- Barrier actúa como un KVM por software, compartiendo teclado y ratón entre varios equipos.
- Es multiplataforma (Windows, macOS, Linux y BSD) y requiere la misma versión en todos los nodos.
- Permite mover el ratón entre pantallas y compartir portapapeles, con algunas limitaciones actuales.
- Su desarrollo es abierto, con sistema de incidencias y comunidad activa para soporte y mejoras.
Controlar varios ordenadores con un solo teclado y ratón ya no es cosa exclusiva de los viejos KVM físicos. Gracias a herramientas como Barrier, puedes tener varios equipos en tu mesa, con distintos sistemas operativos, y manejarlos como si fueran uno solo, sin tocar ni un solo cable.
En este artículo vamos a ver qué es Barrier, cómo funciona como KVM por software, qué limitaciones tiene, en qué sistemas se puede usar y qué hacer cuando algo falla, como el típico error del certificado SSL o los problemas al conectar entre Linux y macOS. La idea es que, cuando termines de leer, tengas claro cómo sacarle todo el jugo a Barrier en tu red local.
Qué es Barrier y por qué se considera un KVM por software
Cuando hablamos de KVM tradicional, nos referimos a un dispositivo físico que permite compartir teclado, vídeo y ratón (Keyboard, Video, Mouse) entre varios ordenadores. Esos cacharros se conectaban por cables a los equipos y cambiabas de máquina pulsando un botón o girando una rueda. Cómodo para su época, pero un poco anticuado hoy en día.
Barrier hace exactamente esa función, pero todo se gestiona por software. Es decir, no necesitas ningún aparato físico: simplemente instalas la aplicación en todos los ordenadores que quieras controlar, configuras uno como servidor (el que tiene el teclado y ratón físicos) y el resto como clientes. Desde ese momento, al mover el ratón hasta el borde de la pantalla o usar una tecla especial, saltas de un equipo a otro.
La filosofía de Barrier es clara: mantener la sencillez de los antiguos Synergy 1.x, sin florituras ni complicaciones innecesarias. Su objetivo es que te olvides de que estás usando varios ordenadores y tengas la sensación de estar ante un escritorio extendido gigante, aunque por debajo haya máquinas y sistemas distintos.
Históricamente, Synergy fue el proyecto que popularizó este concepto de KVM por software. Más tarde, Synergy se comercializó y evolucionó con nuevas funciones, mientras que Barrier nació como un fork del código de Synergy 1.9 para mantener una alternativa libre, abierta y centrada en la simplicidad. Synergy a su vez fue una reimplementación de CosmoSynergy, creado originalmente por Chris Schoeneman.
Conviene remarcar que, a día de hoy, Barrier y Synergy no son compatibles entre sí. Si quieres compartir teclado y ratón entre varios equipos, todos deben llevar Barrier (y una versión razonablemente reciente) para que la comunicación funcione correctamente.
Características clave de Barrier como “KVM con Barrier”
La principal gracia de Barrier es que te permite manejar varios ordenadores desde un solo puesto sin que tengas que cambiar de puerto USB ni andar trasteando con cables. Esto se traduce en varias ventajas prácticas, sobre todo si trabajas con más de un sistema operativo al mismo tiempo.
Uno de los pilares de la herramienta es la compatibilidad multiplataforma. Barrier funciona en Windows (7, 8, 8.1, 10 y 11), en macOS (con ciertas limitaciones que veremos), en Linux, en FreeBSD e incluso en OpenBSD. La idea es que, si tienes por ejemplo un sobremesa con Windows, un portátil con Linux y un Mac, puedas controlarlos todos desde un único teclado y ratón sin esfuerzo.
Otra función práctica es la compartición del portapapeles entre equipos. Con Barrier, puedes copiar texto en un ordenador y pegarlo en otro, como si todo perteneciera al mismo entorno de trabajo. Es cierto que la compatibilidad con distintos idiomas y juegos de caracteres no es perfecta (hay reportes de problemas con UTF-8 y algunos alfabetos), pero para un uso normal con texto en latín suele funcionar razonablemente bien.
En cuanto a usabilidad, la herramienta se centra en ofrecer fiabilidad sin dolores de cabeza. Los desarrolladores son usuarios habituales del programa y se marcaron como objetivo resolver los problemas que arrastraba Synergy, pulir errores y compartir esas mejoras con la comunidad. Sin efectos llamativos ni funciones súper avanzadas: lo que se busca es que lo instales, lo configures una vez y te olvides.
