Configurar el escalado fraccional en monitores 4K con GNOME

Última actualización: 28/01/2026
Autor: Isaac
  • El escalado fraccional en GNOME permite usar 125%, 150% o 175% en monitores 4K, pero sigue siendo una función experimental con impacto en rendimiento y nitidez.
  • Wayland ofrece mejor base para configuraciones de DPI mixto que Xorg, aunque actualmente el reescalado del frame buffer puede provocar texto borroso y algunos artefactos visuales.
  • Distribuciones como Ubuntu, Fedora y openSUSE integran el escalado fraccional de forma distinta, por lo que a menudo hay que activar funciones experimentales o combinarlo con ajustes de fuentes.
  • Una configuración equilibrada suele combinar resolución nativa, escalas razonables, tamaño de fuentes adaptado y, en caso necesario, herramientas como xrandr o Guest Additions en entornos virtualizados.

ubuntu touch

Si trabajas con monitores 4K bajo GNOME, conectando y desconectando pantallas externas todo el día, seguro que ya has descubierto que el escalado fraccional puede ser tu mejor amigo… o tu peor enemigo. La era 4K ya no es “cosa del futuro”: está en las salas de reuniones, en casa, en portátiles y en casi cualquier monitor nuevo que compres.

El problema es que, aunque GNOME ha avanzado mucho, el escalado fraccional en 4K sigue siendo un terreno delicado: funciona, pero puede provocar parpadeos, bordes que desaparecen, texto borroso o incluso problemas de rendimiento, sobre todo cuando mezclas varios monitores con diferentes resoluciones o factores de escala.

Qué es exactamente el escalado fraccional en GNOME

Cuando GNOME apareció en sus primeras versiones solo permitía un escalado entero clásico: o bien todo al 100%, o todo al 200%, y poco más. Eso funcionaba aceptablemente en monitores 1080p o 1440p, pero en pantallas 4K o 2K el resultado podía ser muy incómodo: o se veía todo diminuto, o exageradamente grande.

El llamado HiDPI Fractional Scaling viene a cubrir ese hueco, permitiendo factores intermedios como 125%, 150% o 175%. De esta manera puedes tener una pantalla 4K con una nitidez excelente y al mismo tiempo un tamaño de texto y elementos de la interfaz razonable, sin dejarte los ojos ni desperdiciar tanto espacio de escritorio.

Originalmente esta función se introdujo en GNOME 3.32 como característica experimental, pensada primero para sesiones Wayland, y más tarde extendida de forma extraoficial a X11 gracias a parches y descubrimientos de desarrolladores como Marco Trevisan. A día de hoy GNOME 4x y GNOME 47 siguen arrastrando esa etiqueta de “experimental” en muchos casos, aunque su integración es mucho más madura que en los primeros intentos.

Wayland vs Xorg: cómo afecta al escalado fraccional

El comportamiento del escalado fraccional en GNOME cambia bastante según uses Wayland o Xorg (X11). Wayland está llamado a ser el futuro y ofrece, en teoría, una mejor gestión de configuraciones de DPI mixto, permitiendo escalar cada monitor por separado sin tantos apaños internos.

Sin embargo, el enfoque actual de Wayland en GNOME para el escalado fraccional es una especie de solución intermedia: el escritorio se renderiza a una resolución lógica más alta y luego se reescala a la resolución real del monitor. Esto introduce dos problemas: se dispara ligeramente el uso de recursos y el texto puede dejar de alinearse con los píxeles físicos, generando ese “borroso” típico cuando subes o bajas del 100%.

En Xorg, la cosa va aún más cogida con alfileres. GNOME soporta el escalado fraccional mediante funciones específicas como x11-randr-fractional-scaling, también marcadas como experimentales. Internamente, el mecanismo es similar: se reescala el frame buffer completo, con el mismo tipo de consecuencias sobre rendimiento y nitidez que en Wayland, pero con más dependencia de las capacidades de Xrandr y de los drivers de la GPU.

Cómo activar el escalado fraccional en GNOME con comandos

Si tu distribución no muestra de serie las opciones de escalado al 125% o 150% en la configuración de Pantallas, muchas veces basta con habilitar las características experimentales de Mutter, el compositor de GNOME. Esto se hace mediante la herramienta de configuraciones gsettings.

