Cómo configurar y cambiar la IP en Windows 11 paso a paso

Última actualización: 30/03/2026
Autor: Isaac
  • Conocer la diferencia entre IP privada, pública, dinámica y estática es clave para configurar bien la red en Windows 11.
  • Windows permite ver y cambiar la IP y los DNS desde Configuración, Panel de control y comandos como ipconfig o PowerShell.
  • Elegir correctamente entre IP fija y dinámica, y configurar bien la puerta de enlace y los DNS, evita conflictos y fallos de conexión.
  • Herramientas externas, VPN, proxy o Tor amplían el control sobre la IP pública, la privacidad y los distintos perfiles de red.

configurar IP en Windows 11

Si utilizas Windows 11 a diario, tarde o temprano vas a toparte con la necesidad de configurar la dirección IP de tu equipo, bien para evitar conflictos en tu red, montar un pequeño servidor en casa o simplemente mejorar la estabilidad de la conexión. Aunque suene complicado, en realidad Windows ofrece varias formas muy sencillas de hacerlo, tanto en automático como de forma manual.

A lo largo de esta guía vas a ver, paso a paso, cómo ver, cambiar y gestionar tu IP en Windows 11, qué diferencia hay entre IP privada y pública, cuándo interesa que sea estática o dinámica, cómo tocar los DNS, cómo resolver problemas típicos al cambiar estos parámetros e incluso algún truco extra con herramientas externas y comandos avanzados. La idea es que termines el artículo dominando tu configuración de red sin miedo.

Diferencias entre IP privada, IP pública, dinámica y estática

El primer punto antes de ponernos a toquetear nada es entender qué estamos cambiando exactamente cuando hablamos de dirección IP en Windows 11. En una red actual conviven varios tipos de IP que conviene distinguir bien para no liarse.

Por un lado tenemos la IP privada, que es la dirección que identifica a tu PC dentro de tu red local (la de tu casa, tu oficina, etc.). Esa dirección suele tener el formato típico 192.168.x.x o 10.x.x.x y es la que usa tu router para saber a qué dispositivo tiene que enviar cada dato dentro de la red interna.

Por otro lado está la IP pública, que es la dirección con la que tu router “salta” a Internet. Para cualquier servicio externo (una web, un juego online, tu banco, etc.), el que se ve es el router, no el ordenador individual. Esa IP pública es la que te asigna tu proveedor de Internet (ISP) y es la que muestran páginas como “Cuál es mi IP”.

Además, tanto las IP públicas como las privadas pueden ser dinámicas o estáticas. Una IP dinámica es aquella que se asigna de forma automática a través de un servidor DHCP (normalmente el propio router), y que puede cambiar con el tiempo o tras reiniciar el equipo o el router. Una IP estática, en cambio, se mantiene fija hasta que tú o el administrador de la red la modificáis a mano.

Usar una IP privada estática en tu PC es útil cuando quieres localizar el equipo siempre con la misma dirección, por ejemplo al compartir carpetas, una impresora, montar un servidor de archivos o para ciertas reglas de puertos en el router. Además, cambiar el nombre del equipo en Windows 11 puede ayudar a identificarlo fácilmente dentro de la red. A cambio, si no se planifica bien, puede provocar conflictos si otro dispositivo intenta usar esa misma IP.

Cómo saber cuál es tu IP en Windows 11

Antes de cambiar nada conviene tener claro qué IP tienes ahora mismo asignada y qué otros datos acompañan a esa configuración, como la máscara de subred, la puerta de enlace y los DNS. Windows 11 te permite consultar esta información de varias maneras, desde la app de Configuración hasta la consola de comandos clásica.

Ver la IP desde la Configuración de Windows 11

La forma más cómoda, sobre todo si no te apetece tirar de comandos, es usar la aplicación de Configuración de Windows 11. Pulsa el botón Inicio, escribe “configuración” y entra en el menú. Después ve a la sección Red e Internet para ver el estado de tu conexión.

Dentro de este apartado, selecciona el tipo de conexión que estés usando en ese momento, normalmente Wi-Fi o Ethernet. Al entrar en la red concreta verás varios parámetros, entre ellos un enlace a las Propiedades del hardware, donde Windows muestra información detallada de la tarjeta de red.

