- El modo incógnito o InPrivate limita los datos que se guardan en el dispositivo, pero no te hace anónimo en Internet.
- Chrome, Edge y otros navegadores de Windows 11 borran historial, cookies y formularios al cerrar todas las ventanas privadas.
- Mejoras recientes en Windows 11 evitan que el portapapeles e información multimedia filtren datos de sesiones privadas.
- Para mayor privacidad conviene combinar modo incógnito con bloqueo de cookies de terceros y ajustes de rastreo.
El modo incógnito en Windows 11 se ha convertido en una herramienta imprescindible para quienes quieren curiosear por Internet sin dejar rastro en el dispositivo que están usando. Ya sea en casa, en el trabajo o en un ordenador público, esta función de navegación privada está pensada para reducir las huellas que vas dejando en el equipo, como el historial, las cookies o los formularios.
Aunque mucha gente cree que el modo incógnito es sinónimo de anonimato total, la realidad es bastante distinta: ayuda a mantener tu privacidad en el propio ordenador, pero no te hace invisible para páginas web, empresas, centros educativos ni proveedores de Internet. Aun así, bien utilizado, es una forma muy práctica de tener un plus de privacidad y de evitar que otras personas vean qué has estado haciendo en el navegador.
Qué es realmente el modo incógnito en Windows 11
El llamado modo incógnito, privado o InPrivate es un tipo especial de sesión de navegador que se ejecuta de forma separada de la navegación normal. Durante esa sesión, el navegador intenta guardar la menor cantidad posible de datos en el dispositivo, de manera que, al cerrar todas las ventanas privadas, se eliminan gran parte de las huellas locales de tu actividad.
La idea es sencilla: reducir al mínimo la información que se almacena en el ordenador cuando visitas páginas, inicias sesión en sitios o realizas búsquedas. Se borra el historial de exploración, la caché, las cookies de la sesión y los datos de formularios, entre otros elementos, justo en el momento en el que cierras todas las ventanas privadas abiertas.
Sin embargo, esta navegación privada no se ejecuta en una burbuja aislada de Internet: los sitios web que visitas pueden seguir recopilando datos sobre ti, las redes que uses (empresa, colegio, Wi‑Fi público, operador) pueden monitorizar el tráfico, y los servicios de anuncios continúan teniendo opciones para personalizar contenidos mientras la sesión está activa.
Por eso es importante diferenciar entre «navegación privada» y «navegación anónima»: el modo incógnito no sustituye a herramientas avanzadas como TOR o redes VPN enfocadas a ocultar tu identidad y tu ubicación. El objetivo aquí no es volverte irreconocible en la red, sino evitar que otros usuarios del mismo equipo puedan revisar fácilmente lo que has hecho.
En Windows 11, esta funcionalidad está disponible en todos los navegadores modernos que se usan de forma habitual: Google Chrome, Microsoft Edge, Mozilla Firefox, Opera o incluso navegadores más antiguos como Internet Explorer, aunque este último esté prácticamente en desuso.

Qué datos se guardan y cuáles no en modo incógnito
Cuando activas el modo incógnito en navegadores basados en Chromium, como Chrome o Edge, se genera una sesión independiente de navegación. Esa sesión tiene su propio conjunto de cookies temporales y datos de sitio que solo viven mientras la ventana privada esté abierta.
Durante la sesión privada se comporta casi como un navegador normal: se usan cookies, se almacena parte de la caché y se recuerdan algunos permisos del sitio para que las páginas funcionen correctamente (por ejemplo, acceso a ubicación o reproducción de contenido). La diferencia es que todos esos datos temporales se eliminan cuando cierras todas las ventanas de incógnito o InPrivate.
Lo que sí persiste al salir del modo privado son tus descargas y marcadores: las descargas se quedan en el disco y aparecerán en la carpeta correspondiente, y los favoritos que guardes estarán disponibles después en la navegación normal. La idea es que puedas seguir usando lo que has guardado a propósito, aunque la sesión privada ya se haya cerrado.
En Microsoft Edge, el modo InPrivate borra automáticamente varios tipos de datos al cerrar todas las ventanas privadas: historial de exploración, historial de descargas (solo el registro, no los archivos), cookies y otros datos de sitios, imágenes y ficheros en caché, contraseñas guardadas durante la sesión, datos de formularios de autorrelleno, permisos de sitio y datos de aplicaciones hospedadas.
Al mismo tiempo, Edge permite que sigas accediendo a información guardada en tu perfil cuando abres una ventana InPrivate: favoritos, contraseñas previamente almacenadas y datos de autorrelleno que ya existían antes de iniciar la sesión privada. También es posible permitir que determinadas extensiones funcionen en este modo si les das permiso explícito.
