Cómo instalar Arch Linux sin depender de la terminal

Última actualización: 11/02/2026
Autor: Isaac
  • Arch Linux ofrece un sistema rolling release muy flexible y potente, pero su instalación clásica basada en comandos puede ser exigente para usuarios sin experiencia previa.
  • Herramientas como archinstall, Calam-Arch o scripts de terceros permiten disfrutar de Arch o sistemas muy cercanos reduciendo drásticamente el uso de la línea de comandos.
  • La elección de sistema de archivos, swap y gestor de ventanas (Ext4 o Btrfs, partición o archivo, i3, Sway, etc.) debe adaptarse al hardware, al estilo de trabajo y al nivel de conocimientos del usuario.
  • La Arch Wiki, la comunidad y los blogs especializados son pilares esenciales para aprender, resolver problemas y sacar todo el partido a Arch Linux a medio y largo plazo.

Instalar Arch Linux sin comandos

Instalar Arch Linux sin pelearte con la terminal es algo que cada vez más usuarios buscan: quieren disfrutar de la filosofía Arch, su sistema rolling release y su enorme flexibilidad, pero sin pasar por una instalación llena de comandos, particiones a mano y configuraciones delicadas. Si vienes de distribuciones como Ubuntu, Linux Mint, Debian o Manjaro, es normal que la primera impresión de la guía oficial de Arch asuste un poco.

La buena noticia es que hoy hay varias formas de tener Arch o “Arch like” sin escribir casi ningún comando, o al menos reduciéndolos a lo mínimo imprescindible. Además, muchas dudas típicas (como elegir entre Ext4 y Btrfs, usar o no swap, o decidir si te conviene un instalador tipo archinstall o una derivada como Manjaro o Calam-Arch) tienen respuestas bastante claras si entiendes bien el contexto. En este artículo repasamos todo eso con calma y con un enfoque muy práctico.

Qué hace diferente a Arch Linux frente a otras distros

Arch Linux no es “otra Ubuntu con otro color”, sino una distribución pensada para que tú construyas el sistema exactamente a tu gusto, pieza a pieza. A diferencia de distros que llegan con un escritorio completo, aplicaciones preinstaladas y un montón de herramientas, Arch parte de una base muy ligera para que seas tú quien decida qué instalar y cómo configurarlo.

Uno de los pilares de Arch es el modelo Rolling Release: en lugar de lanzar versiones grandes cada cierto tiempo (como ocurre en Ubuntu o Debian), Arch se actualiza continuamente. Instalas una vez y, mientras actualices con regularidad, siempre tendrás el sistema al día sin necesidad de reinstalar. Esto encaja muy bien con usuarios que no quieren cambiar de sistema cada dos años.

Otro punto clave es pacman, su gestor de paquetes, rápido y muy fiable. Junto con los repositorios oficiales y el Arch User Repository (AUR), tienes a tu disposición una cantidad enorme de software, incluidas aplicaciones muy recientes que en otras distros tardan más en llegar. Y con herramientas como helpers de AUR (paru, yay, etc.) la gestión de paquetes es todavía más cómoda.

La documentación oficial de Arch, la famosa Arch Wiki, es uno de los grandes tesoros de la distro. Contiene guías detalladas de instalación, configuración, optimización y resolución de problemas para prácticamente cualquier escenario que puedas imaginar, desde el particionado de discos hasta la configuración de gráficos híbridos, fuentes, red o cifrado completo del sistema.

Conviene aclarar también un mito recurrente: Arch no es una distribución minimalista en el sentido estricto. Su filosofía es la simplicidad (KISS, Keep It Simple, Stupid), pero no intenta ser el sistema más pequeño posible de forma obsesiva. La base incluye componentes como systemd que desde luego no son minimalistas, y el nivel de “minimalismo” final depende sobre todo de lo que tú decidas instalar.