Si bajas un poco encontrarás campos como Dirección IPv4, IPv6, puerta de enlace predeterminada y dirección física (MAC). Ahí verás al momento qué IP privada tiene tu equipo, así como otros datos clave que luego necesitarás si vas a establecer una dirección fija manualmente, y si necesitas, consulta cómo cambiar la información del equipo en Windows 11.

Consultar la IP con el Panel de control clásico

Aunque Microsoft está migrando casi todo a la nueva Configuración, el viejo Panel de control sigue siendo muy útil para temas de red. Puedes abrirlo buscando “Panel de control” en el menú Inicio y seleccionando a continuación la categoría Redes e Internet.

Una vez dentro, entra en Centro de redes y recursos compartidos y, en la columna izquierda, haz clic en Cambiar configuración del adaptador. Esto te mostrará todos los adaptadores de red instalados, tanto físicos como virtuales.

Localiza el adaptador que estés utilizando (Wi-Fi o Ethernet), pulsa con el botón derecho y elige Estado. En la ventana emergente verás un botón Detalles que abre una lista completa de parámetros, incluyendo la dirección IPv4, la puerta de enlace, los DNS y más información avanzada.

Este método es especialmente útil si quieres revisar de un vistazo todos los valores de la configuración TCP/IP sin tener que entrar y salir de distintos menús en la app moderna de Configuración.

Obtener la IP mediante el Símbolo del sistema

Si prefieres ir al grano, el método clásico de toda la vida es tirar de Símbolo del sistema. Pulsa Windows + R, escribe cmd y acepta para abrir la consola. Otra opción es buscar “Símbolo del sistema” en el menú Inicio.

Dentro de la consola, escribe el comando ipconfig y pulsa Intro. Windows listará la configuración de red de todos los adaptadores del equipo, indicando para cada uno la dirección IPv4, máscara de subred y puerta de enlace predeterminada. Es una forma rápida de comprobar qué IP tienes en cuestión de segundos.

Si quieres una visión más avanzada, puedes usar ipconfig /all para ver datos adicionales como la dirección MAC, el estado del DHCP y los DNS que estás utilizando. Esta información es muy útil cuando vas a pasar de DHCP a IP fija o al revés.

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Pasos para cambiar la IP en Windows 11

Una vez sabes dónde estás, llega el momento de tocar configuración. Windows 11 te permite cambiar la IP privada del equipo tanto desde el Panel de control clásico como desde la app moderna de Configuración. El objetivo es el mismo: pasar de una dirección automática a una configuración manual o ajustar parámetros ya fijados.

Cambiar la IP desde el Panel de control

Para modificar la dirección desde el entorno clásico, vuelve a Centro de redes y recursos compartidos y luego a Cambiar configuración del adaptador. Localiza la tarjeta que utilices (Ethernet o Wi-Fi), pulsa con el botón derecho y selecciona Propiedades.

En la ventana de propiedades verás una lista con los componentes que usa esa conexión. Debes marcar Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4) y pulsar de nuevo en Propiedades. Si en tu red ya usáis IPv6, el procedimiento es el mismo con Protocolo de Internet versión 6 (TCP/IPv6).

Por defecto estará marcada la opción de Obtener una dirección IP automáticamente, que significa que el router (a través de DHCP) se encarga de asignar los datos. Para fijar una IP concreta, selecciona Usar la siguiente dirección IP y se activarán los campos de IP, máscara de subred y puerta de enlace.

En esos campos introduce la dirección IP que quieras para tu PC, la máscara de subred (típicamente 255.255.255.0) y la puerta de enlace (normalmente la IP del router, como 192.168.1.1 o similar). Justo debajo podrás indicar también los servidores DNS que quieras usar, ya sean los de tu operador o unos públicos como los de Google o Cloudflare.

Cuando tengas todos los valores listos, pulsa Aceptar para aplicar los cambios. Es posible que la conexión se corte unos segundos mientras Windows renegocia la red con la nueva configuración, pero en cuanto se estabilice deberías volver a tener Internet con tu nueva IP fija en Windows 11.