La comunicación con los usuarios es otro punto importante. El proyecto se gestiona de forma abierta: todo pasa por el repositorio y el sistema de incidencias, donde puedes ver si alguien ha reportado el mismo fallo que tú, aportar detalles, seguir el progreso y ver cuándo se resuelve. Además, cuentan con un canal de chat en la red LiberaChat, en el canal #barrier, para cuestiones rápidas o simplemente saludar.
Compatibilidad de Barrier con sistemas operativos y versiones
Uno de los puntos fuertes de usar Barrier como KVM por software es que no te ata a un único sistema. Si trabajas en entornos mixtos, vas a notar mucho la diferencia frente a un KVM físico clásico. Ahora bien, hay matices importantes según la plataforma y la versión del sistema operativo.
En Windows, la compatibilidad está bastante clara: Barrier funciona en Windows 7, 8, 8.1, 10 y 11, siempre que estés usando una versión moderna de la herramienta. Eso sí, no se ofrece soporte para versiones de 32 bits; el foco está puesto en sistemas de 64 bits, que son el estándar actual.
En el ecosistema Apple, la cosa es algo más delicada. Barrier funciona en macOS (antes OS X / Mac OS X), pero la interfaz gráfica actual no es compatible con versiones anteriores a macOS 10.12 Sierra. Esto se debe a que el GUI se apoya en el framework Metal de Apple, que no está disponible en versiones viejas del sistema. En máquinas con OS X 10.10 Yosemite o Mac OS X 10.9 Mavericks (y posiblemente anteriores), en principio las partes de línea de comandos de Barrier deberían arrancar sin problema, pero la interfaz gráfica no se ejecuta porque el sistema carece de Metal.
En Linux, Barrier está muy extendido. De hecho, muchas distribuciones ya llevan paquetes preparados en sus repositorios, de modo que lo puedes instalar sin necesidad de compilar nada. También hay opciones en forma de Flatpak y paquetes Snap, por si prefieres formatos más universales. Para ver una lista más o menos amplia de distribuciones que incluyen Barrier, se suele recurrir a servicios como repology, que muestran los paquetes disponibles en distintos repositorios.
En el terreno de los sistemas tipo BSD, Barrier también da soporte a FreeBSD y OpenBSD. Aunque puede que la disponibilidad de paquetes y el proceso de instalación varíen un poco, la intención del proyecto es que, si trabajas con uno de estos sistemas, puedas integrarlos sin mayores complicaciones en tu “KVM con Barrier”.
Hay que destacar también que el proyecto solo puede dar soporte oficial a versiones de Barrier desde la 2.3.4 en adelante. Si estás utilizando una build anterior, la recomendación es actualizar cuanto antes, porque se han corregido vulnerabilidades de seguridad y otros fallos. Esto es especialmente importante si alguno de los equipos está accesible desde Internet o se conecta con frecuencia a redes compartidas o poco fiables, como un WiFi público.
Instalación de Barrier en los distintos equipos
Para montar tu propio “KVM con Barrier”, el primer paso es instalar el programa en todos los ordenadores implicados. A diferencia de un KVM de hardware, aquí no hay que enchufar nada raro: todo va por red, normalmente sobre tu LAN doméstica o de oficina.
En la mayoría de distribuciones Linux modernas, encontrarás Barrier directamente en los repositorios. En ese caso, basta con usar tu gestor de paquetes habitual. Si prefieres un formato más portátil, también hay paquetes Flatpak y Snap mantenidos en plataformas como Flathub y los repos de Canonical. Estas compilaciones se suelen generar automáticamente mediante sistemas de integración continua, como Azure Pipelines, que ayudan a garantizar que las versiones se construyen de forma consistente.
En Windows y macOS, el equipo de desarrollo publica versiones preparadas para descarga, de modo que solo tienes que instalar el ejecutable o el paquete correspondiente. Muchos usuarios se encuentran con que su distribución o su sistema ya tiene Barrier empaquetado o disponible, pero si no es tu caso siempre puedes recurrir a las releases oficiales.
La clave es que Barrier debe estar presente en todos los equipos que vayas a manejar, tanto en el que actuará como servidor (el que tiene el teclado y ratón físicos) como en los clientes (las otras máquinas a controlar). No basta con tenerlo solo en uno, porque la comunicación se realiza de forma directa entre las instancias de Barrier en cada dispositivo.