Requisitos básicos y consideraciones previas

Antes de lanzarte a instalar Arch, aunque sea con instaladores asistidos, conviene tener claros algunos requisitos. Oficialmente, Arch solo da soporte a arquitectura x86_64 (64 bits). Existen proyectos de terceros para 32 bits o ARM, pero no están mantenidos por el equipo oficial, así que las guías de la wiki pueden no encajar al 100 %.

A nivel de hardware, prácticamente cualquier equipo moderno con 64 bits y al menos 1 GiB de RAM puede arrancar Arch, aunque si vas a trabajar a diario y con entorno gráfico, 4 GiB es un mínimo razonable, y con 8 o 16 GiB irás sobrado. Con un portátil moderno con 16 GB de RAM y SSD, Arch va como un tiro tanto con escritorio completo como con gestores de ventanas ligeros tipo i3, Sway o similares.

En equipos UEFI hay un punto crítico: la partición EFI. Para que las instalaciones modernas de Arch (y de cualquier distro actual) funcionen bien, es fundamental que el firmware UEFI pueda acceder a su partición de sistema EFI sin problemas. Lo habitual es contar con una partición de unos 100 MiB con tipo ef00 (EFI System) que ya exista (si tienes otro sistema instalado) o que crees tú mismo durante el particionado.

Otro requisito básico es la conexión a Internet, porque Arch instala la mayoría de paquetes desde repositorios remotos. Lo más cómodo es usar DHCP para que el sistema obtenga una IP automática. Si no, tendrás que configurar la red a mano, algo poco amigable si quieres huir de los comandos.

Cómo preparar el medio de instalación sin complicarte

El primer paso oficial para cualquier instalación de Arch es descargar la imagen ISO desde la web de Arch. Suele rondar los 700 MB, así que es perfectamente asumible incluso con conexiones modestas. Una vez descargada, la idea es llevarla a un pendrive para arrancar el PC desde ahí.

Si estás en Windows, la opción más cómoda y popular es usar Rufus, o si prefieres probar Linux desde Windows puedes usar WSLg para ejecutar aplicaciones Linux. No consiste en copiar la ISO al USB “tal cual”, sino en usar una herramienta que la vuelva arrancable. En Rufus eliges tu unidad USB, seleccionas la ISO de Arch y dejas que el programa rellene el resto de opciones. Le das a Empezar, esperas unos minutos y tendrás tu USB listo para arrancar.

Si descargas la ISO desde GNU/Linux con GnuPG instalado, puedes comprobar la firma de la imagen para asegurarte de que no se ha corrompido ni ha sido modificada. Esto se hace con un comando gpg que verifica el archivo .iso.sig correspondiente a tu ISO. Es un paso de seguridad importante, sobre todo si te preocupa la integridad del sistema.

En Linux también se puede crear el USB booteable desde la terminal con dd, pero hay que tener cuidado: cualquier error al seleccionar el dispositivo puede borrar datos de otro disco. Por eso, para usuarios que no quieren ensuciarse demasiado las manos con la consola, suelen ser más amigables herramientas gráficas tipo Etcher o similares.

  Consejos para usar WhatsApp en PC con BlueStacks

Instalación clásica con comandos: qué implica realmente

La instalación tradicional de Arch Linux se hace desde una consola en modo texto, sin asistente gráfico. Nada de “siguiente, siguiente, finalizar” como en Ubuntu o Manjaro. Aquí hay que ir paso a paso: comprobar UEFI, configurar teclado, preparar red, particionar, formatear, montar, instalar base, generar fstab, entrar con arch-chroot, configurar zona horaria, locale, hostname, usuarios, initramfs, GRUB… y solo entonces reiniciar.

Al arrancar desde el USB verás el gestor de arranque de la ISO, donde elegirás la opción de Boot Arch Linux. Tras unos segundos, si todo va bien, tendrás un terminal con el usuario root logueado. Desde ahí se comprueba la red (ifconfig, ping) y se verifica que el sistema ha arrancado en modo UEFI revisando la ruta /sys/firmware/efi/efivars.