Configurar la IP desde la app de Configuración

Si prefieres el entorno moderno, Windows 11 también permite cambiar la IP desde la sección de Red e Internet. Entra en Configuración, ve a este apartado y selecciona la red que estés usando: Wi-Fi (y luego tu red concreta) o Ethernet, dependiendo del tipo de conexión.

Dentro de la página de la red verás un apartado llamado Asignación de IP. Pulsa en el botón Editar que aparece a la derecha para abrir la ventana de configuración de dirección.

En el desplegable superior podrás elegir entre Automático (DHCP) y Manual. Si dejas Automático, el router seguirá controlando la asignación. Si eliges Manual, se activarán interruptores para IPv4 y/o IPv6 y campos para introducir la IP, la longitud del prefijo (equivalente a la máscara) y la puerta de enlace.

Activa IPv4 si es la que usas habitualmente, introduce la IP que quieras asignar a tu ordenador, la longitud de prefijo (por ejemplo, 24 si usas 255.255.255.0) y la puerta de enlace predeterminada. Más abajo podrás poner los servidores DNS preferido y alternativo. Cuando termines, pulsa Guardar.

Con esto habrás cambiado tu IP directamente desde la interfaz más reciente de Windows 11, sin necesidad de usar el Panel de control. Es un método muy rápido si sueles entrar a menudo a tocar redes, por ejemplo para probar distintas configuraciones.

Cuándo usar IP fija y cuándo IP dinámica

No siempre tiene sentido fijar una IP manualmente, así que conviene valorar cuándo es mejor dejar que el sistema use IP dinámica vía DHCP y cuándo nos compensa configurar una dirección estática, tanto a nivel local como con el proveedor.

En la red doméstica, lo más habitual es que todos los dispositivos (PC, móvil, consola, tele, etc.) reciban la IP interna de forma automática del router. Esto ahorra tiempo, evita errores al teclear y facilita que el router reparta las direcciones disponibles según se vayan conectando.

Sin embargo, hay casos concretos en los que una IP fija aporta ventajas claras: por ejemplo, si tienes un servidor de archivos en casa, un equipo que comparte una impresora para toda la oficina o un PC al que accedes mediante escritorio remoto o VPN y quieres que siempre tenga la misma IP local.

En ese tipo de escenarios, cambiar la IP interna de ese equipo a una estática bien elegida te permitirá identificarlo fácilmente dentro de la red y crear reglas de puertos o permisos en el router sin que se descoloquen cada vez que el DHCP decida darle otra dirección.

Respecto a la IP pública que te da tu operador, casi siempre será dinámica, y normalmente solo podrás pasar a IP pública fija contratando ese servicio aparte. Una IP pública estática es muy útil si montas servidores accesibles desde fuera (web, correo, VPN profesional, etc.), pero también te hace más predecible frente a ataques y suele ser de pago.

Ventajas y desventajas de cambiar la IP

Modificar la dirección IP de un dispositivo no solo sirve para “que se vea bonito” en la red, tiene pros y contras claros que conviene tener en mente antes de empezar a tocar parámetros, sobre todo en entornos compartidos o de trabajo.

Entre las ventajas, una IP privada fija facilita que ciertos servicios de red funcionen de forma estable: compartir carpetas, impresoras, montar servidores caseros, configurar redirecciones de puertos en el router, o conexiones por VPN o escritorio remoto donde necesitas saber siempre qué equipo es cuál.

También puede ayudar a reducir ciertos problemas de conectividad en redes donde el servidor DHCP no está bien configurado o directamente no existe, de modo que establecer manualmente IP, máscara, puerta de enlace y DNS asegura que el equipo sepa a dónde tiene que enviar el tráfico.

Por el lado negativo, si no eliges bien la IP, puedes provocar conflictos de direcciones. Esto pasa cuando dos dispositivos intentan usar la misma dirección dentro de la red local: el router detecta el choque y uno de ellos se queda sin conexión o empieza a dar errores de red bastante molestos.

Además, cualquier cambio de IP, sobre todo si afecta a servicios expuestos o a equipos críticos, puede generar pequeñas caídas de conectividad mientras se aplica la nueva configuración. En sistemas donde haya listas blancas por IP (servidores, paneles de administración, etc.), tocar la dirección implica también actualizar esas listas.

