Cuándo es mejor activar o desactivar la indexación de archivos en Windows

Última actualización: 26/02/2026
Autor: Isaac
  • La indexación acelera enormemente las búsquedas, pero consume CPU, memoria, disco y batería al mantener actualizado un índice interno de archivos y contenido.
  • A partir de unos 400.000 elementos indexados aumentan los problemas de rendimiento, por lo que conviene limitar ubicaciones y tipos de archivo en equipos modestos.
  • En Windows 10 y 11 puedes elegir entre modo Clásico o Mejorado y ajustar carpetas incluidas o excluidas para equilibrar velocidad de búsqueda y carga del sistema.
  • Es posible desactivar, optimizar o reparar Windows Search desde propiedades de disco, servicios, CMD y opciones avanzadas, y reactivarlo fácilmente cuando vuelva a hacer falta.

Indexación de archivos en Windows

Si usas Windows a diario, tarde o temprano te habrás preguntado si tiene sentido dejar activada la indexación de archivos o si es mejor apagarla para ganar velocidad. Es una de esas funciones que vienen de serie, trabaja siempre en segundo plano y casi nadie toca… hasta que el ordenador empieza a ir a trompicones o las búsquedas se vuelven desesperantemente lentas.

Lo interesante es que jugar con esta función no es cosa de expertos. Con un par de clics puedes activar, desactivar o ajustar la indexación para que se adapte a tu forma de usar el PC, ya sea un sobremesa potente, un portátil con batería justa o un equipo veterano con el disco casi lleno. Entender bien qué hace el indexador, cuándo ayuda y cuándo estorba es la clave para no perder rendimiento ni tiempo buscando archivos.

Qué es realmente la indexación de archivos en Windows

La indexación de archivos es un servicio interno de Windows que se encarga de recorrer tus archivos, correos y otros contenidos y construir con ellos una especie de catálogo o base de datos. En lugar de revisar uno por uno todos los ficheros cada vez que buscas algo, el sistema consulta ese índice, que es muchísimo más rápido de leer.

En ese índice no solo se guardan los nombres de los archivos, sino también metadatos y palabras contenidas dentro de documentos, correos o presentaciones. Así, cuando escribes en el cuadro de búsqueda una palabra clave, Windows es capaz de devolverte resultados al instante aunque esa palabra esté dentro de un PDF, un Word o un correo electrónico.

Este índice lo usa tanto el Explorador de archivos como el cuadro de búsqueda del menú Inicio, el buscador de la barra de tareas y otras partes del sistema. Por eso, cuando la indexación funciona bien, da la sensación de que todo está “a mano” y las búsquedas aparecen en tiempo récord.

El inconveniente es que mantener ese catálogo al día no es gratis: el servicio tiene que vigilar continuamente los cambios en el disco (archivos nuevos, modificados o borrados) y actualizar la base de datos, lo que implica uso de CPU, memoria, disco y algo más de consumo de energía en portátiles.

Cifras clave: cuántos elementos puede manejar el índice

Microsoft proporciona referencias bastante claras sobre cuántos elementos puede manejar con soltura el sistema de indexación. En un equipo típico, el índice suele rondar los 30.000 archivos y elementos, una cifra que no debería dar ningún problema de rendimiento en un PC moderno.

En usuarios más avanzados, con muchas carpetas, documentos, fotos y correos, el número puede subir fácilmente a 300.000 elementos indexados. A partir de ahí la cosa se pone delicada. Cuando el total supera los 400.000, es bastante habitual notar que el equipo empieza a ir más pesado.

En esos escenarios el propio indexador puede registrar picos de uso de CPU, memoria y disco, especialmente en momentos en los que está reconstruyendo el índice o analizando muchas modificaciones. Aunque el límite máximo teórico ronda el millón de elementos, cuanto más te acerques a esa cifra, más probable será toparte con errores, bloqueos del servicio y una caída general del rendimiento.

El índice se almacena principalmente en un archivo llamado Windows.edb o Windows.db, que vive en la ruta C:\ProgramData\Microsoft\Search\Data\Applications\Windows. Ese archivo va creciendo conforme se añaden elementos, y en instalaciones con muchos ficheros y correos puede ocupar varios gigas, impactando directamente en el espacio libre del disco del sistema.