Una de las primeras cosas aconsejables es ajustar la distribución del teclado. Arch arranca por defecto en teclado US (us). Si quieres escribir en español de España, puedes listar las distribuciones con ls /usr/share/kbd/keymaps/**/*.map.gz y cargar la que te interese con loadkeys es. Para América Latina hay mapas como la-latin1, y así evitarás líos con tildes, ñ y símbolos.

También conviene sincronizar la hora por red con systemd-timesyncd. Un comando como timedatectl set-ntp true activa la sincronización, y si quieres afinar, puedes establecer tu zona horaria (por ejemplo Europe/Madrid) con timedatectl set-timezone Europe/Madrid. Tener la hora bien ajustada evita problemas con certificados SSL y repositorios.

El siguiente gran bloque es el particionado. Con fdisk -l ves los discos y particiones disponibles. Si vas a usar un único disco, por ejemplo /dev/sda, puedes entrar con fdisk /dev/sda y desde ahí crear particiones nuevas. Fdisk trabaja con comandos de una letra: n para nueva partición, p para primaria, 1 para primera partición, etc. Terminas con w para escribir los cambios en disco.

Si fdisk te resulta demasiado crudo, puedes recurrir a cfdisk o cgdisk, que presentan una interfaz en modo texto algo más amigable. La idea general es la misma: reservar espacio para la partición EFI (si usas UEFI), para /boot si lo separas, una swap opcional y el resto para la raíz / y posibles /home, /var, etc.

En un esquema sencillo podrías crear, por ejemplo, tres o cuatro particiones: unos 100 MiB para EFI (código ef00), unos 250 MiB para /boot (código 8300), una partición swap del tamaño que decidas (código 8200) y el resto para /. Si prefieres simplificar, puedes prescindir de la partición /boot separada y tener solo EFI + raíz (y swap o no, según tus preferencias).

Una vez definidas las particiones, toca formatearlas con el sistema de archivos elegido. Ext4 es la opción estándar, bien probada y muy adecuada para uso general. Se formatea con algo como mkfs.ext4 /dev/sda1. Para la partición EFI se usa típicamente FAT32 (mkfs.vfat -F32 /dev/sdaX). Si te decantas por Btrfs o XFS hay comandos equivalentes, pero hay que tener en cuenta su comportamiento particular.

Después hay que montar todo el árbol de sistemas de archivos bajo /mnt. Por ejemplo, mount /dev/sda1 /mnt para la raíz. Si tienes una partición /home, la montas en /mnt/home; si separas /boot, la montas en /mnt/boot; y así sucesivamente. Este montaje inicial es fundamental porque pacstrap instalará el sistema base en esa estructura de directorios.

Con el esquema de particiones listo y montado, se instala el sistema base con pacstrap. Un comando típico sería pacstrap -K /mnt base linux linux-firmware, al que puedes añadir paquetes como nano y base-devel si quieres tener herramientas extra desde el principio. Este paso descarga e instala los paquetes necesarios dentro de /mnt.

A continuación se genera el archivo fstab con genfstab -U /mnt >> /mnt/etc/fstab. Ese fichero describe qué particiones se montan automáticamente y dónde. Es buena idea revisarlo con cat /mnt/etc/fstab para asegurarte de que no falta nada y que los puntos de montaje coinciden con lo que has planeado.

El siguiente paso importante es entrar al sistema instalado con arch-chroot /mnt. A partir de ese momento, cualquier comando que ejecutes afectará al nuevo sistema Arch que resides en el disco, no a la ISO en vivo. Aquí se configura la zona horaria (enlazando /usr/share/zoneinfo con /etc/localtime y ajustando el reloj con hwclock –systohc), el nombre de la máquina en /etc/hostname y los idiomas.

