Error partición GPT: causas, diferencias MBR y soluciones

Última actualización: 10/02/2026
Autor: Isaac
  • El error sobre estilo de partición GPT aparece cuando el modo de arranque (UEFI/BIOS) y el tipo de disco (GPT/MBR) no coinciden.
  • GPT ofrece más particiones, soporta discos grandes y está pensado para UEFI, mientras que MBR es más antiguo y limitado pero compatible con BIOS Legacy.
  • La solución pasa por alinear arranque y disco: crear un USB GPT/UEFI, convertir el disco con Diskpart o usar gestores de particiones que evitan pérdida de datos.
  • Herramientas como TestDisk permiten reparar tablas GPT dañadas y recuperar datos en discos con mensajes como “GPT partición protectora”.

Error partición GPT en instalación de Windows

Cuando estás instalando Windows y aparece el aviso “no se puede instalar Windows en este disco, el disco seleccionado tiene un estilo de partición GPT”, lo normal es que cunda un poco el pánico: el asistente no te deja continuar, ves tus discos y particiones, pero no te permite seguir con la instalación. La buena noticia es que se trata de un problema muy común y que tiene varias soluciones claras.

Este mensaje aparece porque el modo de arranque de tu equipo y el tipo de particionado del disco no encajan. Windows, desde hace años, puede trabajar con dos estilos de partición (MBR y GPT) y dos modos de arranque (BIOS heredado y UEFI). Cuando estos dos mundos no están alineados es cuando saltan errores como el famoso “el disco seleccionado tiene el estilo de partición GPT” o el contrario, “el disco seleccionado tiene una tabla de particiones MBR”.

Qué significa el error “el disco seleccionado tiene el estilo de partición GPT”

El mensaje indica que estás intentando instalar Windows en un disco configurado como GPT mientras tu equipo ha arrancado en modo BIOS heredado (Legacy). El instalador detecta que el disco y el método de arranque no son compatibles y, por seguridad, bloquea la instalación.

GPT (GUID Partition Table) es un esquema de particiones moderno ligado al estándar UEFI. En los equipos actuales es lo normal: placas base con firmware UEFI pensadas para arrancar desde discos GPT, sobre todo si tienen gran capacidad de almacenamiento.

Frente a GPT está MBR (Master Boot Record), un formato de particionado clásico, más antiguo y con varias limitaciones técnicas: sólo admite discos de hasta 2 TB y un máximo de cuatro particiones primarias, salvo que se recurra a una partición extendida con unidades lógicas.

Cuando te aparece “no se puede instalar Windows en este disco, el disco seleccionado tiene el estilo de partición GPT” durante la instalación significa que Windows está lanzando el instalador en modo BIOS/Legacy pero se encuentra con un disco preparado para UEFI. El caso inverso también existe: si arrancas en UEFI y el disco es MBR, verás el aviso “el disco seleccionado tiene una tabla de particiones MBR. En los sistemas EFI, Windows solo se puede instalar en discos GPT”.

Además, puede darse un escenario algo más rebuscado: intentar restaurar una copia de seguridad hecha en un disco GPT sobre un disco que antes tenía tabla de particiones MBR. En esa situación, la tabla GPT puede sobrescribir la información anterior y provocar errores al crear o extender particiones, dejando mensajes confusos en el administrador de discos y bloqueando operaciones.

Diferencias clave entre MBR y GPT y relación con UEFI/BIOS

Para entender por qué aparece este error es fundamental tener claro cómo se llevan los estilos de partición (MBR/GPT) y los modos de arranque del firmware (BIOS/UEFI). Ambos elementos tienen que ir coordinados o el sistema no arrancará y el instalador de Windows protestará.

En un disco MBR, la información de arranque y la tabla de particiones se guardan en el sector inicial del disco (Master Boot Record). Este diseño viene de hace décadas y fue pensado para discos pequeños. De fábrica sólo permite cuatro particiones primarias; si quieres más, hay que crear una partición extendida y, dentro de ella, particiones lógicas. Además, no puede manejar más de 2 TB: cualquier espacio por encima de ese límite se desaprovecha.