Modos de indexación en Windows 10 y Windows 11

En las versiones modernas del sistema, Windows ofrece distintos modos que definen hasta dónde llega la búsqueda. En Windows 10 y Windows 11 puedes elegir entre un enfoque más conservador o uno que intenta indexar prácticamente todo el PC, según lo que más te interese.

El llamado modo Clásico es el que prioriza el rendimiento. En este escenario, el sistema se centra en las ubicaciones de usuario más habituales: Escritorio, Documentos, Imágenes, Vídeos y poco más. Es suficiente para quien solo quiere encontrar rápido lo que guarda en sus carpetas personales y no necesita búsquedas profundas por todo el equipo.

Por otro lado está el modo Mejorado, que expande el alcance de la indexación a prácticamente todas las carpetas del PC, incluidas unidades adicionales y muchas rutas del sistema. Aquí la idea es tener una búsqueda realmente global, capaz de localizar casi cualquier archivo en cuestión de segundos, incluso si está perdido en una carpeta remota de otra unidad.

Este modo Mejorado conlleva mayor carga: el índice crece mucho más, el proceso de construcción inicial puede tardar horas o incluso días en equipos con muchos datos, y la actividad del servicio de indexación será más intensa, en especial al principio o cada vez que añadas grandes volúmenes de información.

Además, el servicio de Windows Search está diseñado para adaptar su ritmo a la actividad del usuario. Si estás usando el PC de forma intensiva con juegos, edición de vídeo o programas pesados, la indexación se ralentiza de forma automática para no interferir en exceso. Cuando el equipo está inactivo o con carga ligera, el índice se reconstruye con más alegría.

Indexación tradicional vs indexación semántica en Copilot+ PC

En los nuevos equipos Copilot+ PC, Microsoft ha añadido una capa extra llamada indexación semántica, pensada para trabajar junto a la indexación tradicional y potenciar las búsquedas mediante inteligencia artificial.

Mientras el índice clásico se centra en nombres de archivos, rutas y contenido textual, la indexación semántica intenta comprender relaciones y similitudes entre conceptos. Esto permite que al buscar un término como “pasta”, el sistema también proponga resultados relacionados como “lasaña”, tanto en documentos como en imágenes.

Esta indexación semántica se aplica a una lista concreta de formatos: documentos de texto y oficina (.txt, .pdf, .docx, .doc, .rtf, .pptx, .ppt, .xls, .xlsx) y formatos de imagen habituales (.jpg/.jpeg, .png, .gif, .bmp, .ico). El objetivo es poder cruzar contenido, contexto y significado para que encontrar algo no dependa solo de acordarte del nombre exacto del archivo.

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Un punto importante es que todo lo generado por esta indexación se almacena de forma local, ya sea en el propio equipo o en el almacenamiento de la PC en la nube en entornos Windows 365 con IA. Microsoft indica que estos datos no se envían a sus servidores ni se usan para entrenar modelos de inteligencia artificial.

La función viene activada por defecto en Copilot+ PC, pero puedes acotar su alcance. Desde Configuración > Privacidad y seguridad > Buscar en Windows > Opciones avanzadas de indexación, es posible excluir tipos de archivo concretos o rutas específicas para que no participen ni en la indexación tradicional ni en la semántica.

Ventajas de tener la indexación activada

Con la indexación en marcha, el cambio más evidente es que las búsquedas en el menú Inicio y en el Explorador pasan a ser instantáneas o casi. Escribes el nombre de un programa, un documento o parte de un título, y los resultados aparecen al momento, sin barras de progreso eternas.

Además, el buscador puede localizar archivos por palabras clave internas o metadatos, algo muy útil si trabajas con muchos textos, PDFs o correos. Basta con recordar una frase o un término concreto para que el sistema te enseñe todos los ficheros donde aparece, incluso aunque el nombre del archivo no te suene de nada.

El índice también alimenta el buscador del menú Inicio, que mezcla resultados de apps instaladas, documentos recientes, configuraciones del sistema y otros elementos locales. Sin el índice, esa experiencia pierde precisión y velocidad, y en muchos casos ni siquiera se muestran ciertos contenidos.

En Copilot+ PC, con la capa semántica, se suma el beneficio de búsquedas más “inteligentes”, capaces de encontrar elementos por concepto o similitud y no solo por coincidencia literal. Esto cobra sentido cuando tienes grandes bibliotecas de documentos o imágenes y ya no recuerdas cómo se llamaba cada archivo.