En una sesión Wayland con GNOME 3.32 o superior, puedes activar el escalado fraccional estableciendo el parámetro de mutter que habilita el framebuffer escalado. El comando equivalente al que se suele encontrar en documentación es algo como activar la opción scale-monitor-framebuffer dentro de la clave experimental-features de org.gnome.mutter. Tras esto, en el panel de Ajustes > Pantallas deberían aparecer nuevos factores de escala como 125%, 150%, 175% y 200% para monitores compatibles.

En sesiones X11 el proceso se basa en activar la opción x11-randr-fractional-scaling dentro de las mismas características experimentales. El resultado práctico es que en el panel de Pantallas vuelves a ver esos mismos porcentajes intermedios, aunque los detalles internos de cómo se aplica el escalado cambian porque se usan las capacidades de RandR.

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Si en algún momento te arrepientes, porque ves que el consumo de recursos sube o que el texto se ve mal, GNOME permite restablecer los valores experimentales de mutter con otro comando gsettings que limpia esa clave por completo. Los cambios son inmediatos y ni siquiera hace falta cerrar la aplicación Ajustes, aunque suele ser buena idea cerrar sesión para asegurarte de que todo se aplica correctamente.

Escalado fraccional en Fedora, Ubuntu y openSUSE

Cada distribución importante trata el escalado fraccional en GNOME a su manera. En Ubuntu llegó como una de las grandes novedades de la versión 20.04 LTS, donde en la interfaz gráfica se ofrecían opciones como 25%, 150%, 175% y 200% sobre la base del tamaño lógico de la pantalla, siempre que se estuviera usando GNOME con soporte HiDPI.

En Fedora, durante bastante tiempo la configuración gráfica solo mostraba escalas del 100% y 200%, lo que en monitores 4K es bastante limitante. Sin embargo, Fedora permitió habilitar los factores intermedios con un simple ajuste vía terminal: bastaba con activar las funciones experimentales de escalado en mutter y, tras reiniciar, aparecían los porcentajes de 125%, 150% y 175% en Ajustes > Pantallas.

Algunos usuarios han reportado que, pese a que en Fedora con GNOME 47 el escalado fraccional funciona bien en el portátil, al conectar un monitor 4K externo y jugar con la escala se encuentran con bordes recortados, zonas muertas de la pantalla o incluso parpadeos. Son síntomas típicos de un soporte todavía no del todo pulido, especialmente en entornos con múltiples monitores y factores de escala distintos.

En openSUSE Tumbleweed, por el contrario, ha habido momentos en los que la distribución ha optado por no exponer el escalado fraccional en GNOME 47. Probablemente, porque sus desarrolladores consideran que la función no está suficientemente madura o estable como para activarla por defecto. Esto puede decepcionar a usuarios que llegan de escritorios como Plasma 6, donde el escalado fraccional se percibe como más estable y pulido, pero también reduce el riesgo de encontrarse con bugs visuales graves en el día a día.

Ubuntu, resolución de pantalla y relación con el escalado

En cualquier distribución GNOME moderna, incluido Ubuntu con escritorio GNOME 4x, la gestión de la resolución y la escala está centralizada en el panel de Ajustes, dentro del apartado de Pantallas. Ahí se elige la resolución nativa de cada monitor y, justo debajo, el nivel de escala global.

Lo normal es que Ubuntu ofrezca la mayor resolución que permiten tu tarjeta gráfica y tu pantalla, por ejemplo 1920×1080, 2560×1440 o 3840×2160 (4K). Esa será la base sobre la que se aplicará el factor de escala. Usar siempre la resolución nativa del panel es lo ideal para evitar artefactos y mantener la mejor nitidez posible, tanto para el escritorio como para las aplicaciones.

Si prefieres tocar la configuración desde la terminal, Ubuntu (cuando usa Xorg) proporciona la herramienta xrandr, que permite listar las resoluciones admitidas, cambiar el modo actual e incluso crear modos personalizados. Con un simple comando puedes, por ejemplo, cambiar la salida del monitor eDP-1 a una resolución concreta como 800×600, o seleccionar la segunda resolución de la lista mediante un índice en lugar de escribirla a mano.

