Novedades clave de Intel y AMD en el nuevo escenario del PC

Última actualización: 09/02/2026
Autor: Isaac
  • Intel y AMD renuevan sus gamas con nuevas arquitecturas, mientras NVIDIA irrumpe con SoC ARM para portátiles Windows.
  • La explosión de la inteligencia artificial provoca escasez de CPU de servidor, retrasos de hasta seis meses y subidas de precios.
  • China sufre especialmente las restricciones y deja de ser prioridad para las últimas generaciones de Xeon y EPYC.
  • En consumo, las gamas Ryzen e Intel Core se igualan en rendimiento, pero la elección depende del uso, la plataforma y la disponibilidad.

Novedades de procesadores Intel y AMD

El mercado de procesadores vive un momento totalmente revolucionado: Intel, AMD y ahora también NVIDIA están reescribiendo el futuro del PC, tanto en consumo como en centros de datos y portátiles con Windows. Entre la fiebre por la inteligencia artificial, las nuevas arquitecturas y la entrada de ARM por la puerta grande, el panorama ya no va solo de elegir “Intel o AMD” para montar un PC gaming.

Al mismo tiempo, la demanda brutal de hardware para IA está tensionando la cadena de suministro a niveles que recuerdan a la crisis de las GPU, provocando retrasos de meses, subidas de precio y decisiones estratégicas muy duras, sobre todo en mercados clave como China. Mientras unos preparan la siguiente generación de CPU y GPU, otros simplemente intentan conseguir stock para no parar sus centros de datos.

Nuevas generaciones de AMD Ryzen: del 7800X3D al 9850X3D

Procesadores AMD Ryzen para gaming

Dentro del terreno doméstico, AMD sigue apretando fuerte con su familia Ryzen orientada a gaming y creación de contenido. Uno de los grandes protagonistas recientes ha sido el Ryzen 7 9800X3D, un procesador pensado prácticamente en exclusiva para exprimir al máximo los FPS en juegos gracias a su enorme caché 3D.

Pese a que el 9800X3D apenas lleva algo más de un año en el mercado, AMD ya ha enseñado a su sustituto: el Ryzen 7 9850X3D, presentado en el último CES. Según cifras oficiales de la propia compañía, este nuevo modelo ofrece alrededor de un 7% más de rendimiento frente a su predecesor en escenarios de juego, una mejora que puede parecer modesta pero que, combinada con optimizaciones de latencia, frecuencias y memoria, lo coloca otra vez en la zona alta de las listas de CPUs para jugar.

La filosofía detrás de esta gama X3D se mantiene: priorizar el rendimiento puro en gaming mediante un uso agresivo de la caché L3 apilada, incluso aunque eso implique sacrificar ligeramente otros apartados como las frecuencias máximas sostenidas en productividad o overclock más extremo. Para quien tiene el PC casi exclusivamente para jugar, los Ryzen X3D siguen siendo “la niña bonita” del catálogo de AMD.

Más allá de estos modelos, AMD continúa refinando su línea Ryzen 7000 y 9000, con arquitecturas Zen de última generación, procesos de fabricación muy eficientes y soporte para el socket AM5, que facilita la actualización de CPU sin tener que cambiar de placa base cada dos por tres. Para muchos usuarios, esa continuidad en el socket es un punto clave a la hora de apostar por la plataforma roja.

En el segmento entusiasta y profesional, los Ryzen 9, como los 7900X o 7950X3D, siguen siendo una opción brutal para edición de vídeo, renderizado y multitarea intensa. Las CPUs de 12, 16 o más núcleos permiten a los creadores de contenido mover proyectos pesados, mientras que los modelos X3D combinan esa fuerza bruta con unos FPS muy sólidos en juegos modernos.

Intel se reorganiza: Core Ultra, Panther Lake y salto de lleno a las GPU

Estrategias de Intel y AMD

Pese a haber pasado unos años complicados, Intel está empujando fuerte para recuperar terreno tanto en PC de consumo como en el mundo profesional. Su estrategia pasa por dos frentes: nuevas generaciones de CPU con arquitecturas híbridas mejoradas y la transformación de sus fábricas en una auténtica foundry para terceros.