En definitiva, si sueles buscar a menudo y tu equipo tiene recursos suficientes, mantener la indexación activa (y bien configurada) mejora de forma clara la usabilidad, especialmente en Windows 10 y Windows 11, donde gran parte de la experiencia gira en torno a ese omni-buscador central.

Cuándo compensa desactivar la indexación (total o parcialmente)

Pese a sus ventajas, hay situaciones en las que la indexación se convierte en más problema que solución. En equipos justos de recursos o mal organizados es frecuente que el servicio se convierta en una fuente constante de ralentizaciones.

Si usas un PC con hardware modesto o antiguo, especialmente con discos duros mecánicos (HDD), tener el indexador revisando el disco constantemente puede disparar los tiempos de acceso y hacer que abrir programas o carpetas se vuelva muy lento. En estos casos, apagar el índice del disco principal suele traducirse en una mejoría perceptible. Como alternativa, puedes usar una búsqueda instantánea con Everything para localizar archivos sin depender del índice del sistema.

En sistemas donde se acumulan cientos de miles de archivos repartidos por muchas rutas, el índice crece y se fragmenta, y el servicio termina usando mucha CPU, RAM y espacio en disco. Además, cuando el total de elementos supera los 400.000, empiezan a ser relativamente habituales los mensajes de error y los estados eternos de “indexando…”.

También puede que simplemente no uses casi nunca el buscador porque tienes tus carpetas muy ordenadas y sabes de memoria dónde está cada cosa. En ese supuesto, el índice aporta poco valor real: el sistema está haciendo un trabajo extra para algo que apenas aprovechas en el día a día.

Por último, en portátiles con baterías justas, el hecho de que el servicio esté escribiendo y leyendo constantemente en el disco implica un gasto energético adicional. Aunque Windows pausa o reduce la indexación cuando detecta que estás a batería, si quieres apurar al máximo la autonomía puedes recortar o desactivar la función sin miedo.

Efecto de la indexación en discos SSD y HDD

En discos duros mecánicos tradicionales, la diferencia entre buscar con índice o sin él suele ser enorme: las búsquedas “a pelo” implican múltiples accesos físicos al disco y pueden tardar bastante si el árbol de carpetas es grande. El indexador se inventó precisamente para paliar esa lentitud.

En unidades de estado sólido (SSD) la historia es distinta, porque el acceso aleatorio es muchísimo más rápido. Eso hace que una búsqueda lineal sin índice no sea tan dramática, pero la indexación sigue suponiendo escrituras constantes en el disco, lo que impacta tanto en rendimiento puntual (cuando el SSD va muy cargado) como en su vida útil.

Desactivar la indexación en un SSD puede suponer una ligera ganancia de rendimiento general, sobre todo si el disco está cerca de llenarse o si el índice ha crecido demasiado. También reduce el volumen de escrituras de mantenimiento, algo beneficioso para alargar la vida del SSD, aunque la mejora no suele ser enorme.

En la práctica, en equipos modernos con SSD y buena cantidad de memoria RAM, la ventaja de tener búsquedas casi instantáneas suele pesar más que el impacto en rendimiento. Pero en SSD de baja capacidad o muy saturados, recortar la indexación de ciertas carpetas grandes (por ejemplo, bibliotecas multimedia masivas) puede ser una buena idea.

En HDD, en cambio, muchos usuarios prefieren mantenerla activada, pero controlando bien qué se indexa y qué no, para evitar que el servicio pase el día entero machacando el disco con lecturas y escrituras adicionales.

Cómo desactivar la indexación de forma global en Windows

Si decides que, al menos durante una temporada, prefieres priorizar el rendimiento a las búsquedas rápidas, Windows permite desactivar la indexación a nivel de unidad de una forma bastante sencilla desde el propio Explorador.

La vía más directa pasa por abrir “Este equipo”, localizar la unidad donde está instalado Windows (normalmente C:), hacer clic con el botón derecho y entrar en las Propiedades del disco. En la parte inferior verás una casilla con el texto “Permitir que los archivos de esta unidad tengan el contenido indizado, además de las propiedades de archivo”.