GPT, en cambio, forma parte del estándar UEFI y fue diseñado precisamente para superar las limitaciones de MBR y ofrecer mayor robustez ante errores. Permite un número teórico muy alto de particiones (Windows soporta hasta 128 sin necesidad de partición extendida) y gestiona sin problema discos muy grandes, de varios terabytes. También replica la tabla de particiones en el inicio y al final del disco y almacena copias de seguridad y checksums, lo que aumenta mucho la posibilidad de recuperar el disco si hay corrupción en la tabla.

La otra pieza del rompecabezas es el firmware de la placa base. Aquí entran en juego UEFI y el antiguo BIOS heredado o Legacy. En términos prácticos:

  • BIOS/Legacy + MBR: combinación clásica; los equipos viejos sólo admiten esta pareja.
  • UEFI + GPT: pareja moderna; es la que recomiendan para Windows 8, 8.1, 10 y 11 en hardware actual.
  • UEFI con módulo de compatibilidad (CSM): permite arrancar discos MBR en placas UEFI activando opciones de “Legacy”, “CSM” o similar.

Si arrancas el instalador de Windows en modo BIOS y el disco es GPT, obtendrás el mensaje de que el disco seleccionado tiene el estilo de partición GPT. Si lo arrancas en modo UEFI puro y el disco está en MBR, verás el aviso contrario sobre la tabla de particiones MBR. La lógica es siempre la misma: modo de arranque y tipo de partición deben coincidir.

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Opciones generales para solucionar el error

Cuando te topas con este aviso durante la instalación de Windows tienes realmente dos caminos posibles para desbloquear la situación, dependiendo de si quieres conservar las particiones actuales o estás dispuesto a reformatear el disco.

La primera opción, y la más recomendable en la mayoría de equipos modernos, es adaptar el medio de instalación (el USB booteable) al modo UEFI/GPT. En la práctica significa crear un pendrive de instalación configurado como GPT y arrancar el PC en modo UEFI para respetar el esquema de particiones actual del disco.

La segunda opción consiste en cambiar el estilo de partición del disco, pasando de GPT a MBR o de MBR a GPT (ver convertir un disco de MBR a GPT). Se puede hacer de varias maneras: usando la herramienta de línea de comandos Diskpart desde el propio instalador de Windows, recurriendo a programas de terceros que permiten conversiones sin pérdida de datos o formateando completamente la unidad y creando de nuevo la tabla de particiones.

Si decides reformatear con Diskpart, debes tener muy claro que se borrarán todas las particiones y se perderán los datos. Por eso, cuando hay información importante, entra en juego software como EaseUS Partition Master o AOMEI Partition Assistant, que permiten convertir entre GPT y MBR tratando de preservar el contenido del disco.

Crear un USB booteable en GPT con Rufus (solución recomendada)

En equipos actuales lo más sensato es mantener el disco como GPT y preparar correctamente el USB de instalación para que arranque en modo UEFI. Así aprovechas todas las ventajas de GPT y evitas complicarte tocando la tabla de particiones del disco.

Para eso, una de las herramientas más cómodas es Rufus. A diferencia de la utilidad oficial Windows Media Creation Tool, que no siempre te deja controlar bien el esquema de particiones del USB, Rufus permite elegir explícitamente si quieres un USB preparado para GPT/UEFI o para MBR/BIOS.

El proceso habitual suele ser este: primero consigues una imagen ISO de Windows (por ejemplo, descargándola con la propia herramienta Media Creation Tool eligiendo la opción de “crear medios de instalación” y guardando un archivo ISO de Windows 10 o 11, preferiblemente de 64 bits), y luego usas Rufus para convertir esa ISO en un USB booteable con el formato adecuado.

Una vez que tengas la ISO, conectas un pendrive al PC y ejecutas Rufus. Es preferible usar la versión instalable del programa porque suele dar menos quebraderos de cabeza que la portable. Dentro de Rufus, el ajuste clave es escoger el esquema de particiones y el sistema de destino correctos.

  • Seleccionas tu unidad USB en el apartado de dispositivo.
  • Pulsas en “Seleccionar” para indicar la imagen ISO de Windows que descargaste.
  • En “Esquema de partición” eliges GPT.
  • En “Sistema de destino” escoges UEFI (no CSM).
  • Dejas el resto de opciones por defecto, salvo que tengas necesidades específicas, y haces clic en “Empezar”.