La configuración de idiomas se hace principalmente a través de dos archivos: /etc/locale.gen y /etc/locale.conf. En locale.gen descomentas las líneas de los locales que quieras (por ejemplo es_ES.UTF-8), guardas y ejecutas locale-gen. En /etc/locale.conf defines LANG=es_ES.UTF-8 para que el sistema use ese idioma por defecto. Para el teclado en consola se edita /etc/vconsole.conf y se indica, por ejemplo, KEYMAP=es.

También hay que establecer la contraseña de root y, si quieres, crear usuarios normales. Con passwd defines la clave para root (ten en cuenta que no verás los caracteres al escribir). Para crear un usuario puedes usar useradd con opciones para crear su directorio personal, asignarle grupos (users, wheel, audio, video, etc.) y luego fijarle contraseña con passwd nombreusuario. Si quieres usar sudo, debes ajustar /etc/sudoers para permitir que el grupo wheel tenga privilegios de administración.

En Arch, la imagen initramfs se gestiona con mkinitcpio. En /etc/mkinitcpio.conf se declaran módulos (MODULES) y hooks (HOOKS) necesarios para arrancar el sistema, incluyendo opciones especiales si usas cifrado de disco (añadiendo encrypt y lvm2, por ejemplo). Cuando terminas de ajustar, se ejecuta mkinitcpio -p linux para regenerar la imagen.

Por último, necesitas un gestor de arranque, y el más popular es GRUB. Se instala el paquete correspondiente, se ejecuta grub-install sobre el disco (no sobre una partición concreta) y se genera el archivo de configuración con grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg. En sistemas cifrados hay que añadir parámetros específicos a GRUB_CMDLINE_LINUX (como cryptdevice=…) y, si quieres hibernación, incluir el parámetro resume con la partición de swap correcta.

Cuando todo está configurado, sales del chroot, desmontas /mnt y reinicias. Si no hay errores, el sistema arrancará mostrando el menú de GRUB, desde el que podrás seleccionar Arch Linux. Entrarás inicialmente con root y, a partir de ahí, podrás seguir construyendo tu entorno: entorno gráfico, gestor de ventanas, drivers de GPU, fuentes, optimizaciones, etc.

Elegir sistema de archivos: Ext4 vs Btrfs y otras opciones

Una duda muy habitual al instalar Arch es elegir el sistema de archivos. La guía oficial suele recomendar Ext4 porque es simple, robusto y está muy optimizado para uso general. Es la opción “va a funcionar casi seguro” que la mayoría de usuarios adopta por defecto.

  Cómo instalar VirtualBox Extension Pack: Guía completa, sencilla y actualizada

Btrfs, por otro lado, se ha vuelto muy popular en distros como Manjaro, sobre todo porque permite crear instantáneas de forma muy cómoda, algo que combinado con herramientas tipo Timeshift da mucha tranquilidad. Si ya vienes de usar Btrfs con snapshots y te gusta ese modelo, puedes seguir utilizándolo en Arch, aunque tendrás que afinar un poco más la configuración.

La elección depende sobre todo de tus prioridades. Si buscas estabilidad y no quieres complicarte, Ext4 es la respuesta: es más sencillo, la documentación es enorme y rara vez te dará sorpresas. Si quieres jugar con subvolúmenes, compresión transparente e instantáneas frecuentes, entonces Btrfs tiene sentido, pero exige entender mejor su comportamiento.

Otras opciones como XFS o incluso sistemas más exóticos también están soportadas, aunque para un equipo de escritorio convencional no sueles ganar demasiado frente a Ext4 salvo en casos concretos. En cualquier caso, sea cual sea el sistema elegido, ten siempre cuidado al formatear: verifica bien el dispositivo, porque todo el contenido existente se perderá.

Swap: ¿partición, archivo, zram o nada?

La otra gran duda de casi todo el mundo al instalar Arch es qué hacer con el intercambio (swap). Muchos portátiles modernos con 16 GB de RAM o más funcionan aparentemente bien sin swap tradicional, y algunos usuarios directamente prescinden de ella, sobre todo si no usan hibernación.