Para que el disco deje de formar parte del índice, basta con desmarcar esa casilla y pulsar “Aplicar”. El sistema te mostrará una barra de progreso mientras va quitando la información de ese volumen del índice global; el tiempo varía según la cantidad de archivos y la velocidad del disco.

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Una vez termine, esa unidad dejará de ser analizada de forma automática por el indexador. Seguirás pudiendo buscar en ella, pero Windows tendrá que realizar una búsqueda lineal en tiempo real, revisando archivos uno por uno, por lo que los resultados llegarán mucho más despacio.

Otra opción es atacar directamente al servicio de Windows Search desde el administrador de servicios del sistema. Si abres “services.msc” (desde el cuadro de búsqueda o con Windows+R) y localizas el servicio “Windows Search”, puedes pararlo y cambiar su tipo de inicio a “Deshabilitado” para que no vuelva a encenderse al arrancar el equipo.

Desactivar Windows Search desde CMD con comandos

Si te manejas mínimamente con la consola, tienes una forma todavía más rápida y automatizable de apagar Windows Search usando un solo comando en CMD, ideal si quieres preparar scripts o aplicar el cambio en varias máquinas.

Primero hay que abrir el Símbolo del sistema o la Terminal con permisos de administrador (buscando “cmd” en el menú Inicio, clic derecho y “Ejecutar como administrador”). Una vez abierta, puedes escribir la siguiente orden:

sc stop "wsearch" && sc config "wsearch" start=disabled

El primer tramo del comando detiene el servicio de búsqueda en caso de que esté en ejecución. El segundo actualiza su configuración interna para que el tipo de inicio quede fijado en deshabilitado, evitando que vuelva a ponerse en marcha automáticamente con el próximo arranque.

Este método tiene la ventaja de que puedes guardarlo en un archivo .bat o integrarlo en scripts de mantenimiento, de modo que con un doble clic o desde herramientas de administración remota puedas desactivar la búsqueda sin necesidad de abrir ventanas gráficas ni navegar por menús.

Desactivar solo en carpetas o discos concretos

No siempre interesa apagar la indexación por completo. Una alternativa muy flexible consiste en limitar el índice a ciertas ubicaciones, evitando que se coma recursos escaneando directorios donde prácticamente nunca buscas nada.

Por ejemplo, puedes mantener la indexación en Documentos, Escritorio e Imágenes, pero excluir carpetas gigantes con copias de seguridad, bibliotecas de vídeo o proyectos antiguos. De este modo, el número total de elementos indexados baja, la base de datos se hace más manejable y el servicio deja de dar tantos tirones.

Para ajustar esto desde la interfaz moderna de Windows 10 o 11, la ruta general pasa por: Configuración > Privacidad y seguridad > Buscar en Windows. Allí verás qué ubicaciones se están indexando y tendrás una opción de “Agregar una carpeta excluida” que te permite marcar rutas que quieres dejar fuera.

Si prefieres el panel clásico, Windows sigue incluyendo la ventana de Opciones de indización, donde puedes pulsar en “Modificar” y marcar o desmarcar a mano las carpetas y unidades que entran o salen del índice. Es una forma bastante granular de controlar qué se cataloga y qué no.

Además, si lo que buscas es desactivar el índice solo en una carpeta concreta, también puedes acceder a las opciones avanzadas de esa carpeta, desde su cuadro de propiedades, y desmarcar la opción que indica que su contenido forme parte del índice, dejando el resto del sistema intacto.

Cuándo conviene activar el modo Mejorado de búsqueda

Si muchas veces escribes algo en el menú Inicio y no aparece lo que buscas, es bastante probable que estés usando un modo de indexación limitado y parte de tus carpetas no estén incluidas en el índice.

En Windows 10 y Windows 11 puedes cambiar esto y pasar al modo Mejorado desde Configuración > Privacidad y seguridad > Buscar (o Buscar en Windows). Dentro de la sección “Buscar mis archivos” verás las dos opciones: “Clásico” y “Mejorado”. Marcando la segunda, el sistema amplía de forma notable el alcance de la indexación.

A partir de ese momento, Windows empieza a rastrear más ubicaciones y a construir un índice mucho más completo, por lo que notarás que tanto el menú Inicio como el Explorador devuelven resultados más ricos y rápidos, incluyendo archivos que antes ni siquiera salían.

