumpla los requisitos y Microsoft libere el despliegue, aparecerá una notificación invitando a instalar la nueva versión. Quien prefiera una instalación limpia siempre podrá recurrir a imágenes ISO y medios de instalación USB, como se ha hecho toda la vida.

Conviene recordar que, incluso si Windows 12 es gratuito para muchos usuarios, las funciones extra de IA podrían ir asociadas a suscripciones u opciones de pago aparte, especialmente en entornos profesionales o de empresa, donde Microsoft 365 y otros servicios cloud ya son el centro del negocio.

Windows 12, Windows 11 24H2 y la duda del nombre

Un punto curioso de todo este asunto es que el nombre “Windows 12” no es oficial. Es como el nombre en clave popular que usamos todos por comodidad, igual que en su día se habló de Windows 9 que nunca llegó, o de versiones que luego adoptaron nombres como Windows 95, 98, 2000, XP o Vista en lugar de seguir la secuencia numérica.

A principios de 2024 ya se vieron documentos, como uno de HP, que hacían referencia a “Windows 11 24H2” o “Windows 11 2024”, confirmando que la siguiente gran iteración era todavía una edición numerada como 11, no 12. Posteriormente, Microsoft lo confirmó oficialmente.

Esto ha llevado a pensar que quizá el salto a Windows 12 se retrase y lo que veamos en los próximos años sea una sucesión de grandes actualizaciones de Windows 11, manteniendo el nombre pero incorporando todas esas mejoras de IA y modularidad poco a poco.

En el extremo opuesto, otros analistas creen que el concepto Windows 12 seguirá vivo para una revisión más profunda que cambie más drásticamente la arquitectura interna (CoreOS/CorePC al 100 %), los requisitos de hardware y la interfaz. De momento, estamos en terreno de conjeturas.

Lo más realista ahora mismo es asumir que Windows 11 24H2 será el gran protagonista de 2024 y que, a partir de ahí, Microsoft decidirá si empaqueta la siguiente ola de cambios como “Windows 12” o si continúa exprimiendo la marca Windows 11 con nuevas etiquetas anuales.

¿Merecerá la pena actualizar a Windows 12?

La pregunta del millón para cualquier usuario es si de verdad compensa dar el salto. Con Windows 11, muchos se quedaron en Windows 10 por costumbre, por estabilidad o porque su equipo no cumplía los requisitos del TPM. Con Windows 12 la situación puede repetirse, pero con la IA como factor diferencial.

Para quienes tengan un PC relativamente reciente, con buena CPU, bastante RAM y, si puede ser, NPU, todo apunta a que Windows 12 ofrecerá ventajas claras: mejor gestión del rendimiento, optimización energética en portátiles, funciones de IA que ahorran tiempo y una interfaz más pulida y práctica.

En cambio, si el ordenador ya tiene unos años, va justo de recursos o no cuenta con algunas de las tecnologías clave (TPM 2.0, NPU, etc.), es muy posible que el usuario prefiera permanecer en Windows 11 —o incluso en Windows 10 con soporte extendido—, priorizando la estabilidad frente a las novedades modernas.

También influirá el factor económico: si la actualización base es gratuita pero las funciones más llamativas quedan detrás de una suscripción mensual, habrá quien no vea claro el salto y se conforme con lo que ya tiene, sobre todo en entornos domésticos donde el PC se usa para tareas básicas.

Aún con todas las incógnitas, la información disponible dibuja un Windows 12 pensado para marcar un nuevo punto de inflexión en el ecosistema de Microsoft: un sistema más seguro y modular, mucho más dependiente de la inteligencia artificial y muy atento al auge de ARM y los llamados IA PCs, que irá llegando poco a poco y que, si se confirman los rumores, buscará equilibrar compatibilidad con el pasado y ambición tecnológica de futuro.

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