Cómo crear y exprimir las acciones del portapapeles en KDE Klipper

Última actualización: 26/03/2026
Autor: Isaac
  • El gestor de portapapeles de KDE (antiguo Klipper) ofrece historial ampliado, búsqueda y favoritos para texto e imágenes.
  • Las acciones de Klipper usan expresiones regulares y comandos externos para reaccionar al contenido copiado.
  • Es posible crear reglas para limpiar formato, abrir URLs específicas o lanzar programas según rutas o enlaces.
  • Conviene ajustar tamaño de historial, atajos y opciones de seguridad para equilibrar comodidad y protección de datos.

Portapapeles KDE Klipper

Si usas Plasma a diario, tarde o temprano descubres que el portapapeles de KDE es mucho más que copiar y pegar. Detrás de ese icono discreto de la bandeja del sistema se esconde una herramienta muy potente que guarda historiales, gestiona selecciones y, sobre todo, permite crear acciones personalizadas que se disparan según lo que copies.

En este artículo vamos a ver en profundidad cómo funciona ese gestor de portapapeles (el antiguo Klipper), cómo se configuran sus acciones, qué puedes hacer con ellas y algunos trucos para integrarlo mejor en tu flujo de trabajo. La idea es que termines con una guía clara para crear tus propias acciones en KDE Klipper y sacar partido al historial sin volverte loco con las opciones.

Qué es realmente Klipper en KDE Plasma

Klipper fue durante años la aplicación de portapapeles de KDE, una pequeña utilidad que se ejecutaba en segundo plano y que permitía almacenar más de un elemento en memoria. Con Plasma 5 y, sobre todo, con Plasma 6, ese Klipper clásico se integró como un widget o applet del panel, perdiendo el nombre de cara al usuario, pero manteniendo sus funciones y parte de sus tripas internas.

En la práctica, cuando hablamos de Klipper hoy estamos hablando del gestor del portapapeles de Plasma: el icono con forma de carpeta (o similar según el tema) que aparece en la bandeja del sistema y que, al hacer clic, muestra un historial con lo último que has copiado o seleccionado, tanto texto como imágenes o enlaces.

Este gestor se apoya en dos mecanismos de copia en Linux: por un lado, el clásico portapapeles de Ctrl+C y Ctrl+V y, por otro, la llamada selección primaria, que funciona simplemente seleccionando texto con el ratón y pegándolo con el botón central. Lo interesante es que Plasma permite que ambos convivan sin pisarse, de manera que puedes tener disponible lo último que has copiado y, simultáneamente, lo último que has seleccionado.

Lo mejor de todo es que, además de guardar ese historial, el widget del portapapeles añade funciones extra como búsqueda, edición, borrado rápido y anclado de elementos frecuentes. Esto lo convierte en una especie de “bloc de notas flotante” que va guardando lo que usas, sin que tengas que pensar en ello explícitamente.

Por si fuera poco, el gestor de portapapeles de KDE permite aplicar acciones contextuales según el contenido copiado. Y aquí es donde entra en juego la parte más potente (y también más confusa) de Klipper: las acciones basadas en expresiones regulares y comandos externos.

Dónde está el portapapeles en KDE y cómo se usa

Configurar acciones en Klipper

El gestor del portapapeles de Plasma se encuentra siempre visible en la bandeja del sistema, salvo que tengas el portapapeles completamente vacío y el tema lo oculte hasta que haya contenido. Normalmente verás un icono de carpeta o de portapapeles; al pasar el ratón por encima suele mostrar el último elemento del historial como vista previa.

Si haces clic izquierdo sobre el icono, aparece una lista con las últimas entradas: fragmentos de texto, imágenes, rutas de archivo, URLs, emojis… todo lo que vaya pasando por el portapapeles. Desde esa pequeña ventana puedes seleccionar cualquier entrada antigua y volver a pegarla donde quieras como si la acabases de copiar.

Al situar el puntero sobre una entrada del historial verás varios iconos de acción: uno para invocar acciones asociadas, otro para mostrar un código de barras con el contenido, otro para editar el texto y otro para borrar la entrada. Esto, junto con el cuadro de búsqueda que aparece arriba, hace que buscar y reutilizar fragmentos viejos sea muy rápido, incluso cuando manejas cientos de copias al día.

Si no te gusta tirar de ratón, puedes abrir directamente el menú del portapapeles con un atajo de teclado: por defecto suele ser Ctrl+Alt+V, aunque se puede cambiar en la configuración de accesos rápidos de KDE buscando algo como “Mostrar el menú emergente del portapapeles” o “Mostrar el menú emergente de Klipper”.