La swap tiene dos funciones principales: servir como “válvula de escape” cuando la RAM se llena y permitir hibernar (suspender al disco) volcando el contenido de la memoria. Si no piensas hibernar nunca y tienes mucha RAM, puedes vivir sin swap, aunque no es lo más prudente en sistemas de uso intensivo.

Una opción muy equilibrada hoy en día es usar un archivo de swap en lugar de una partición. Esto te permite ajustar o eliminar la swap más adelante sin tocar particiones. Arch soporta sin problemas archivos de intercambio, y se pueden definir fácilmente tras la instalación editando fstab.

Otra alternativa interesante en máquinas con poca memoria o que buscan mayor respuesta es usar zram o zswap. Estos mecanismos comprimen en RAM las páginas menos usadas antes de escribirlas al disco, reduciendo escrituras en SSD y mejorando la sensación de fluidez en muchos escenarios. La wiki de Arch tiene guías específicas para configurarlos.

Más allá del tipo de swap, puedes ajustar parámetros del kernel como vm.swappiness y otros valores de la memoria virtual para optimizar el comportamiento del sistema. Bajando vm.swappiness, por ejemplo, reduces la tendencia a usar swap en equipos con mucha RAM, lo que suele mejorar la respuesta del escritorio cuando hay carga intensa.

Optimización y respuesta del sistema en el día a día

Cuando se habla de “afinar” Arch, muchas veces no se trata de exprimir el último FPS en un benchmark, sino de mejorar la respuesta del sistema: que no se quede congelado mientras compilas, mueves muchos datos o renderizas un vídeo. Es decir, que el escritorio siga siendo usable aunque el procesador y el disco estén ocupados.

En servidores se suele priorizar el rendimiento bruto, aprovechando todos los recursos disponibles para gestionar grandes cargas continuas. En un escritorio, en cambio, lo que molesta es que el sistema se vuelva torpe cada vez que haces algo pesado. Por eso, a veces merece la pena sacrificar algo de rendimiento teórico a cambio de que la máquina “seienta viva” todo el tiempo.

La forma más directa de influir en este comportamiento en Linux es tocar ciertos parámetros del kernel asociados a la memoria virtual. En Arch puedes hacerlo creando archivos en /etc/sysctl.d/, por ejemplo 99-sysctl.conf, y definiendo valores como vm.swappiness, vm.dirty_ratio, vm.dirty_background_ratio, vm.vfs_cache_pressure o vm.min_free_kbytes.

Cada uno de estos parámetros controla un aspecto diferente: cuánto usa swap el sistema, cuántas “páginas sucias” en memoria se acumulan antes de escribir al disco, con qué agresividad libera cachés, cuánta memoria se reserva para evitar que el sistema se quede seco, etc. La wiki ofrece recomendaciones orientativas, pero conviene no tocar estos valores a lo loco y entender bien lo que hace cada uno.

Los cambios que hagas en /etc/sysctl.d/*.conf se aplican al reiniciar, aunque puedes probarlos en el momento con el comando sysctl sin necesidad de reiniciar el equipo. Es una buena idea experimentar poco a poco, variando un parámetro cada vez y observando el efecto en tu flujo de trabajo diario.

Instalar Arch con menos comandos: archinstall y otros scripts

Todo lo anterior describe la instalación “clásica” de Arch a golpe de comando, pero desde 2021 tienes una alternativa oficial muy interesante: archinstall. Es un instalador interactivo que viene incluido en la ISO reciente de Arch y que te guía paso a paso por la instalación sin que tengas que recordar toda la secuencia de comandos.

Archinstall se ejecuta simplemente lanzando archinstall desde la consola de la ISO. Si utilizas una imagen relativamente nueva no hace falta instalar nada; si tu ISO fuese antigua, podrías instalar el paquete archinstall con pacman -S archinstall y luego arrancarlo. A partir de ahí verás un menú que te va preguntando por los puntos clave de la instalación.