Cuando Rufus concluya, tendrás un USB listo para arrancar en modo UEFI. Ahora necesitas decirle a tu placa base que priorice el arranque desde ese pendrive. En muchos equipos puedes mostrar un menú de arranque rápido al encender pulsando teclas como F8, F12, ESC o alguna F específica, según fabricante.

Si prefieres dejarlo fijo, puedes entrar en la configuración UEFI (normalmente con Supr, F2 u otra tecla al iniciar) y poner el USB como primer dispositivo de arranque. De una forma u otra, el objetivo es que el sistema arranque en modo UEFI desde el USB, de forma que el instalador reconozca el disco GPT y te permita continuar sin mostrar el error.

Convertir un disco GPT a MBR con Diskpart durante la instalación

Si por cualquier motivo no te interesa o no puedes crear un USB GPT/UEFI, existe la alternativa de pasar el disco de GPT a MBR directamente desde el instalador de Windows. Es un método drástico, pero también muy efectivo cuando quieres mantener un entorno Legacy/MBR.

El gran inconveniente es obvio: la conversión con Diskpart implica limpiar el disco por completo. Se eliminarán todas las particiones y todo el contenido, así que conviene haber hecho copia de seguridad previa de aquello que no quieras perder (ya sea en otra unidad interna, en un HDD/SSD externo o en la nube).

Para usar Diskpart desde la instalación de Windows, cuando te encuentres en la pantalla inicial del asistente, puedes abrir la consola pulsando Shift + F10. Si por lo que sea esa combinación no funciona, siempre puedes retroceder en el asistente hasta la ventana inicial, hacer clic en “Reparar el equipo”, entrar en “Solucionar problemas” y elegir “Símbolo del sistema”.

Con la ventana de comandos abierta, el procedimiento típico para convertir un disco GPT a MBR mediante reformateo completo es el siguiente:

1. Escribe diskpart y pulsa Intro para lanzar la herramienta.

2. Ejecuta list disk para ver todos los discos conectados. Verás qué unidad es GPT porque en la columna correspondiente aparece un asterisco. Es muy importante que te fijes bien en el número de disco correcto para no cargarte otra unidad por error.

3. Selecciona el disco a convertir con select disk X, sustituyendo X por el número real del disco donde quieres instalar Windows.

4. Limpia toda la estructura de particiones con el comando clean. Este paso borra todo lo que haya en ese disco, sin vuelta atrás.

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5. A continuación ejecuta convert mbr para que la unidad adopte el estilo MBR.

Cuando termines, escribe exit para salir de Diskpart y cierra la consola. De vuelta en el asistente de instalación, puedes actualizar la lista de discos y particiones: el disco aparecerá como un único espacio sin asignar. Seleccionas ese espacio y continúas con la instalación normalmente, dejando que el propio instalador cree las particiones necesarias.

Si abriste el símbolo del sistema desde las opciones de recuperación en lugar de desde el propio asistente de instalación, puede que tengas que reiniciar el equipo y volver a iniciar el instalador para que detecte los cambios correctamente.

Ajustes en la BIOS/UEFI para usar discos MBR o GPT

Cuando eliges trabajar con MBR en un equipo moderno, no basta con convertir el disco: hay que asegurarse de que la BIOS/UEFI está configurada para arrancar en modo compatible con ese tipo de partición. De lo contrario, el sistema se instalará, pero luego no arrancará.

En placas con firmware UEFI suele haber apartados como “Boot”, “Arranque” o “Startup”. Dentro de ellos encontrarás opciones de modo de arranque, donde se puede seleccionar entre UEFI puro, Legacy/CSM o una combinación de ambos. Cada fabricante utiliza su propio nombre: “Compatibility Support Module (CSM)”, “Boot MBR Legacy”, “Legacy Only”, “UEFI and Legacy” y similares.

Si tu disco es MBR y quieres poder arrancar desde él, necesitarás que esté activo el modo de compatibilidad Legacy o mixto (UEFI + Legacy). Si por el contrario optas por mantener el disco en GPT, lo ideal es usar UEFI puro o, al menos, asegurarte de que UEFI está permitido.