Hay que tener en cuenta que los cambios realizados con xrandr son temporales: se pierden al cerrar sesión o reiniciar. Para fijar una resolución personalizada, suele recurrirse a un script en el archivo ~/.xprofile que se ejecuta al inicio de la sesión gráfica. En ese archivo se añaden comandos para definir un nuevo modo mediante cvt y xrandr, asociarlo a un monitor concreto y aplicarlo de forma automática.

Trabajar con varias pantallas en Xorg

Cuando tienes dos o más monitores conectados, la gestión de resolución y escalado se vuelve más compleja. En Xorg, xrandr permite identificar todas las salidas activas con el comando adecuado, que devuelve una lista de monitores, sus nombres (por ejemplo, eDP-1, HDMI-1) y sus resoluciones vigentes.

Una vez conoces el identificador de cada monitor, puedes usar xrandr para cambiar la resolución de uno sin tocar el resto. Por ejemplo, forzar que eDP-1 use 800×600 mientras el monitor externo mantiene 1920×1080. Sin embargo, el escalado fraccional per-monitor en Xorg no es tan flexible ni tan robusto como en Wayland, por lo que muchas veces es preferible mantener las pantallas en su resolución nativa y jugar con otros ajustes, como el tamaño de fuentes o el zoom de las aplicaciones.

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Escala de pantalla en GNOME: enteros, fraccional y por qué a veces falla

Dentro del panel de Pantallas de GNOME encontramos una opción llamada simplemente Escala. Cuando está ajustada al 100%, el escritorio se muestra en su tamaño real, acorde con la resolución establecida. Al subirla a 125%, 150%, 175% o 200%, el sistema “agranda” todos los elementos: iconos, ventanas, barras, texto de la interfaz, etc.

En pantallas Full HD (1080p), un 100% o 125% suele ser cómodo. Para resoluciones 2K, un 150% es un término medio razonable. En monitores 4K, muchos usuarios optan directamente por 200% de escala para no tener que forzar la vista, aunque eso reduzca la cantidad de espacio de trabajo disponible. Aquí es donde entra en juego esa opción adicional llamada “Escalado fraccionario”, introducida oficialmente en Ubuntu 20.04 y presente en otras distros GNOME recientes.

El escalado fraccional permite asignar un factor distinto a cada monitor, por ejemplo 200% en la pantalla 4K y 100% en un monitor 1080p externo. A simple vista esto da una experiencia unificada y muy cómoda, pero hay que ser consciente de que el mecanismo interno implica un re-escalado de la imagen renderizada. Eso penaliza el rendimiento (porque se procesa a mayor resolución de la necesaria) y puede hacer que el texto pierda nitidez al salir de la alineación perfecta con la cuadrícula de píxeles.

En monitores con un DPI muy alto, como hace Apple con Retina, este efecto secundario pasa casi desapercibido porque los píxeles son tan pequeños que el ojo no distingue fácilmente el desenfoque leve. En muchos monitores 4K de oficina, sobre todo los más económicos, esa pequeña pérdida de nitidez sí se nota, especialmente si tienes el suavizado de fuentes activado y pasas muchas horas leyendo texto, por lo que conviene ajustar la temperatura de color.

Por qué algunas aplicaciones se ven borrosas con escalado fraccional

No todas las aplicaciones reaccionan igual ante el escalado fraccional de GNOME. Las que usan GTK moderno suelen comportarse mejor, mientras que muchas apps no-GTK (por ejemplo, algunas basadas en Qt antiguas, Java o frameworks menos integrados) pueden mostrarse borrosas.

La razón está en que, para estas aplicaciones, el sistema a menudo escala la ventana como si fuera una simple imagen, en lugar de re-renderizar todo su contenido a la nueva escala. Este escalado de imagen rompe la nitidez del texto y de los gráficos vectoriales, y genera un resultado visual similar a hacer zoom sobre una captura de pantalla.

Un ejemplo de lo que sería ideal lo tenemos en los navegadores web. Si aumentas el zoom de página del 100% al 125% o 150%, el navegador vuelve a dibujar todos los elementos de la web en la resolución real del monitor. No se hace un reescalado posterior de la imagen completa, por lo que el texto y los gráficos siguen viéndose nítidos. El reto de GNOME y Wayland es conseguir algo parecido para todo el escritorio y todas las aplicaciones, sin añadir una carga de procesamiento excesiva.