En la parte de búsquedas, Edge fuerza la llamada Búsqueda InPrivate con Bing para las consultas realizadas desde la página de inicio del modo InPrivate, los accesos a Bing.com y la barra de direcciones cuando Bing es el buscador predeterminado, añadiendo una capa extra de tratamiento específico para esas búsquedas.
Limitaciones de privacidad: lo que el modo incógnito no puede hacer
Una de las grandes confusiones con el modo incógnito es pensar que es una especie de escudo absoluto. No lo es: no impide que un sitio web solicite tu ubicación precisa, ni bloquea automáticamente todos los rastreadores, ni te protege frente a páginas maliciosas más allá de las funciones de seguridad habituales del navegador.
El modo privado utiliza la misma configuración de permisos que tu perfil normal para cosas como la ubicación. En Edge, por ejemplo, si tienes permitido el acceso a la ubicación en tu perfil estándar, las pestañas InPrivate seguirán usando esos permisos. Para controlar esto, hay que ir a la configuración del navegador, revisar los permisos del sitio y decidir qué quieres permitir.
Otra limitación importante es que tu proveedor de Internet, tu empresa o tu centro educativo pueden seguir viendo el tráfico de la red, incluso aunque tú estés en una ventana de incógnito. El navegador deja de guardar datos en el ordenador, pero el flujo de información hacia fuera continúa pasando por los mismos intermediarios, que pueden registrarla o analizarla.
Además, la navegación privada no guarda nuevas contraseñas, direcciones ni datos de formularios que introduzcas durante esa sesión, justo para evitar que esos datos se queden ligados al dispositivo. Tampoco se asocia el historial de navegación de InPrivate a tu cuenta de Microsoft ni se usa para mejorar el producto, al menos según explica Microsoft en su documentación oficial.
En Edge, hay también algunas funciones que no están disponibles cuando exploras en InPrivate, como la posibilidad de volver a abrir pestañas y ventanas cerradas recientemente desde el historial. Esta limitación es deliberada: si no se guarda el historial, no tiene sentido esa opción, y con ello se gana privacidad local.
Por último, la navegación privada no aumenta por sí misma el bloqueo de anuncios ni de rastreadores. En Edge, por ejemplo, para endurecer el seguimiento hay que tocar la configuración de prevención de rastreo y activar un nivel más estricto, o bloquear cookies de terceros de forma manual. Esto puede causar fallos en algunas webs, pero mejora el control sobre el rastreo.

Cómo abrir y cerrar el modo incógnito en los principales navegadores
En Windows 11, los atajos de teclado para abrir una ventana de navegación privada son muy parecidos en todos los navegadores, lo que facilita mucho el uso si saltas de uno a otro según la situación.
En Google Chrome, para abrir una ventana de incógnito puedes hacer clic en el menú de tres puntos situado arriba a la derecha y elegir la opción «Nueva ventana de incógnito». La alternativa rápida es pulsar la combinación Ctrl + Mayús + N. Verás que se abre una ventana con un icono específico de incógnito en el extremo derecho de la barra de direcciones.
Para cerrar la sesión de incógnito en Chrome es obligatorio cerrar todas las ventanas de incógnito que tengas abiertas. Si solo cierras una, pero queda otra activa, la sesión privada sigue viva. En Windows o Chromebook se hace desde el botón de cerrar de la esquina superior derecha de la ventana; en Mac, desde el botón de cerrar de la esquina superior izquierda.
Microsoft Edge ofrece el modo InPrivate de varias maneras: manteniendo pulsado (o clic derecho) sobre el icono de Edge en la barra de tareas y eligiendo «Nueva ventana InPrivate»; desde el propio navegador, con el menú «Configuración y más» > «Nueva ventana InPrivate»; o abriéndolo directamente desde un enlace, usando «Abrir vínculo en la ventana InPrivate». El atajo de teclado es Ctrl + Mayús + P.
En Firefox, la ventana privada se abre desde el menú de la esquina superior derecha con la opción «Nueva ventana privada» o usando la combinación Ctrl + Mayús + P. Este navegador, además, es de los pocos que bloquea por defecto ciertos tipos de rastreo y publicidad en modo privado, aunque no desactiva siempre todas las extensiones o barras de herramientas.
Opera sigue un esquema muy similar al de Chrome. Permite abrir una «nueva ventana privada» desde el menú principal o con Ctrl + Mayús + N, y opcionalmente incluye bloqueo de rastreadores y una VPN integrada, lo que lo hace especialmente interesante si quieres reforzar un poco más tu privacidad.