Desde ese mismo apartado puedes definir carpetas excluidas para que, aunque el modo Mejorado esté en marcha, no se pierda el tiempo revisando determinadas rutas. Es muy útil para dejar fuera ubicaciones temporales o discos donde tengas datos que no necesitas buscar casi nunca.

Este modo tiene sentido en PCs modernos con suficiente RAM y procesador, donde el impacto de que el servicio trabaje más a fondo es moderado y la ventaja de tenerlo todo indexado compensa con creces el consumo extra de recursos.

Estados del indexador y problemas de rendimiento habituales

Cuando la búsqueda va mal, suele ser útil mirar qué estado muestra Windows Search en la configuración. El sistema indica si la indexación está completa, en curso, pausada o detenida, y acompaña cada mensaje con pistas sobre qué está pasando por debajo.

Si ves “Indexación completa”, en teoría el índice está al día y los resultados deberían ser correctos. Si aun así faltan archivos, lo primero es revisar qué ubicaciones están incluidas, desde las opciones avanzadas del indizador, y asegurarte de que las carpetas problemáticas se están realmente indexando.

Mensajes como “Indexando en curso” o “La velocidad de indexación se reduce debido a la actividad del usuario” indican que el servicio está procesando nuevos elementos y que, según la carga del equipo, puede tardar horas en terminar. Lo recomendable es dejar el PC encendido e inactivo conectándolo a la corriente, sobre todo en portátiles.

Si aparece que la indexación está en pausa por batería, políticas de grupo o porque tú mismo la has detenido, la solución pasa por conectar el equipo a la alimentación, ajustar la directiva de energía o reanudar manualmente el servicio desde servicios.msc o el Administrador de tareas.

Los mensajes de error más preocupantes son los que hablan de “memoria insuficiente” o “espacio en disco insuficiente”. En esos casos el indexador se detiene para no dejar el sistema sin recursos; conviene cerrar aplicaciones pesadas, añadir más memoria si es posible o liberar espacio en el disco y reducir el tamaño del índice excluyendo carpetas que no necesites buscar.

Cómo optimizar o reparar el índice cuando va mal

Cuando el archivo de índice se hace enorme o se daña, la búsqueda puede volverse errática o muy lenta. Una medida clásica es permitir que el sistema reconstruya el índice desde cero, dejándolo funcionar durante varias horas, idealmente con el PC encendido, sin uso y conectado a la corriente.

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Para afinar más, en las “Opciones avanzadas” de indexación puedes controlar cómo trata el sistema ciertos tipos de archivo, activando o desactivando la indexación de su contenido, o añadir nuevas extensiones si necesitas que se analicen formatos poco habituales.

En casos de bases de datos especialmente grandes, Microsoft sugiere desfragmentar el archivo Windows.edb/Windows.db con la herramienta EsentUtl. Esto implica detener temporalmente el servicio con comandos como sc config wsearch start=disabled y net stop wsearch, ejecutar EsentUtl.exe /d %AllUsersProfile%\Microsoft\Search\Data\Applications\Windows\Windows.edb y volver a activar y arrancar Windows Search con un inicio automático retrasado.

Si el problema está relacionado con Outlook y buzones enormes, también ayuda reducir la ventana de sincronización de correo y calendario para que solo se indexe el contenido de los últimos meses, algo que Microsoft documenta para administradores en entornos de Exchange y Outlook modernos.

En situaciones extremas, cuando la página de búsqueda aparece totalmente deshabilitada y sin estado, puede que las claves de registro o la base de datos del indexador estén corruptas. En ese caso, suele ser necesario borrar el contenido de la carpeta C:\ProgramData\Microsoft\Search\Data y forzar a Windows a regenerar el índice tras un reinicio o una actualización del sistema operativo.

Otras optimizaciones de rendimiento complementarias

Aunque la indexación tiene un peso importante, no es el único factor que puede arrastrar el rendimiento de tu PC. Muchos equipos nuevos vienen con aplicaciones que se inician con Windows sin que el usuario lo sepa, como clientes de mensajería, navegadores y utilidades de fabricante.

Revisar qué programas arrancan con el sistema (desde el Administrador de tareas > pestaña Inicio, o desde Configuración > Aplicaciones > Inicio) y desactivar los que no necesitas cada día suele traducirse en arranques más rápidos y menos consumo de memoria en segundo plano y ayuda a mejorar la velocidad del Explorador de archivos.