En redes corporativas, cambios frecuentes de IP o modificaciones no documentadas pueden levantar sospechas de seguridad, ya que alterar direcciones de forma constante es un patrón típico de actividad maliciosa. Por eso, en entornos controlados es recomendable coordinar siempre estos ajustes con el administrador de sistemas, y asegurarte de cómo cambiar el nombre de grupo y equipo si es necesario.

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Cómo saber si tu IP es dinámica o estática

Si tienes dudas sobre el tipo de IP pública que te da tu operador, la forma más fiable es preguntar directamente a tu proveedor de Internet. Casi todos ofrecen atención por teléfono, chat, apps móviles o incluso WhatsApp, y te pueden confirmar al momento qué tipo de dirección tienes contratada.

Otra manera rápida de hacerte una idea es usar webs del estilo “Ver mi IP” o “Cuál es mi IP”. Anota la dirección pública que te muestra, apaga el router unos minutos, vuelve a encenderlo y comprueba si la IP ha cambiado. Si varía, casi seguro que tu IP pública es dinámica; si permanece igual, lo más probable es que sea fija o tenga un tiempo de concesión muy largo.

Cada tipo tiene sus pros y contras. Una IP pública estática es ideal si necesitas montar servicios accesibles desde fuera, ya que no cambia nunca y puedes asociarla a dominios, reglas de firewall o accesos restringidos. A cambio, suele ser un servicio de pago y te vuelve un poco más “predecible” para potenciales atacantes.

Las IP dinámicas públicas son las más extendidas en hogares, porque permiten a los ISP gestionar mejor la escasez de direcciones IPv4 y dar algo más de anonimato y flexibilidad a los usuarios. Si una dirección termina en una lista de bloqueo, tarde o temprano el proveedor rotará y asignará otra distinta sin que tengas que hacer nada.

A nivel interno (IP privada), el router también asigna direcciones dinámicas por DHCP a tus dispositivos. Si quieres fijar una IP a un PC concreto, puedes hacerlo desde Windows como hemos visto o configurando reservas DHCP en el propio router, de manera que siempre entregue la misma IP a un dispositivo concreto según su dirección MAC.

Evitar conflictos y problemas de IP en la red

Uno de los errores más típicos cuando se empieza a asignar direcciones a mano es provocar, sin querer, un conflicto de IP entre dos equipos. Esto ocurre cuando dos dispositivos comparten la misma dirección en la red local, algo que no está permitido y hace que la conexión falle.

En muchas redes domésticas la puerta de enlace suele ser 192.168.1.1 y el rango asignable va de 192.168.1.2 a 192.168.1.254, controlado por el DHCP del router. Si tú decides fijar en tu PC, por ejemplo, la IP 192.168.1.10, debes asegurarte de que ningún otro equipo vaya a recibir de forma automática ese mismo número.

Para minimizar riesgos, lo ideal es consultar en la configuración del router qué rango de direcciones usa el DHCP y elegir una IP fuera de ese rango para los equipos que vayas a configurar como estáticos, o crear reservas DHCP para que esas direcciones no se asignen a otros dispositivos de forma automática.

En caso de que Windows 11 detecte que hay otro dispositivo con la misma IP, suele mostrar un aviso de conflicto y puede que notes desconexiones intermitentes o pérdida total de conectividad. En ese momento toca cambiar la dirección de uno de los equipos implicados por otra que esté libre.

Más allá de los choques de direcciones, una mala configuración de máscara de subred, puerta de enlace o DNS también puede darte problemas: desde no poder salir a Internet hasta no acceder a ciertos servicios internos. Por eso es fundamental anotar siempre los valores correctos del router antes de empezar a personalizar nada.

Cambiar también los DNS para mejorar velocidad y seguridad

Cuando tocas la configuración IP es un buen momento para revisar otra pieza clave de la red: los servidores DNS. Son los encargados de traducir los nombres de dominio (como ejemplo.com) a direcciones IP, y su rendimiento influye en la rapidez con la que se abren las páginas.

De serie, la mayoría de equipos usan los DNS que proporciona el operador, que suelen ser correctos pero no necesariamente los más rápidos o seguros. Cambiarlos por otros públicos como los de Google (8.8.8.8 y 8.8.4.4) o Cloudflare (1.1.1.1) puede mejorar la velocidad de resolución y añadir ciertas capas extra de protección.