Entre otras cosas, archinstall te permite seleccionar idioma de teclado, región, disco donde instalar, sistema de archivos, cifrado opcional, nombre del host, usuarios y contraseñas. También puedes elegir directamente el entorno de escritorio (KDE Plasma, GNOME, Xfce, etc.), los drivers de la GPU, la configuración de red, la zona horaria y paquetes adicionales que quieras instalar de entrada.

Cuando terminas de rellenar las opciones, el instalador te muestra un resumen de la configuración elegida. Si todo está en orden, confirmas y el script se encarga de particionar, formatear, instalar la base, configurar fstab, usuarios, GRUB y el escritorio seleccionado. Tú solo esperas a que acabe y reinicias el equipo.

El resultado sigue siendo un Arch puro, pero con el proceso de instalación muy simplificado. Si tu objetivo es “instalar Arch sin comandos” en el sentido de no memorizar la guía oficial, archinstall es actualmente la solución más directa y recomendada, porque está mantenida por el propio proyecto y se integra con la ISO oficial.

Además de archinstall, existen otros scripts de terceros que buscan hacer algo parecido. Uno de ellos es Aturux-OS, que se descarga desde un repositorio Git usando pacman -Sy git y git clone. Luego se ejecuta un script de instalación que te guía por las decisiones de particionado, red, arranque, escritorio y drivers gráficos mediante una interfaz más cómoda que la pura línea de comandos.

  The way to Loop YouTube Movies on Android Cellphone or Pill

Otra opción muy popular es Calam-Arch, que ofrece una experiencia tipo “Live con instalador gráfico”. Arrancas un sistema vivo con entorno gráfico, lo pruebas y, si te convence, lanzas el instalador Calamares, ampliamente utilizado en muchas distros. Con él puedes instalar un Arch “casi puro” tanto en BIOS como en UEFI, con soporte para cifrado LUKS y una selección de entornos de escritorio como Xfce, GNOME, Plasma, Cinnamon, Budgie, Openbox, i3, Mate o Deepin.

Derivadas de Arch para los que no quieren complicarse

Si después de ver todo lo anterior piensas que Arch puro se te hace cuesta arriba, puedes tirar por la vía cómoda: usar una derivada tipo Manjaro. Manjaro parte de Arch, pero añade repositorios propios, un instalador gráfico muy sencillo y una buena selección de software preinstalado para que puedas empezar a trabajar desde el minuto uno.

La analogía típica es ver Manjaro como el “Ubuntu de Arch”: mantiene mucho de la filosofía de Arch (modelos de actualización continuos, acceso al ecosistema AUR, etc.), pero empaqueta todo de forma más amigable y con ciertas capas de seguridad adicionales para evitar romper el sistema con facilidad.

Manjaro es especialmente interesante si vienes de distribuciones como Ubuntu o Mint y quieres probar algo más rolling y flexible sin renunciar a un instalador gráfico intuitivo. Además, muchos usuarios acostumbrados a Btrfs y herramientas como Timeshift se sienten muy cómodos con Manjaro porque se integra de serie con este tipo de configuraciones.

Eso sí, si tu objetivo es aprender a fondo cómo funciona Linux y tener control absoluto, tarde o temprano te vendrá bien dar el salto a Arch puro o a una instalación más manual. Es ahí donde realmente ves la “filosofía Arch” en todo su esplendor, aunque suponga un esfuerzo inicial mayor.

Arch para usuarios de teclado: gestores de ventanas y flujo 100 % terminal

Muchos usuarios que se pasan a Arch lo hacen buscando un entorno muy centrado en el teclado, con gestores de ventanas ligeros y potentes, como i3, Sway, bspwm, Awesome o similares. La idea es reducir al mínimo el uso del ratón y hacer prácticamente todo desde la terminal y atajos de teclado.