Para eliminar bloatware especialmente resistente, existen herramientas como Bloatware Removal Utility, que listan todo el software instalado y permiten filtrar aquello que suele considerarse software inflado o prescindible, facilitando su desinstalación incluso cuando Windows no lo pone fácil.

También conviene echar un vistazo a los efectos visuales de Windows, como animaciones y transparencias. En equipos con pocos recursos, esos adornos cosméticos pueden suponer una pequeña pero constante carga adicional. Desde Configuración > Accesibilidad > Efectos visuales puedes desactivar las transparencias y las animaciones y comprobar si el sistema se siente algo más ligero.

Por último, mantener el disco limpio de archivos temporales y basura ayuda tanto al rendimiento general como al de la búsqueda. Desde Configuración > Sistema > Almacenamiento puedes activar las opciones de “Sensor de almacenamiento” para que Windows elimine periódicamente archivos que no sirven, temporales y contenidos de la papelera, liberando espacio de forma automática.

Aplicaciones en segundo plano, actualizaciones y organización de archivos

Otro factor que suele pasarse por alto es la cantidad de aplicaciones que se ejecutan en segundo plano. Windows permite que muchas apps sigan trabajando aunque no las tengas abiertas en primera plano, actualizando datos, mostrando notificaciones y consumiendo recursos.

Desde el panel de Privacidad y seguridad puedes revisar la sección de “Aplicaciones en segundo plano” y decidir qué apps realmente necesitas que sigan vivas cuando no las usas. Lo normal es dejar activas solo las imprescindibles (correo, mensajería, etc.) y apagar el resto para que no estén ocupando CPU y memoria sin motivo.

En paralelo, es esencial que el sistema esté actualizado. Muchas veces los problemas de rendimiento se deben a fallos que Microsoft corrige en parches posteriores, así que conviene pasar de vez en cuando por Windows Update, en Actualización y seguridad, para comprobar si hay actualizaciones pendientes o pausadas.

La forma en que organizas tus archivos también influye. Si lo guardas todo en un único directorio gigante, cada vez que hagas una búsqueda sin índice el sistema tendrá que escanear un enorme listado, y si el índice está activado, ese directorio masivo también se convertirá en una fuente importante de carga para el servicio.

Distribuir tus documentos por carpetas y subcarpetas con algo de lógica facilita que encuentres las cosas incluso sin depender tanto del buscador. En esos casos, podrías permitirte reducir o desactivar la indexación en ciertas rutas sin notar apenas pérdida de comodidad en el día a día.

Cómo reactivar la indexación si la necesitas de nuevo

Si en algún momento desactivaste la indexación y más tarde echas de menos las búsquedas rápidas, volver a encenderla es tan simple como rehacer el camino en sentido contrario y restablecer la configuración original.

En muchos casos, cuando haces una búsqueda sin índice, Windows muestra avisos informando de que la búsqueda puede ser más lenta e invitándote a activar de nuevo el servicio. Aceptando esos mensajes, el sistema vuelve a poner en marcha Windows Search y comienza otra vez a catalogar tus archivos.

Si preferías desactivarlo desde las propiedades del disco, solo tienes que regresar a las propiedades de la unidad, volver a marcar la casilla de “Permitir que los archivos de esta unidad tengan el contenido indizado…” y pulsar en “Aplicar” para que el índice empiece a reconstruirse con los datos de esa unidad.

Y si apagaste Windows Search con comandos, puedes reactivarlo desde CMD con permisos de administrador ejecutando:

sc config "wsearch" start=delayed-auto && sc start "wsearch"

Esto configura de nuevo el servicio para que tenga un inicio automático retrasado (arranca poco después del sistema, no justo al principio) y lo pone en marcha al instante, de forma que en unos minutos empezarás a notar cómo los resultados se vuelven más rápidos y completos.

En última instancia, decidir cuándo activar o desactivar la indexación de archivos en Windows pasa por equilibrar tus prioridades: si valoras más un sistema ligero en un hardware limitado, conviene recortar o apagar el índice; si tu prioridad es encontrar cualquier cosa al vuelo en un equipo suficientemente potente, mantener la indexación bien afinada te hará la vida mucho más cómoda.

configuración de indexación de archivos en windows 11
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