Una vez instalado, verás que la aplicación cuenta con una interfaz gráfica sencilla para definir quién es el servidor, quiénes son los clientes y cómo se distribuyen las pantallas. Desde ahí también podrás acceder a opciones avanzadas, como la configuración del cifrado, el puerto de comunicación o el comportamiento del ratón y el teclado al pasar de un equipo a otro.
Configuración básica de Barrier como servidor y cliente
La forma más habitual de usar Barrier como KVM por software es elegir un equipo principal que actúe como servidor, normalmente el ordenador en el que estás sentado y en el que tienes conectado el teclado y el ratón. El resto de máquinas serán clientes que aceptan las órdenes procedentes del servidor.
El procedimiento general es sencillo: primero ejecutas Barrier en todas las máquinas. En el equipo con el teclado y ratón físicos seleccionas el modo servidor, mientras que en los demás escoges el modo cliente. En la interfaz del servidor, verás un botón del estilo “Configurar servidor” que te lleva a una cuadrícula donde puedes colocar representaciones de las pantallas de los clientes.
En esa cuadrícula, arrastras una “pantalla” nueva por cada cliente que vayas a usar. A cada pantalla le debes poner un nombre de pantalla (screen name) que coincida exactamente con el que aparece en la ventana de Barrier de cada cliente, justo encima de la IP del servidor. Es importante respetar mayúsculas, minúsculas y cualquier otro carácter, porque la coincidencia es sensible a mayúsculas y errores tipográficos.
En los clientes, solo tienes que indicar la dirección IP del servidor y el puerto que utilizará Barrier (por defecto, suele ser el 24799). En algunos entornos, la aplicación puede utilizar Bonjour u otros mecanismos de autoconfiguración para detectar al servidor, pero si no funciona siempre puedes escribir la IP manualmente. Una vez hechos estos pasos, deberías poder pulsar “Iniciar” en servidor y clientes y ver que las conexiones se establecen.
Si todo va bien, en las ventanas de registro de ambos lados verás mensajes indicando que Barrier se está ejecutando y la conexión está activa. A partir de ese momento, podrás mover el ratón hacia el borde de la pantalla del servidor y, al cruzar ese límite, el cursor aparecerá en la pantalla del cliente adyacente. Del mismo modo, el teclado escribirá en la máquina hacia la que se haya “desplazado” el foco.
Un detalle que pasa desapercibido a muchos usuarios es que, si la tecla Scroll Lock está activada en el teclado, Barrier bloquea el movimiento del ratón entre pantallas. Es una especie de “seguro” para evitar cambios de foco accidentales. Si ves que de repente no puedes pasar de un equipo a otro, échale un vistazo a esa tecla antes de romperte la cabeza con la configuración.
Gestión de la configuración y arranque automático
Una vez que tengas tu “KVM con Barrier” afinado, es bastante cómodo guardar la configuración y reutilizarla en lugar de reconfigurar todo cada vez que abras la aplicación. Barrier lo hace prácticamente solo, pero conviene saber dónde guarda las cosas.
En Linux, tras configurar el servidor desde la interfaz gráfica, la aplicación genera un fichero de configuración en la ruta $HOME/.local/share/barrier/.barrier.conf. En ese archivo se almacenan los datos de disposición de pantallas, nombres de host, opciones de red y demás ajustes. Puedes cerrar la interfaz gráfica y lanzar el servidor de Barrier desde la línea de comandos; este leerá el archivo de configuración y aplicará las opciones tal y como las dejaste en el GUI.
Si quieres que Barrier cargue automáticamente una determinada configuración al iniciar, puedes arrancar el binario con el parámetro –config seguido de la ruta al archivo. Algo como barrier --config <ruta_al_config> hará que la aplicación levante directamente el servidor o cliente con ese esquema de pantallas, sin necesidad de toquetear la interfaz cada vez.
En algunos casos, los usuarios se encuentran con que, al cargar un archivo de configuración en el cliente, el campo “Server IP” se muestra vacío. Si te pasa esto, la solución pasa por editar a mano el fichero de configuración y asegurarte de que incluye la IP correcta del servidor. No basta con confiar en que el GUI lo rellene por sí solo; si se ha importado una configuración antigua o incompleta, probablemente tendrás que corregirlo a mano.
Este enfoque basado en archivos de texto tiene la ventaja de que puedes versionar y copiar tus configuraciones fácilmente entre máquinas, o incluso integrar el arranque de Barrier en scripts de inicio más complejos, por ejemplo en entornos de laboratorio, aulas o escenarios con muchos equipos unidos por el mismo “KVM con Barrier”.