La tecla para entrar en la BIOS/UEFI también cambia según la marca: en muchos equipos de sobremesa es Supr o F2, mientras que en portátiles pueden usar F1, F10, ESC u otras. Si no tienes claro cuál es la tecla o dónde está la opción, lo mejor es consultar el manual de la placa base o buscar el modelo exacto en la web del fabricante.

Uso de software de terceros para convertir GPT↔MBR sin perder datos

No siempre interesa formatear el disco cuando aparece el mensaje de que el disco seleccionado tiene el estilo de partición GPT. Si tienes mucha información importante y quieres minimizar riesgos, existen programas especializados en gestión de particiones que permiten convertir entre GPT y MBR tratando de conservar todos los datos.

Un ejemplo es EaseUS Partition Master, que incluye un convertidor de disco integrado. El flujo de trabajo general consiste en abrir el programa, entrar en la sección de “Convertidor de disco” y elegir “Convertir GPT a MBR”. Después se selecciona el disco a convertir, se pulsa en “Convertir” y el software se encarga de modificar la tabla de particiones.

La gran ventaja es que, según el fabricante, todos los datos deberían mantenerse intactos durante el proceso. Aun así, es muy recomendable hacer una copia de seguridad previa porque cualquier conversión de este tipo implica cierto riesgo, sobre todo si el disco ya tenía sectores dañados o había sufrido errores antes.

Otro programa muy utilizado es AOMEI Partition Assistant Professional. Esta herramienta también permite pasar de GPT a MBR y de MBR a GPT sin borrar el contenido del disco, además de ofrecer funciones adicionales como clonado de unidades, redimensionado de particiones y creación de medios de arranque.

Cuando el equipo no tiene Windows instalado y no puedes ejecutar el programa desde el propio sistema, AOMEI ofrece la opción de crear un USB de arranque con su entorno. Se prepara ese pendrive en otro ordenador que funcione bien, se arranca el equipo problemático desde ese USB y, una vez cargado AOMEI, se selecciona el disco y la opción “Convertir a disco MBR” o “Convertir a disco GPT” según lo que se necesite.

Después de aplicar los cambios y reiniciar, el disco habrá cambiado de estilo de partición y podrás intentar de nuevo la instalación de Windows, siempre recordando ajustar el modo de arranque (UEFI o Legacy) en la BIOS/UEFI para que sea coherente con el tipo de disco elegido.

“GPT partición protectora” y recuperación de datos con TestDisk

Otro escenario relacionado con GPT que suele pillar a muchos usuarios desprevenidos es el mensaje de “GPT partición protectora” en el administrador de discos de Windows. En estos casos, el sistema reconoce el disco, pero no permite asignar letra de unidad ni acceder a los datos, y a veces incluso muestra una capacidad incorrecta (por ejemplo, marcar un disco de 512 GB como si fuera de 2 TB).

Este comportamiento suele indicar que la tabla de particiones GPT está dañada o inconsistente. El disco puede haber sufrido un fallo mecánico, un apagado brusco en pleno acceso, un problema con la controladora o algún tipo de corrupción lógica, y Windows, en lugar de montar las particiones, muestra ese estado de “partición protectora”.

Si el origen del problema es puramente mecánico (por ejemplo, cabezales bloqueados o sobrecalentamiento leve), a veces se han llegado a plantear trucos como enfriar ligeramente el disco durante unos minutos (no congelarlo) para intentar que vuelva a responder lo justo para leerlo una última vez. Aun así, este tipo de maniobras son delicadas y no hay garantías; siempre que haya datos importantes, la opción seria es acudir a un servicio profesional.

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Cuando el daño es fundamentalmente lógico, una herramienta muy útil es TestDisk. Se trata de un programa gratuito que funciona en Windows y Linux, orientado precisamente a analizar y reparar tablas de particiones. Una forma habitual de usarlo con discos GPT problemáticos es arrancar un sistema Linux en modo live (por ejemplo, Ubuntu desde un USB), descargar TestDisk, ejecutarlo y dejar que haga un análisis profundo del disco.