En el lado de los procesadores, los últimos Intel Core Ultra y las nuevas series con arquitectura Panther Lake refuerzan la apuesta por los núcleos P (de rendimiento) y E (de eficiencia), un diseño híbrido pensado para exprimir al máximo la multitarea y gestionar de forma inteligente el consumo energético. En juegos y aplicaciones que dependen mucho del rendimiento por hilo, Intel sigue siendo extremadamente competitivo.

En gamas altas, modelos como el Core i9-14900K se orientan a usuarios entusiastas que buscan lo mejor en gaming 4K y tareas exigentes, mientras que CPUs como el i7-14700F o i5-14500 ofrecen un equilibrio muy sólido entre precio, núcleos disponibles y consumo. Para PCs versátiles que combinan gaming, trabajo y multitarea, esta arquitectura híbrida tiene mucho sentido.

El otro gran movimiento de Intel pasa por convertir sus propias fábricas en un negocio de servicios de fabricación de chips para terceros. Hasta hace poco, la compañía se centraba casi exclusivamente en sus CPUs y algunas GPUs integradas, pero ahora quiere competir de tú a tú con gigantes como TSMC en el terreno de la fabricación de semiconductores para otros diseñadores.

Dentro de esa estrategia llega una decisión clave: Intel comenzará a producir GPUs dedicadas en sus propias instalaciones, más allá de las gráficas integradas que ya llevan años acompañando a sus procesadores. Aunque desde 2022 la compañía cuenta con su línea Intel Arc, buena parte de esa producción se apoyaba en foundries externas como TSMC; el objetivo ahora es controlar de punta a punta el proceso.

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El proyecto estará liderado por Kevork Kechichian, vicepresidente ejecutivo y responsable del área de centros de datos de Intel, acompañado de otros perfiles técnicos de alto nivel procedentes de compañías como Qualcomm. De momento, se trata de una iniciativa en fase temprana, pero la meta es clara: plantar cara en el mercado de GPU para gaming y, sobre todo, para inteligencia artificial y centros de datos.

NVIDIA entra en juego: SoC ARM para portátiles Windows y nueva guerra fría del PC

Mientras Intel y AMD siguen peleando en el terreno x86, NVIDIA está preparando un asalto directo al PC con Windows mediante procesadores ARM de diseño propio. Llevamos años oyendo rumores sobre esta jugada, pero todo apunta a que su desembarco en portátiles de consumo es ya inminente y que puede suponer un cambio de paradigma similar al que provocó Apple con sus chips M.

Hasta ahora, el ecosistema de portátiles con Windows estaba dominado casi al 100% por procesadores de Intel y AMD, dejando la arquitectura ARM relegada a Chromebooks sencillos, equipos muy básicos o los MacBook con Apple Silicon. Qualcomm se ha ido colando poco a poco con algunos portátiles con Windows sobre ARM, pero nunca había habido un golpe de efecto tan grande como el que promete NVIDIA.

La propuesta pasa por dos SoC principales, N1 y N1X, con arquitectura ARM y GPU integrada basada en la nueva generación Blackwell (RTX 50). En lugar del clásico tándem CPU de Intel + GPU de NVIDIA, estos portátiles integrarán en un único chip tanto la parte de procesamiento general como la gráfica, junto con memoria unificada (hasta 128 GB LPDDR5X) para minimizar cuellos de botella en tareas pesadas.

La compañía quiere replicar en Windows el modelo de integración total que Apple ha ejecutado con mucho éxito: CPU y GPU diseñadas para entenderse a la perfección, optimización agresiva del consumo, menor calentamiento, más autonomía y un rendimiento sostenido muy alto en movilidad. Todo ello apoyado en las ventajas típicas de ARM frente a x86, especialmente en eficiencia.