En navegadores antiguos como Internet Explorer, aún presentes en algunos entornos, la exploración InPrivate se lanza desde el menú Herramientas > Seguridad > «Exploración InPrivate» o con el atajo Ctrl + Mayús + P. Incluye, además de lo básico, la opción de bloquear rastreadores y publicidad y de recuperar pestañas.
Usos prácticos del modo incógnito en Windows 11
La navegación privada no es solo para ocultar búsquedas «comprometidas»; tiene usos muy útiles en el día a día. Uno de los más claros es hacer transacciones económicas, como compras online con tarjeta, operaciones con PayPal o gestiones administrativas, reduciendo los restos de formularios, cookies y datos de sesión que quedan en el navegador.
Otro uso muy práctico es acceder a una misma web con varias cuentas a la vez. Muchos servicios no permiten iniciar sesión con dos cuentas en la misma ventana, pero puedes mantener tu sesión principal en el navegador normal y abrir una ventana de incógnito para conectarte con otra cuenta distinta sin conflictos. Si trabajas con varias identidades, el artículo sobre gestionar y sincronizar perfiles en Chrome puede ayudar a organizar esas sesiones.
Cuando usas un equipo ajeno, como el de un familiar, un amigo o un ordenador público, el modo privado es casi obligatorio. Te permite iniciar sesión en tus servicios sin tener que cerrar la sesión del titular del equipo y, además, reduce al mínimo las huellas que dejas: historial, cookies de sesión y datos de formularios desaparecen al cerrar la ventana.
También es muy útil si quieres ver resultados de búsqueda «limpios», sin la personalización que introduce Google (u otros motores de búsqueda) a partir de tu historial y tus intereses. Al usar el modo incógnito, las búsquedas se basan menos en tu perfil, lo que resulta ideal para comprobar cómo aparecen ciertos términos, tu nombre o tu marca para un usuario «nuevo».
En comercio electrónico, la navegación privada tiene un papel doble: por un lado, evitar que un producto que estás mirando te «persiga» luego con anuncios por medio Internet; por otro, ocultar investigaciones sobre compras, viajes o regalos para que las personas con las que compartes equipo no se topen con pistas en el historial o en las recomendaciones.
Otro escenario bastante habitual es saltarse ciertos límites blandos de lectura. Hay medios que limitan el número de artículos gratuitos usando cookies. Abrir una ventana privada puede permitirte leer algún contenido adicional cuando se agota ese contador, aunque lo razonable, si te gusta un sitio, es plantearte apoyar el proyecto con una suscripción.
Por último, el modo incógnito se usa muchísimo para visitar sitios para adultos. No es una protección perfecta, pero al menos impide que otras personas que comparten el ordenador, como menores o tu pareja, tengan tan fácil ver historiales de páginas de contenido sensible.
Mejoras recientes en el modo incógnito de Windows 11: portapapeles y multimedia
En las últimas versiones de Chrome y Edge para Windows 11 (y también en Windows 10) se ha introducido una mejora clave propuesta por Microsoft: el contenido que copias mientras navegas en modo incógnito deja de volcarse en el historial del portapapeles del sistema, algo que hasta hace poco pasaba inadvertido para muchos usuarios.
Antes de este cambio, si copiabas texto en una ventana de incógnito de Chrome y tenías activa la sincronización del portapapeles en la nube, ese contenido podía acabar subiendo a los servidores de Google y aparecer en otros dispositivos donde usaras Chrome con la misma cuenta. Es decir, algo que pretendías mantener dentro de una sesión privada podía filtrarse, de rebote, a otros equipos.
Un ingeniero de Microsoft, Anupam Snigdha, detectó este problema y propuso que Chromium se integrara con el sistema de portapapeles interno de Windows, que ya dispone de formatos especiales para excluir ciertos contenidos del historial y de la sincronización en determinadas circunstancias, como cuando introduces contraseñas.
Windows maneja varios tipos de portapapeles y puede tratar de forma diferente lo que copias según el contexto. La idea que se ha implementado en Chromium es que, en modo incógnito, el contenido que copias se pueda usar dentro de esa sesión, pero no se almacene en el historial general del portapapeles ni se sincronice con la nube, cortando así esa posible fuga de datos.
Google aceptó la propuesta y la incorporó al motor Chromium, de modo que todos los navegadores basados en él, como Chrome o Microsoft Edge, se benefician de esta privacidad adicional en Windows. Es un buen ejemplo de colaboración entre competidores para mejorar un aspecto clave como es la protección de la información sensible.