Limitaciones actuales de Barrier y puntos pendientes
Aunque Barrier es muy útil para montar un KVM por software, es importante tener en mente ciertas limitaciones técnicas de la versión actual. Ignorarlas puede llevar a frustraciones si esperas funciones que aún no existen o que simplemente no están soportadas en tu plataforma.
Una de las más comentadas es la ausencia de arrastrar y soltar (drag and drop) en Linux. En otras palabras, no puedes coger un archivo con el ratón en una máquina Linux y soltarlo en la otra para transferirlo directamente a través de Barrier. De momento, esa función no está implementada y, si quieres seguir su evolución o contribuir, en el repositorio se hace referencia a una incidencia concreta donde se discute este punto.
Otro aspecto algo delicado es la gestión del texto Unicode y los caracteres especiales. Hay reportes de problemas con ciertos idiomas y conjuntos de caracteres cuando se comparte el portapapeles entre máquinas, sobre todo cuando se mezclan distintos sistemas operativos. Esto no significa que siempre falle, pero sí que la compatibilidad no es perfecta y puede que encuentres raras en algunos contextos.
En el ecosistema Linux, muchos usuarios preguntan por el soporte para Wayland, el reemplazo moderno del clásico servidor gráfico X11. Por ahora, el proyecto reconoce el interés y mantiene un ojo puesto en la evolución de Wayland, pero no hay una fecha comprometida para un soporte completo. En algunos informes se recalca que, a finales de 2021, no se esperaba todavía una integración definitiva, y se invita a quienes tengan conocimientos a colaborar a través de las incidencias abiertas relacionadas con Wayland.
A estas limitaciones funcionales se suma el hecho de que, como en cualquier proyecto de software vivo, existe un listado de fallos y tareas pendientes que se gestiona en la pestaña de “Issues” del repositorio. Ahí puedes ver qué está roto, qué se está mejorando y en qué áreas los desarrolladores están agradeciendo más ayuda, ya sea en forma de reportes de bugs bien detallados o de parches listos para revisar.
Soporte, comunidad y desarrollo colaborativo
Barrier se desarrolla con una filosofía muy abierta: todo se discute y se registra públicamente, desde las incidencias más pequeñas hasta las decisiones de diseño más importantes. Esto tiene la ventaja de que cualquier usuario puede asomarse al issue tracker para comprobar si lo que le ocurre ya le ha pasado a otra persona o si hay alguna solución en marcha.
Si quieres reportar un bug, el equipo insiste en que la única vía oficial para llamar su atención es crear una nueva incidencia en el gestor de issues. Allí conviene explicar el problema de forma clara, concisa y detallada, incluyendo la versión de Barrier, el sistema operativo, los mensajes de log relevantes y los pasos para reproducir el error. Cuanto mejor descrito esté el fallo, más probabilidades hay de recibir una respuesta igual de clara y útil.
En cuanto a la prioridad, los desarrolladores suelen dar preferencia a los problemas que afectan a más usuarios. Eso no significa que los casos particulares se ignoren, pero sí que se enfocan primero en lo que rompe la experiencia a un grupo grande de personas, ya sea una incompatibilidad importante o un fallo de seguridad.
Para consultas rápidas, dudas ligeras o simplemente compartir impresiones, la comunidad suele reunirse en el canal #barrier de la red IRC LiberaChat. No es un sustituto del sistema de incidencias, pero resulta muy práctico si quieres resolver una pequeña duda, comprobar si un comportamiento extraño le está ocurriendo a alguien más en ese momento o incluso coordinar esfuerzos para depurar un problema complejo.
El proyecto también está abierto a contribuciones de código. Si encuentras un fallo y te animas a corregirlo tú mismo, puedes mandar un pull request con tu parche. La mayoría de las solicitudes de cambio deben ir acompañadas de una nota de versión, siguiendo las pautas explicadas en la documentación interna (por ejemplo, en el archivo README correspondiente a las noticias o fragmentos de cambios). Una vez enviado el PR, los mantenedores lo revisarán y, si todo encaja, lo fusionarán en el código principal.
Ejemplo práctico: problemas de conexión entre Linux Mint y macOS
En la práctica, uno de los escenarios más típicos en los que se usa Barrier como KVM por software es compartir teclado y ratón entre un Linux de sobremesa y un Mac. Imagina el caso de alguien que tiene un portátil con Linux Mint actuando como servidor y un Mac Mini con macOS Mojave como cliente.