En el caso de GPT, dentro de TestDisk se suele seleccionar el disco afectado, indicar que el tipo de partición es EFI-GPT y lanzar un análisis. Tras un escaneo rápido, el programa muestra todas las particiones detectadas, tanto las activas como las borradas. Las marcadas con la letra “D” aparecen como eliminadas y en gris, mientras que las primarias activas se muestran en verde.

Lo interesante es que puedes moverte con las flechas y cambiar el estado de las particiones: de “D” borrada a “P” primaria, dejándolas otra vez como válidas. Es habitual que haya varias entradas pequeñas que correspondan a particiones de recuperación o del sistema; la que de verdad importa suele ser la que ocupa la mayor parte del disco y contiene tus datos.

Antes de escribir nada en el disco, TestDisk permite pulsar la tecla “P” para listar los archivos de la partición seleccionada. Si ves tus carpetas y documentos, tienes varias opciones: o bien copias directamente esos archivos a otra unidad (el programa permite hacerlo, aunque en un live USB hay que controlar bien la ruta de destino), o bien confías en que la estructura general está bien y pasas a escribir la nueva tabla de particiones con la opción “Write”.

Al confirmar, TestDisk reescribe la tabla GPT coherente con las particiones que has marcado en verde. Tras reiniciar, el disco debería volver a ser accesible desde el explorador de archivos de un sistema como Ubuntu live o incluso de Windows, siempre que no haya daños físicos graves. Conviene tener en cuenta que, después de una reparación de este tipo, Windows puede no arrancar correctamente desde ese disco, pero lo importante es poder sacar primero los datos.

Casos inversos: error “el disco seleccionado tiene una tabla de particiones MBR”

El problema opuesto al que estamos tratando aparece cuando el equipo arranca el instalador en modo UEFI y el disco está particionado como MBR. En esa situación, el mensaje típico es “no se puede instalar Windows en este disco. El disco seleccionado tiene una tabla de particiones MBR. En los sistemas EFI, Windows sólo se puede instalar en discos GPT”.

De nuevo, la raíz es la misma: no coincide el modo de arranque con el tipo de partición. Aquí también tienes dos caminos: o bien cambias el modo de arranque a Legacy/CSM en la BIOS/UEFI para que el instalador pueda trabajar con MBR, o bien conviertes el disco a GPT para adaptarlo al entorno UEFI actual.

Si quieres seguir con MBR porque tu hardware es antiguo o por compatibilidad con otros sistemas, puedes crear un USB booteable en formato MBR. Herramientas como Windows Media Creation Tool permiten montar directamente un pendrive de instalación; también puedes usar Rufus seleccionando “MBR” como esquema de partición dentro del programa.

El otro escenario es que prefieras pasar el disco a GPT y aprovechar todas las ventajas del arranque UEFI moderno. Diskpart también permite hacer esta conversión desde el propio entorno de instalación de Windows, siguiendo una secuencia muy similar a la explicada antes, pero usando el comando convert gpt en lugar de “convert mbr”. De nuevo, el uso de “clean” implica perder todas las particiones, por lo que hace falta copia de seguridad previa si no quieres arriesgarte a quedarte sin datos.

En máquinas relativamente nuevas, donde el firmware UEFI no ofrece un modo Legacy puro o el soporte BIOS está muy limitado, la única solución realista suele ser convertir el disco a GPT y olvidarse del esquema MBR. Precisamente por eso Windows 11 exige un entorno UEFI con Secure Boot y un disco en GPT para la instalación estándar.

Sea cual sea el camino que escojas en cada caso, el patrón siempre se repite: elige primero qué modo de arranque quieres usar (UEFI o Legacy) y ajusta el tipo de disco (GPT o MBR) para que coincida. Una vez ambos elementos van en la misma dirección, los mensajes de “no se puede instalar Windows en este disco” desaparecen y la instalación se desarrolla con normalidad.

Con todo lo visto, queda claro que entender cómo se relacionan GPT, MBR, UEFI y BIOS, junto con las herramientas disponibles (Rufus, Diskpart, TestDisk y los gestores de particiones de terceros), permite afrontar con bastante seguridad cualquier aviso de que el disco seleccionado tiene el estilo de partición GPT o MBR, ya sea para instalar Windows sin problemas o para recuperar un disco que parecía perdido.

Convertir partición mbr a gpt desde powershell
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