En cuanto a las prestaciones filtradas, el SoC N1X estaría equipado con una CPU de hasta 20 núcleos y una GPU integrada con 6.144 núcleos CUDA, todo bajo la arquitectura Blackwell. Aunque hay que coger con pinzas los benchmarks que se han visto (procedentes de bases de datos como Geekbench), el posicionamiento es claro: el N1X apunta a portátiles gaming y de trabajo exigente, mientras que el N1 estándar se centra en eficiencia y autonomía para ultrabooks y gama media.

Portátiles filtrados con SoC de NVIDIA y papel de Lenovo y Dell

Las filtraciones sobre hardware nunca faltan, y en este caso Lenovo y Dell han sido los primeros nombres asociados a portátiles con los nuevos SoC N1 y N1X de NVIDIA. Al tratarse de fabricantes clave dentro del ecosistema PC, su participación es una pista evidente de que el proyecto va muy en serio.

En el caso de Lenovo, se han detectado hasta seis modelos de portátil equipados con estos chips ARM de NVIDIA, incluyendo un equipo gaming de 15 pulgadas bajo la familia Legion. Una página de soporte de software de la propia Lenovo menciona ya un “Legion 7 15N1X11”, donde el código “N1X” se identifica directamente con el SoC de NVIDIA.

Además de los Legion, también se han filtrado convertibles de la gama Yoga 9 y Yoga Pro 7 con versiones basadas tanto en N1 como en N1X, así como portátiles IdeaPad Slim 5 en 14 y 16 pulgadas con el chip N1. Estos últimos se orientarían más a la gama media, mientras que los modelos Legion y algunos Yoga de gama alta apuntan a gaming y productividad intensiva.

Por parte de Dell, se ha dejado ver en su web un portátil “Premium 16” con pantalla OLED y SoC N1X. Aunque no se ha confirmado si irá bajo la familia XPS o Alienware, está claro que no hablamos de un equipo de entrada, sino de un portátil de gama alta pensado para mostrar músculo de NVIDIA en este nuevo terreno.

Lo más interesante es que NVIDIA no parte de cero en esto de diseñar SoC ARM. Sus chips Tegra llevan años funcionando en dispositivos como la Nintendo Switch, tablets, algunos modelos de Microsoft Surface y las consolas Shield TV. La diferencia es que ahora se adentra en tierra sagrada para Intel y AMD: el portátil con Windows pensado para gaming, productividad e IA en local.

Las primeras oleadas de dispositivos se esperan para la primavera, con más modelos llegando en verano, y en la hoja de ruta ya se mencionan futuros N2 y N2X para finales de 2027. Todo apunta a que estamos ante el inicio de una “nueva guerra fría” en el PC, donde Windows on ARM, Apple Silicon, NVIDIA, AMD, Intel y Qualcomm van a pelear por el control del ordenador personal del futuro.

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Escasez de CPU de Intel y AMD: la IA pasa factura a la cadena de suministro

Mientras se cocina esta revolución arquitectónica, la realidad más inmediata es que faltan procesadores de Intel y AMD en el mercado, y la situación se está complicando. Informes recientes señalan que tanto los centros de datos como el mercado general de PC están sufriendo serios problemas de abastecimiento, especialmente en China.

En ese país, los plazos de entrega para determinadas CPU de servidor ya superan los seis meses, lo que está disparando los precios y obligando a las empresas a replantearse inversiones, contratos y calendarios de despliegue. No se trata de un fallo puntual de logística, sino de un cuello de botella estructural que afecta a toda la cadena.

La fiebre por la inteligencia artificial está en el centro del problema: los grandes proveedores de servicios en la nube renovan sus infraestructuras para soportar cargas masivas de IA, y no basta con comprar aceleradores o GPU ni con herramientas para gestionar múltiples PCs y servidores; cada rack de IA necesita también cientos o miles de CPU para virtualización, red, almacenamiento, orquestación y servicios auxiliares.

En el caso de AMD, su dependencia de TSMC para fabricar la línea EPYC es crítica. La fundición taiwanesa está completamente volcada en suministrar chips avanzados para IA a medio planeta, desde GPU de NVIDIA hasta CPU de múltiples compañías, y su capacidad está tan al límite que incluso se discute cuándo podrá lanzar la siguiente generación de GPU gaming (RTX 60), barajándose ventanas tan tardías como 2027 o 2028.