Si vienes de escritorios completos como KDE Plasma o GNOME, el cambio es notable. Con un gestor de ventanas “tiling” organizarás la pantalla en mosaicos, cambiarás de foco con atajos, lanzarás aplicaciones con lanzadores tipo rofi o dmenu, y gestionarás escritorios virtuales también con el teclado. Es un enfoque muy productivo una vez te acostumbras.

En cuanto a terminales, alternativas modernas como Alacritty encajan muy bien en este estilo. Se trata de un emulador rápido y ligero, muy popular entre usuarios avanzados. En el plano de shells, si ahora usas zsh y quieres algo aún más interactivo, fish es una opción excelente por su autocompletado inteligente y sugerencias contextuales.

Para desarrollo, es frecuente sustituir Visual Studio Code por neovim o vim bien configurados, integrando plugins para lenguajes, LSP, depuración, etc. Muchos desarrolladores que usan Arch, i3 y neovim terminan moviéndose casi sin ratón, salvo para navegar por la web o manejar aplicaciones muy gráficas como navegadores o Postman.

Este tipo de entorno encaja como un guante con la filosofía Arch: eliges solo lo que necesitas, configuras todo a tu gusto, automatizas tareas y conviertes la terminal en tu herramienta principal. Eso sí, es un salto que conviene hacer paso a paso, sin querer cambiarlo todo a la vez.

Recursos, comunidad y autores de referencia

Además de la Arch Wiki, existe una comunidad enorme alrededor de Arch y sus derivados. Foros, canales de Telegram, grupos de Mastodon, cuentas en redes sociales clásicas y blogs especializados comparten constantemente guías, trucos, análisis de distribuciones y noticias sobre software libre, seguridad, juegos, economía digital, trabajo remoto o marketing online.

Hay creadores de contenido, como Karla’s Project, que han ayudado mucho a popularizar y desmitificar Arch Linux. A través de vídeos sobre Windows y Linux, tutoriales escritos y artículos de opinión, muestran que instalar y usar Arch no es tan dramático como parece a primera vista. De hecho, muchos usuarios cuentan que, tras seguir una buena guía, han sido capaces de instalar Arch manualmente en menos de una hora, sin ayuda de IA.

En la comunidad de software libre se insiste también en la importancia de apoyar a los blogs y medios independientes, comentando y compartiendo artículos en redes sociales, uniéndote a sus canales y grupos, e incluso haciendo donaciones si puedes. Ese apoyo se traduce en más visitas, más lectores y más gente aprendiendo sobre GNU/Linux y tecnologías abiertas.

Muchas de estas comunidades ofrecen también bibliotecas en línea, recopilaciones de enlaces y secciones temáticas sobre administración de sistemas, hacking ético, economía digital, blockchain, freelancing, SEO, social media y mucho más. Para alguien que se inicia en Arch, tener cerca este tipo de recursos puede marcar la diferencia entre desesperarse o disfrutar del proceso.

Si te apetece profundizar después de tener tu instalación en marcha, en la wiki y en estos blogs encontrarás secciones muy útiles sobre creación de paquetes (ABS), uso avanzado de pacman, manejo del AUR, configuración de entornos de escritorio, fuentes y tipografías, kernels alternativos y ajustes específicos para máquinas lentas o hardware muy reciente.

En definitiva, a la hora de “instalar Arch sin comandos” hay un abanico de caminos: desde usar archinstall o Calam-Arch para conservar el espíritu de Arch con una instalación amigable, hasta quedarte con derivadas como Manjaro si prefieres comodidad total, pasando por scripts como Aturux-OS o instalaciones manuales con mucha documentación de apoyo. La clave está en conocer tus necesidades, tu nivel actual y cuánto quieres aprender, y a partir de ahí elegir la vía que te permita disfrutar de Arch sin convertir la instalación en una pesadilla.

steam proton
Artículo relacionado:
Guía definitiva para configurar Proton en Steam para Linux: instalación, trucos y compatibilidad total