Además de como icono de bandeja, el gestor del portapapeles se puede añadir como applet en el panel (Kicker u otros paneles). Para ello, basta con hacer clic derecho sobre el panel, elegir “Añadir elementos gráficos” o “Añadir applets al panel”, buscar el portapapeles y añadirlo. En esencia es el mismo componente, solo cambia la colocación.

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Opciones básicas de configuración del portapapeles

Para acceder a las preferencias, solo tienes que hacer clic derecho sobre el icono del portapapeles en la bandeja y elegir la opción “Configurar el portapapeles…” (o un texto muy similar, según la versión de Plasma). Se abrirá una ventana con varias pestañas, siendo las más importantes “General” y “Acciones”.

En la sección General encontrarás ajustes como el tamaño del historial, que por defecto suele ser bastante modesto (20 entradas o similar). A menos que tengas un equipo muy viejo, es buena idea subir ese límite; muchos usuarios lo dejan en cientos o incluso cerca de 1000 elementos, porque apenas ocupa espacio y te da mucha flexibilidad a la hora de recuperar cosas.

También verás una casilla relacionada con “Selección y portapapeles”, que controla si las selecciones directas (lo que marcas con el ratón) se añaden al historial junto con las copias normales. Esta opción ha cambiado de valor por defecto según la versión de Plasma, pero en general compensa dejarla marcada para aprovechar al máximo la copia intermedia típica de X11 o Wayland.

Hay otras opciones menores: guardar el contenido del portapapeles al cerrar sesión, ignorar imágenes, vaciar el historial al salir, etc. Todas ellas permiten ajustar el comportamiento a tu gusto, pero lo que más impacto tiene en el día a día es el número de entradas y el manejo combinado de selección y portapapeles.

En versiones recientes de Plasma se han añadido además funciones como los favoritos del portapapeles. Puedes marcar los fragmentos que utilizas constantemente (direcciones de email, plantillas, emojis frecuentes…) y tenerlos siempre a mano, filtrables con la barra de búsqueda. Es una forma muy cómoda de evitar andar rebuscando en historiales larguísimos.

Acciones del portapapeles: qué son y por qué merecen la pena

Más allá de guardar lo que copias, el portapapeles de KDE ofrece un sistema de acciones automáticas o manuales que se disparan cuando el contenido coincide con un patrón. Ese patrón se define mediante expresiones regulares, y el resultado de la acción suele ser ejecutar un comando, abrir un programa o transformar lo que hay en el portapapeles.

La gracia está en que estas acciones pueden ser contextuales. Por ejemplo, al copiar una URL, el portapapeles puede proponerte abrirla con tu navegador favorito, con el reproductor de vídeo o con alguna herramienta específica. Si copias una ruta a un archivo PDF, puede sugerirte abrirla directamente con el visor correspondiente. Todo ello sin que tengas que escribir rutas o lanzar programas a mano.

Para habilitar este sistema hay que marcar la casilla “Habilitar las acciones del portapapeles” en el menú del propio widget. Una vez activadas, cuando copies algo que encaje con alguna de las reglas definidas, aparecerá un pequeño menú emergente con las acciones disponibles para ese contenido.

Este menú es capaz de reconocer rutas de archivos locales, recursos en servidores remotos, URLs “normales” o direcciones específicas (por ejemplo, de YouTube o Vimeo) y proponer la aplicación adecuada para abrirlas. Es una forma muy cómoda de ahorrar clics y atajos de teclado en tareas repetitivas.

Lo mejor es que no estás limitado a las acciones que vienen de serie: puedes crear tus propias reglas para que, por ejemplo, cualquier enlace de YouTube se envíe a un reproductor externo, o para ejecutar un script que limpie el formato de un texto, o para procesar datos con una herramienta en línea de comandos.

Criar tus propias acciones en KDE Klipper paso a paso

El diálogo de acciones de Klipper puede resultar un poco críptico a primera vista, sobre todo porque no tiene demasiada ayuda contextual y la documentación en línea es escasa. Aun así, con unos pocos pasos se le pilla el truco y se puede configurar algo muy útil.

Para crear una nueva acción, sigue una secuencia parecida a esta: clic derecho en el icono del portapapeles → “Configurar el portapapeles…” → pestaña “Acciones”. Ahí verás una lista de reglas predefinidas y botones para añadir, editar o borrar.

Usa el botón “Añadir acción” para crear una nueva. Se abrirá un pequeño formulario donde lo más importante es el campo de expresión regular, que determina qué contenidos del portapapeles van a disparar esta acción. Si quieres que se aplique a cualquier texto, puedes poner algo tan genérico como .*, que significa “cualquier cadena de caracteres”.