Intel, por su parte, admite dificultades para atender la demanda de sus grandes clientes de centro de datos. La compañía ha reconocido públicamente que no ha sido capaz de cumplir al 100% con las exigencias de los hiperescaladores, precisamente por estas limitaciones de producción y la presión de la IA en todos los frentes.

Retrasos y subidas de precio en China: Xeon y EPYC en el punto de mira

Donde la situación se hace más evidente es en China, un mercado que está recibiendo una advertencia directa por parte de Intel y AMD. Ambos fabricantes han comunicado a sus grandes clientes chinos que los plazos para CPU de servidor se alargan y que las mejores generaciones no estarán disponibles en el corto plazo.

En el lado azul, Intel ha avisado de que algunas CPU Xeon de 4ª y 5ª generación pueden retrasarse hasta seis meses. Las futuras generaciones más avanzadas, equivalentes a lo que está ocurriendo con las GPU Blackwell de NVIDIA, ni siquiera se contemplan para el mercado chino por ahora debido a las restricciones y a la prioridad que se está dando a otros destinos.

En AMD, las demoras se sitúan en el rango de 8 a 10 semanas para ciertas configuraciones de EPYC. Aunque son plazos más cortos que los de Intel, siguen siendo muy elevados para un mercado acostumbrado a cadenas de suministro mucho más ágiles, sobre todo cuando se trata de grandes despliegues en centros de datos.

La consecuencia directa es el precio: distribuidores e integradores en China están aplicando subidas de más del 10% en CPU con problemas de stock. Los incrementos no se quedan en el segmento servidor, sino que se contagian al mercado de consumo, con riesgo de ver escenarios parecidos a los que ya se vivieron con las GPU, las memorias RAM y los SSD.

La lectura geopolítica es evidente: Estados Unidos y China están jugando una partida de gato y ratón con el hardware avanzado. China intenta reventar las previsiones de los fabricantes solicitando volúmenes gigantescos (se habla de pedidos de hasta 2 millones de GPU a NVIDIA), mientras que Estados Unidos, con sus políticas de control de exportaciones, deja a las compañías en una posición delicada en cuanto a qué pueden enviar, cuándo y a qué precio.

Prioridad para centros de datos y empresas: el usuario doméstico, en la cola

Ante esta presión brutal, Intel y AMD se ven obligadas a priorizar claramente el segmento empresarial frente al de consumo. En un contexto donde se vende todo lo que se produce y la demanda supera de largo a la capacidad, las CPU para servidores y centros de datos dejan mayores márgenes y tienen prioridad contractual.

Eso significa que las líneas de producción enfocadas a CPUs para PC y portátiles reciben menos atención y menos volumen, lo que termina generando menos disponibilidad de procesadores domésticos, posibles subidas de precio y retrasos en la llegada de nuevas gamas a las tiendas. No es casualidad que muchos analistas hablen ya de una “segunda ola” de escasez, ahora centrada en CPU en vez de GPU.

El efecto dominó puede ir más allá de las propias CPUs: si los fabricantes de placas base, memorias y otros componentes detectan que el ritmo de ventas de PC se frena por falta de procesadores, reajustan también su producción, y eso acaba generando tensiones y cambios de precios en todo el ecosistema de hardware.

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Los jugadores y usuarios que planean actualizar su equipo se encuentran así con un escenario bastante incómodo: comprar un PC nuevo o cambiar de CPU puede salir más caro y requerir más paciencia, especialmente si se opta por modelos de gama alta que comparten oblea con versiones para servidores o estaciones de trabajo.

Aun así, algunos mercados minoristas muestran cierta estabilización de precios respecto a los picos más salvajes vividos en otras crisis de componentes, aunque las previsiones a medio plazo siguen marcadas por la incertidumbre. Todo dependerá de cuánto y cómo siga creciendo la demanda de infraestructura para IA.