Desde el propio cuadro de Propiedades de IPv4 puedes seleccionar Usar las siguientes direcciones de servidor DNS e introducir los valores que prefieras. En Windows 11, dentro de la app de Configuración, también puedes editar los DNS al cambiar la Asignación de IP, aprovechando para activar opciones como DNS sobre HTTPS (DoH) si tu red lo permite.

Windows ofrece además ajustes avanzados para el cifrado de consultas DNS, con opciones para dejarlo desactivado, usar plantillas automáticas o una plantilla manual de DNS sobre HTTPS. También permite decidir si se hace “fallback” a texto plano si el cifrado falla o si se prefiere directamente no resolver la consulta.

Configurar bien los DNS puede ayudarte a esquivar algunos bloqueos geográficos ligeros, mejorar la privacidad frente a tu ISP y filtrar dominios maliciosos si usas servicios que integran listas de protección. Eso sí, si al cambiar DNS pierdes conectividad, siempre puedes volver temporalmente a los de tu operador.

Resolver problemas al cambiar IP estática o DNS en Windows 11

A veces, al intentar fijar una IP o modificar los DNS, Windows parece no hacer caso o la conexión se vuelve inestable. Antes de desesperarte, puedes probar una serie de pasos para “resetear” la configuración de red y dejarla limpia de posibles errores acumulados.

Una primera medida consiste en liberar y renovar la IP. Abre el Símbolo del sistema como administrador y ejecuta: ipconfig /release y luego ipconfig /renew. Esto fuerza al equipo a soltar la dirección actual y pedir una nueva al servidor DHCP, lo que puede corregir conflictos o valores corruptos.

También es buena idea “limpiar” los DNS. En la misma consola, ejecuta netsh winsock reset para reiniciar el catálogo de Winsock, y a continuación ipconfig /flushdns para vaciar la caché de resoluciones. Con esto eliminas configuraciones dañadas o entradas antiguas que puedan estar dando problemas.

Si aun así sigues con fallos, prueba a configurar la IP como automática (DHCP) desde la app de Configuración: entra en Red e Internet, elige Wi-Fi o Ethernet, ve a la red que uses, entra en Configuración de IP y selecciona Automático (DHCP). Guarda los cambios, reinicia el equipo y comprueba si así recuperas una conexión estable.

No olvides tampoco revisar que tengas Windows 11 y los controladores de red actualizados. Desde Configuración > Windows Update puedes descargar las últimas actualizaciones del sistema, y desde el Administrador de dispositivos, en Adaptadores de red, actualizar los drivers de la tarjeta correspondiente. Muchos problemas raros de IP y DNS se arreglan simplemente con parches recientes.

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Cambiar la IP desde PowerShell con comandos avanzados

Si te manejas bien con la línea de comandos, Windows 11 ofrece la posibilidad de configurar IP estática directamente desde PowerShell, algo muy cómodo para automatizar ajustes en varios equipos o crear pequeños scripts de administración.

Abre PowerShell como administrador y ejecuta el comando Get-NetIPConfiguration. Verás una lista con los adaptadores de red del sistema y datos como el índice de interfaz (InterfaceIndex), la IP actual, la puerta de enlace y los DNS.

Anota el valor de InterfaceIndex del adaptador que quieras configurar, así como la dirección IPv4 que quieras asignar, la puerta de enlace y el prefijo. Con esa información, puedes usar el comando New-NetIPAddress -InterfaceIndex X -IPAddress 192.168.1.X -PrefixLength 24 -DefaultGateway 192.168.1.1 (ajustando los números a tu caso).

Para modificar los DNS vía PowerShell, ejecuta después Set-DnsClientServerAddress -InterfaceIndex X -ServerAddresses “8.8.8.8”,“8.8.4.4” o los servidores que prefieras. De este modo podrás dejar toda la configuración fija sin pasar por ventanas gráficas.

Este método resulta muy práctico si gestionas varias máquinas con Windows 11 en la misma red y quieres aplicar la misma plantilla de IP y DNS en todas con un simple script, ahorrando mucho tiempo y evitando errores humanos al teclear.