En esa misma ventana tendrás una casilla llamada “Automático”. Si la desmarcas, la acción no saltará sola; tendrás que invocarla manualmente desde el menú del portapapeles (útil para acciones que no quieres que molesten constantemente). Si la dejas marcada, cada vez que el contenido coincida con la expresión regular, el sistema podrá mostrarte un menú para elegir si quieres ejecutar el comando asociado.

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Otro apartado importante es el de “Manejo de salida”. Aquí decides qué hacer con el resultado del comando que lance la acción. Una opción muy habitual es “Reemplazar portapapeles”, que toma la salida estándar del comando y la guarda directamente como nuevo contenido del portapapeles, lista para pegar.

Por último, dentro de la acción tienes un área para añadir comandos. Puedes incorporar varios, cada uno con su descripción y su comando real. Es aquí donde entra en juego la sintaxis con %s, que representa el contenido actual del portapapeles y puede insertarse como argumento de la orden que vayas a ejecutar.

Ejemplo 1: limpiar formato de texto con una acción de Klipper

Un caso clásico que muchos usuarios buscan es poder pegar texto sin formato en Plasma, independientemente de la aplicación. Bajo X11 se puede conseguir con herramientas como xclip, y Klipper permite integrar algo parecido como acción del portapapeles.

El problema es que, si no sabes qué poner en el campo “Comando”, puedes encontrarte con resultados absurdos: por ejemplo, que el portapapeles acabe conteniendo solo una palabra como “komento” (o “comando”), lo que suele indicar que ha fallado la ejecución y se ha volcado un mensaje de error en lugar de la salida esperada.

Para montar una acción de “pegar sin formato”, puedes crear una regla con expresión regular .*, marcada como no automática, y en el apartado de comandos usar algo como un filtro que recupere el texto del portapapeles, lo pase a través de una herramienta que limpie el formato y lo vuelva a cargar en el portapapeles. La idea es que la orden lea desde la entrada estándar o desde %s y escriba texto plano en la salida estándar, que luego Klipper capturará para reemplazar el contenido.

Dependiendo de tu entorno y de si trabajas en X11 o Wayland, podrás recurrir a utilidades como xclip, wl-clipboard u otras herramientas de línea de comandos. En cualquier caso, el patrón es el mismo: el comando tiene que ser ejecutable desde la shell, aceptar el texto entrecomillado o vía stdin, y devolver texto limpio.

La clave aquí es entender que Klipper, en el campo “Comando”, espera una orden tal y como la escribirías en un terminal, no una ruta a un script arbitrario sin permisos ni argumentos. Si usas un script externo, asegúrate de que tenga permisos de ejecución y de invocarlo con la ruta correcta, por ejemplo “/home/usuario/bin/miscript.sh «%s»”.

Ejemplo 2: abrir enlaces de YouTube o Vimeo con un reproductor externo

Otro uso muy popular de las acciones de Klipper es reenviar enlaces de plataformas de vídeo (YouTube, Vimeo, etc.) a un reproductor como smplayer, mpv o similar, de forma que no tengas que abrir el navegador cada vez que quieras ver algo.

Para este caso, la parte importante es la expresión regular que detecta los enlaces. Una versión sencilla podría centrarse solo en detectar cualquier URL, pero lo interesante es afinar para que coincida con dominios específicos. Por ejemplo, puedes utilizar un patrón que acepte tanto http como https, con o sin “www”, y que cubra dominios tipo YouTube o Vimeo.

Una expresión posible sería algo en la línea de https?://[www.yout*|yout*|vimeo*], donde el signo “?” indica que la “s” del https es opcional (sirve para http y https), y las alternativas entre corchetes con barras verticales permiten casar varias variantes de dominio. No es una expresión perfecta ni la única posible, pero ilustra cómo se pueden combinar opciones y comodines para abarcar distintas URLs.

Una vez definida la expresión regular, en la zona de comandos puedes añadir una descripción del tipo “Reproducir en smplayer” y un comando parecido a “smplayer «%s»” o “mpv «%s»”, usando siempre %s para insertar la URL copiada. Cuando copies un enlace de YouTube o Vimeo que encaje con la regla, Klipper mostrará un menú en el que podrás lanzar directamente el vídeo en tu reproductor favorito.

Con esta misma técnica puedes montar acciones para abrir rutas de archivos con aplicaciones específicas, lanzar clientes FTP al copiar una URL de servidor, o disparar cualquier programa que acepte una ruta o dirección como argumento en la línea de comandos.