Guía rápida: equivalencias AMD vs Intel y recomendaciones por uso

En medio de este lío de lanzamientos, escasez y cambios de nombre, elegir procesador se ha vuelto un pequeño deporte de riesgo. Por fortuna, se pueden trazar equivalencias aproximadas entre algunas CPU de AMD e Intel para orientarse mejor a la hora de comprar.

Tomando como referencia modelos actuales muy extendidos, se pueden establecer parejas razonablemente equivalentes en rendimiento, especialmente pensadas para gaming y uso general:

  • Gama de entrada: AMD Ryzen 3 4100 ≈ Intel Core i3-12100
  • Gama media básica: AMD Ryzen 5 5600 ≈ Intel Core i5-12400F
  • Gama media: AMD Ryzen 5 7600 ≈ Intel Core i5-13400F
  • Gama alta básica: AMD Ryzen 7 5800X ≈ Intel Core i7-12700F
  • Gama alta: AMD Ryzen 7 7700X ≈ Intel Core i7-13700KF
  • Gaming avanzado: AMD Ryzen 7 7800X3D ≈ Intel Core i7-14700K
  • Gaming entusiasta: AMD Ryzen 9 7900X ≈ Intel Core i9-13900K
  • Top gaming y render: AMD Ryzen 9 7950X3D ≈ Intel Core i9-14900K

Para jugar en 1080p competitivo o con una gráfica de gama media, un Ryzen 5 7600 o un i5-13400F van sobrados para ofrecer FPS estables y buen control de temperaturas. A poco que se acompañen de una GPU decente, permiten exprimir al máximo monitores de alta tasa de refresco sin arruinar el presupuesto.

Si la idea es combinar juego con streaming, CPU como el Ryzen 7 7800X3D brillan gracias a su potente caché y buen rendimiento multihilo. Ofrecen un plus de margen para codificar vídeo mientras se juega sin que los FPS se desplomen, siempre que el resto del equipo acompañe.

Para edición de vídeo, modelado 3D o tareas de creación de contenido exigentes, los Ryzen 9 7900X o los Intel Core i9-13900K siguen siendo apuestas muy sólidas. Su gran número de núcleos y hilos, combinados con RAM rápida, reduce de forma notable los tiempos de renderizado y exportación respecto a gamas medias.

En un PC más polivalente para trabajo, multitarea y algo de gaming, un i5-14500 o un Ryzen 7 7700 ofrecen un equilibrio excelente entre potencia, consumo y precio. Son ideales para quien abre muchas aplicaciones a la vez, ejecuta máquinas virtuales ligeras o maneja herramientas técnicas además de jugar de vez en cuando.

En la parte técnica, Intel mantiene una gran fuerza en rendimiento por núcleo y gestiona bien la energía gracias a sus núcleos eficientes, aunque sus CPUs de gama alta pueden ser más calientes y tragar más vatios. AMD, por su parte, ha pulido muchísimo su eficiencia, sobre todo con sus procesos de 4 nm y arquitectura Zen 5, ofreciendo procesadores muy potentes con consumos contenidos.

Quien valore la posibilidad de actualizar a futuro sin cambiar toda la plataforma, en AMD encuentra un aliado en el socket AM5 y su enfoque de compatibilidad extendida. En Intel, en cambio, suele ser más habitual que las nuevas generaciones de CPU requieran chipsets o sockets específicos para aprovechar todas las funciones nuevas.

Por arriba del todo, procesadores como el Ryzen 9 8950X o el Ryzen 7 8850 se colocan como opciones estrella para creadores y usuarios avanzados, mientras que Intel compite con su i9-14900K y i7-14700F en gaming de alto nivel y tareas mixtas. Cada marca tiene su nicho, pero la realidad es que el rendimiento se ha igualado mucho en los últimos años.

El punto en común de todo este panorama es claro: entre nuevos Ryzen X3D, la reorganización de Intel, la irrupción de NVIDIA con ARM y la escasez provocada por la IA, el mundo de las CPU vive una sacudida histórica. Quien vaya a comprar o actualizar equipo en los próximos meses tendrá más opciones que nunca, pero también tendrá que hilar fino con el presupuesto, las necesidades reales y los tiempos de entrega.

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