Supongamos que en el Mac Mini está instalada una versión reciente de Barrier (por ejemplo, la 2.4.0 con una determinada fecha de compilación) y se ha configurado en modo cliente, desactivando incluso el cortafuegos de aplicaciones como Little Snitch para descartar bloqueos de red. El Mac y el portátil con Linux Mint están conectados mediante cable Ethernet al mismo router, es decir, comparten la misma red local.
En el lado de Linux Mint, también se instala la misma versión de Barrier, pero configurada como servidor. Se desactiva el cortafuegos de la distribución, se verifica que ambos programas muestran la misma IP y puerto (24799 por defecto) y se comprueba en el panel de configuración del servidor que las dos “pantallas azules” tienen los nombres de host correctos. A priori, todo parece estar bien configurado.
Sin embargo, en la ventana de registro de Barrier en Linux Mint aparece el mensaje “ERROR ssl certificate doesn’t exist”, mientras que en el Mac Mini se muestran líneas del estilo “NOTE: connecting to ‘192.168.1.15’: 192.168.1.15:24799” seguidas de “NOTE: disconnected from server”. En otras palabras, el cliente intenta conectar, llega a abrir el canal, pero se termina cortando la comunicación poco después.
Este tipo de situación suele indicar que, aunque la conectividad de red básica sea correcta, el servidor no tiene un certificado SSL generado o accesible, y por tanto la capa de cifrado falla. En muchos casos, regenerar el certificado desde las opciones de Barrier, revisar los permisos del archivo o borrar la configuración para que se cree una nueva puede resolver el problema. También conviene asegurarse de que no quede ningún rastro de una instalación antigua que estuviera usando otros parámetros o que haya cambiado de ruta.
Como se ve, incluso cuando aparentemente todo está bien alineado (misma versión, misma red, cortafuegos desactivados, IP y puerto coincidentes), pequeños detalles como el certificado o la configuración heredada pueden provocar desconexiones. En estos casos, además de revisar los logs y buscar el error concreto en el sistema de incidencias del proyecto, no está de más pasarse por el canal de chat comunitario para contrastar si alguien más ha pasado por lo mismo y cómo lo ha solucionado.
Barrier frente a un KVM de hardware tradicional
Cuando comparas un KVM por hardware con un “KVM con Barrier”, hay varios puntos en los que el enfoque por software ofrece ventajas claras. Para empezar, te ahorras la maraña de cables de vídeo, USB y demás conectores que requieren los dispositivos físicos, así como el límite de puertos que soportan.
Con Barrier, mientras los equipos estén conectados a la misma red local (o, si lo montas con más cuidado, incluso a través de una VPN segura), no importa dónde estén físicamente. Puedes tener el servidor en tu escritorio, un equipo Linux en un rack y un Mac en otra habitación, y seguir controlándolos con el mismo teclado y ratón sin moverte del sitio.
Además, al tratarse de software libre y multiplataforma, no dependes de que el KVM físico soporte un estándar concreto de vídeo ni de si tiene o no el conector adecuado (HDMI, DisplayPort, etc.). Barrier se limita a gestionar entrada de teclado, ratón y portapapeles; el vídeo se muestra en los monitores conectados a cada máquina como de costumbre, y tú simplemente “saltas” entre ellos.
Por supuesto, también hay puntos donde un KVM físico sigue teniendo sentido, sobre todo en entornos muy restringidos o cuando necesitas conmutar vídeo de forma centralizada sin depender de la red. Pero para la mayoría de usos de escritorio, desarrollo, administración de sistemas o trabajo híbrido entre varios sistemas operativos, Barrier cubre con nota la función de KVM, y encima con extras como el portapapeles compartido.
Todo esto hace que, si trabajas a diario con varias máquinas, te plantees seriamente si no te sale más a cuenta dedicar unos minutos a aprender a usar Barrier que seguir cambiando manualmente de teclado, ratón o KVM físico. Una vez que lo tienes configurado y estable, el aumento de comodidad y fluidez en tu día a día es notable.
Al final, aprovechar Barrier como “KVM con Barrier” consiste en entender que estás sustituyendo un aparato físico por una capa de software que se apoya en tu red local, con sus puntos fuertes (multiplataforma, sin cables extra, portapapeles compartido, comunidad activa) y sus limitaciones actuales (sin drag and drop en Linux, soporte Wayland pendiente, ciertos detalles con Unicode y certificados). Si eliges bien las versiones, mantienes el programa actualizado y te apoyas en su sistema de incidencias cuando algo falla, es una herramienta que puede cambiar por completo la forma en que trabajas con varios ordenadores a la vez.
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