Firefox, emojis e imágenes: particularidades y límites

En el uso diario del portapapeles con acciones surgen algunos comportamientos distintos según la aplicación. Uno de los más comentados es que, al copiar desde Firefox, las acciones de Klipper no siempre se disparan automáticamente. Por ejemplo, si haces clic derecho sobre un enlace y eliges “Copiar ruta del enlace”, puede que el menú de acciones de portapapeles no aparezca mientras que sí lo hace al copiar desde otros navegadores como Chromium o Rekonq.

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Este tipo de problemas suelen deberse a diferencias en cómo cada aplicación interactúa con el sistema de portapapeles de KDE. En su momento se consideró más un fallo de integración de Firefox que de Plasma. La solución habitual pasaba por ir a Klipper y usar la opción “Invocar manualmente la acción en el portapapeles actual” tras copiar el enlace, aunque algunas versiones y parches posteriores han mejorado la integración.

Otro tema recurrente es el manejo de imágenes en el historial. Hay usuarios que echan de menos un comportamiento más parecido al de Windows o al de extensiones de GNOME como Pano, donde las imágenes se guardan de forma muy visible en el historial y se pueden pegar casi de forma automática. En KDE, el comportamiento depende de la configuración y de la aplicación que copia la imagen, y algunos se encuentran con que el historial parece centrarse más en texto que en contenido gráfico.

Lo mismo ocurre con aspectos como el menú de selección de emojis. Mientras que en otros entornos, al elegir un emoji este se pega inmediatamente, en KDE el proceso puede requerir copiar primero y luego pegar manualmente, según cómo esté integrada la herramienta con el portapapeles.

Si necesitas un flujo más parecido al de GNOME con Pano, puedes plantearte instalar herramientas alternativas o combinarlas con el propio Klipper. Sin embargo, para la mayoría de usuarios el gestor integrado de Plasma resulta suficiente y muy flexible, sobre todo gracias a las acciones y a la capacidad de almacenar grandes historiales.

Historial, accesos rápidos y seguridad del portapapeles

Una de las grandes ventajas de Klipper es que no pierde lo que copias cuando vuelves a copiar otra cosa. En lugar de sobrescribir sin más, va creando un historial hasta el límite que hayas configurado (por ejemplo, 2048 elementos). Esto permite rescatar sin esfuerzo texto o imágenes que usaste hace rato, algo que, una vez te acostumbras, echas mucho de menos en otros escritorios.

Si trabajas con grandes cantidades de información, conviene combinar este historial con la caja de búsqueda que aparece en la parte superior del menú del portapapeles. Basta con abrirlo (clic en el icono o atajo de teclado) y empezar a escribir para que se filtren las entradas según el texto que contengan. Es una especie de “buscador de snippets” incrustado en el entorno de escritorio.

En cuanto a los accesos rápidos, además de Ctrl+Alt+V para abrir el menú, desde la sección de atajos del sistema de KDE puedes personalizar otras teclas relacionadas con el portapapeles. No es posible, al menos en muchas versiones, añadir combinaciones completamente nuevas específicas de Klipper, pero sí adaptar las existentes a algo que te resulte cómodo.

En términos de seguridad, hay dos formas de ver el historial del portapapeles. Por un lado, es una herramienta potentísima de recuperación de datos, hasta el punto de que a más de uno le interesa hacer copias de seguridad ocasionales. El contenido del portapapeles se guarda en el directorio “~/.local/share/klipper/”, que puedes sincronizar o respaldar si lo crees conveniente (aunque gestionar esos archivos en crudo no es muy buena idea para el usuario medio).

Por otro lado, no se puede obviar que un historial extenso puede guardar información sensible durante más tiempo del deseable: contraseñas, números de tarjeta, datos personales, etc. Aquí cada cual debe valorar si prefiere sacrificar algo de comodidad y configurar un historial más corto, borrado al salir o limpieza periódica, o apostar por la productividad aunque implique cuidar un poco más cómo gestiona la información delicada.

A estas alturas, queda claro que el gestor del portapapeles de KDE, heredero del viejo Klipper, es una pieza clave del escritorio Plasma: combina un historial configurable, búsqueda integrada, favoritos, acciones contextuales y cierta capacidad de automatización a través de expresiones regulares y comandos externos. Invirtiendo un poco de tiempo en la pestaña de Acciones y afinando detalles como el tamaño del historial, la integración con navegadores y el uso de atajos, es posible convertirlo en una herramienta tremendamente versátil que ahorra clics, abre aplicaciones según lo que copies y permite transformar texto o enlaces sobre la marcha sin recurrir siempre a scripts o aplicaciones separadas.