Administrar perfiles de IP con Simple IP Config

Además de las herramientas integradas en Windows, existen utilidades externas como Simple IP Config, pensadas para quienes cambian a menudo de entorno (oficina, casa, laboratorio, etc.) y necesitan distintos perfiles de red listos para aplicar en un clic.

Simple IP Config es un programa muy ligero para Windows que permite guardar configuraciones completas de TCP/IPv4 (IP, máscara, puerta de enlace, DNS) como perfiles, y alternar entre ellos sin tener que navegar por el Panel de control o la app de Configuración constantemente.

La herramienta está disponible en versión instalable y portable (ejecutable directo) y consume poquísimos recursos, lo que la hace ideal para llevar en un pendrive o tenerla a mano en equipos donde gestionas la red con frecuencia.

Después de descargarla e instalarla, al abrirla verás en la parte izquierda la lista de adaptadores detectados y los perfiles guardados, y en la derecha los campos para definir la dirección IP local, máscara de subred, puerta de enlace y DNS del perfil que estés preparando.

Desde la barra de botones puedes crear un nuevo perfil (+ New), aplicar los cambios (Apply), guardarlos (Save), borrar perfiles que ya no uses (Delete) o limpiar la configuración activa (Clear) para empezar de cero. Es una especie de “navaja suiza” para quienes trabajan con varias redes distintas cada día.

Crear un perfil es tan fácil como pulsar + New, ponerle un nombre (por ejemplo, Oficina), rellenar los campos de IP y DNS que te corresponden y, cuando hayas comprobado que tienes conexión, guardar ese perfil para recuperarlo cuando lo necesites. Eso sí, necesitarás ejecutar el programa con permisos de administrador para que pueda aplicar los cambios en la tarjeta de red.

Ocultar o cambiar la IP pública con VPN, proxy o Tor

Hasta ahora hemos hablado sobre todo de la IP privada de tu equipo en la red local, pero muchas veces lo que quieres es ocultar o modificar la IP pública que se ve desde Internet, ya sea por privacidad, por seguridad o para acceder a contenido restringido geográficamente.

Una de las herramientas más populares para esto son las VPN (redes privadas virtuales). Cuando te conectas a una VPN, tu tráfico se cifra y se envía a un servidor remoto, de forma que las webs que visitas ven la IP de ese servidor y no la de tu casa. Además de ocultar tu dirección real, esto protege tus datos, especialmente en redes Wi-Fi públicas.

Puedes usar una VPN mediante una aplicación de escritorio que afecta a todo el sistema o a través de extensiones en el navegador que solo modifican la IP en la navegación web. Eso sí, si solo quieres cambiar IP sin más, quizá no te compense la pérdida de velocidad y el coste de algunas VPN de pago, y debes tener cuidado con accesos sensibles como banca online desde ubicaciones “raras”.

Otro método sencillo son los proxies web, que actúan como intermediarios entre tu navegador e Internet. Al acceder a una página a través de un proxy, el sitio ve la IP del proxy y no la tuya. Suelen ser útiles para saltar bloqueos ligeros y, aunque se parecen conceptualmente a una VPN, normalmente no cifran todo el tráfico ni cubren todo el sistema.

Para niveles de anonimato más avanzados existe la red Tor (The Onion Router), que enruta tus conexiones a través de múltiples nodos distribuidos por todo el mundo, haciendo muy difícil rastrear tu IP real. A cambio, la navegación es más lenta y no es la opción más cómoda para el día a día, pero resulta muy útil cuando la privacidad es la prioridad absoluta.

Ten en cuenta que todos estos métodos modifican u ocultan sobre todo la IP pública; tu configuración interna en Windows 11 (IP privada, máscara, puerta de enlace, etc.) seguirá siendo la misma, así que puedes combinar sin problema el uso de IP fija en tu red local con una VPN o proxy para salir a Internet.

Dominar cómo ver, cambiar y proteger tu dirección IP en Windows 11 te permite tener un control muy fino sobre tu conexión: puedes elegir cuándo usar IP dinámica o estática, ajustar DNS para ganar velocidad y seguridad, evitar conflictos en la red local, automatizar configuraciones con herramientas y comandos avanzados e incluso ocultar tu IP pública cuando lo necesites, todo sin depender de terceros y con la tranquilidad de saber qué está ocurriendo realmente en tu red.

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