Además del tema del portapapeles, Microsoft ha introducido cambios en la gestión de contenido multimedia cuando se reproduce en modo incógnito. Si estás viendo, por ejemplo, un vídeo de YouTube en una pestaña normal y ajustas el volumen, Windows muestra una previsualización con título, autor e ilustración. En cambio, cuando el vídeo se reproduce en una ventana privada, ahora se oculta esta información en la previsualización, evitando filtraciones «visuales» del contenido que estás viendo.
Diferencias entre exploración privada y cuenta de Microsoft en equipos públicos
Cuando utilizas un equipo público o compartido y accedes con tu cuenta de Microsoft (por ejemplo, a Outlook.com, OneDrive o servicios asociados), la recomendación es combinar el uso de la ventana privada con buenas prácticas de cierre de sesión.
Si inicias sesión en un ordenador que no es tuyo, el navegador puede recordar credenciales, tokens de inicio de sesión o historiales que permitirían a otra persona acceder a tus datos. Para reducir ese riesgo, se aconseja usar siempre una ventana de exploración privada, cerrar sesión en los servicios al terminar y, después, cerrar todas las ventanas del navegador.
La exploración privada ayuda a limitar qué información de navegación se queda en el dispositivo, de forma que disminuye la posibilidad de que otro usuario pueda acceder a tu correo, a tus archivos en la nube o a tu historial de búsquedas desde ese mismo equipo.
Microsoft, en su documentación, insiste en que muchos navegadores ofrecen este modo con distintos nombres (InPrivate, incógnito, navegación privada), pero todos comparten la misma filosofía: reducir la permanencia local de tus datos. Aun así, recalca la importancia de cerrar la sesión correctamente para que, incluso aunque el navegador quedase abierto, tu cuenta no siga activa.
Cuándo no puedes usar el modo incógnito o InPrivate
No siempre está disponible la navegación privada. En entornos gestionados, como organizaciones, empresas o centros educativos, los administradores pueden desactivar el modo InPrivate o incógnito mediante directivas, obligando a que todo lo que se haga en el navegador quede registrado según sus políticas.
En el ámbito doméstico, las cuentas infantiles con informes de actividad o filtrado web activados a través de la familia de Microsoft tampoco pueden utilizar InPrivate. La lógica es sencilla: si se permitiera el modo privado, esos mecanismos de supervisión y control de contenidos quedarían en parte anulados.
Si ves que el botón de nueva ventana privada aparece atenuado o no funciona, es probable que estés en un entorno donde la organización ha decidido bloquearlo. En esos casos no hay truco sencillo: la única opción es aceptar las políticas impuestas o, si procede, hablar con el administrador.
Consejos extra para mejorar la privacidad más allá del modo incógnito
Aunque el modo incógnito aporta un plus de privacidad en el dispositivo, hay varias configuraciones que puedes ajustar para reforzar aún más tu protección, especialmente en navegadores como Microsoft Edge.
Una primera medida es bloquear las cookies de terceros, que son las más usadas para rastrear tu comportamiento entre distintas webs. En Edge, esto se configura en «Configuración y más» > «Configuración» > «Privacidad, búsqueda y servicios» > «Cookies», activando la opción de bloqueo de cookies de terceros.
Otra opción es subir el nivel de prevención de rastreo a «Estricto», también en la sección de privacidad de Edge. Esto hace que se limite de forma más agresiva el seguimiento entre sitios, a costa de que algunas páginas puedan dejar de funcionar de forma totalmente correcta o dejen de recordar tus preferencias.
Si necesitas un nivel de anonimato más profundo del que ofrece la navegación privada, lo recomendable es recurrir a herramientas específicas como redes VPN, el navegador TOR u otros sistemas diseñados para ocultar IP, ubicación y características del dispositivo. El modo incógnito, por sí solo, no cubre esos frentes.
Por último, conviene tener en cuenta la gestión general de cookies y consentimientos en las webs que visitas. Muchas páginas almacenan información de comportamiento y de identificadores en tu dispositivo, y, aunque el modo privado reduce esa persistencia, en navegación normal conviene revisar qué permisos concedes y ajustar tus preferencias de privacidad cuando sea posible.
Usar el modo incógnito en Windows 11 con cabeza, combinado con buenas prácticas de cierre de sesión, ajustes de cookies y prevención de rastreo, permite alcanzar un equilibrio razonable entre comodidad y privacidad: no te vuelve invisible, ni sustituye a soluciones más avanzadas, pero sí reduce de forma notable lo que otros pueden ver de tu actividad en el equipo que estás utilizando.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.