Alternativas al escalado fraccional: ajustar fuentes y DPI

Mientras Wayland no tenga un protocolo completo y robusto de escalado per-monitor ideal, una solución muy práctica en GNOME consiste en jugar con el tamaño de la fuente en lugar de con la escala global de la pantalla. GNOME permite cambiar el factor de escala de fuentes desde herramientas como gnome-tweaks, aplicando los cambios en tiempo real.

Esta aproximación tiene una ventaja clave: no introduce un paso extra de reescalado de la imagen completa. El sistema sigue renderizando al tamaño nativo del monitor, y únicamente el contenido (texto e interfaz) se dibuja más grande. El resultado suele ser mucho más nítido y fluido, y en configuraciones de un solo monitor puede ser casi perfecto.

Para entornos con DPI mixto (por ejemplo, un portátil 1080p y un monitor externo 1080p pero más grande, o una combinación de 2K y 4K), una idea interesante sería poder definir un factor de escala de fuentes distinto por monitor. Así, una misma aplicación podría ajustar su tamaño de texto cuando se mueve de una pantalla a otra, manteniendo la nitidez al no depender del reescalado global del buffer.

Windows hace algo parecido con bastante éxito: ajusta el DPI lógico por monitor y muchas aplicaciones se adaptan sobre la marcha. Implementar algo así en GNOME, posiblemente mediante scripts externos o extensiones que cambien la escala de fuentes por app y por pantalla, podría ser una solución pragmática a corto plazo hasta que Wayland incorpore un protocolo de escalado fraccional de primera clase.

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Problemas frecuentes: cuando no puedes cambiar bien la resolución o la escala

En algunas instalaciones de Linux con GNOME te puedes encontrar con que no puedes cambiar la resolución o las opciones de escala son muy limitadas. Esto suele deberse a drivers de gráfica incompletos, versiones antiguas del kernel o a que la tarjeta es demasiado nueva para el soporte que trae la distribución por defecto.

La solución típica pasa por instalar los controladores propietarios de NVIDIA o AMD, o asegurarte de que utilizas un kernel lo bastante reciente. En entornos virtualizados (VirtualBox, VMware, Hyper-V) es imprescindible instalar las Guest Additions o herramientas equivalentes para que la máquina virtual tenga acceso a todas las resoluciones y a la integración de ventanas que ofrece el host.

Otra causa curiosa de problemas con la resolución y el escalado puede ser un simple cable HDMI defectuoso o un monitor a punto de fallar. Si el sistema detecta el monitor como “desconocido”, es buena idea probar con otro cable o con otra entrada de vídeo. Incluso, en algunos monitores, hay que tocar las opciones del propio panel (por ejemplo, el formato de imagen o modos como “Solo escaneo”) para que el escritorio no aparezca recortado por los bordes.

También conviene recordar un límite físico: si tu pantalla solo soporta 1080p nativos, no podrás forzarla a funcionar en 4K sin sufrir artefactos o, directamente, sin señal. En esos casos, GNOME mostrará como tope la resolución máxima real del panel, y cualquier intento de superarla estará condenado al fracaso.

VirtualBox, escalado y resolución en GNOME

Cuando pruebas distribuciones Linux con VirtualBox, es muy común que la resolución de la máquina virtual se quede corta, impidiendo ver todo el escritorio o dificultando el uso normal del sistema. El cambio de resolución desde el panel de Ajustes puede estar limitado hasta que instales las Guest Additions dentro de la máquina virtual.

Estas Guest Additions incluyen drivers virtuales que permiten a la VM usar la misma resolución que el monitor del host, activar el redimensionado automático de la ventana y aprovechar mejor la aceleración gráfica. Una vez instaladas, el control de resolución y escala en GNOME se vuelve mucho más flexible, y las opciones de escalado fraccional pasan a ser utilizables sin tener que pelearte tanto con xrandr.

Cómo elegir la combinación adecuada en monitores 2K y 4K

En monitores con resoluciones altas como 2K y 4K, la tentación es usar siempre la máxima resolución disponible. Sin embargo, para trabajo de oficina y navegación web, a veces una resolución menor o un ajuste fino de la escala puede ser más cómodo para la vista que exprimir al máximo todos los píxeles.

Si al subir la resolución todo se ve excesivamente pequeño, puedes optar por dos estrategias: bajar la resolución a algo como 1920×1080 (a costa de perder nitidez nativa) o mantener la resolución 4K y jugar con la escala y el tamaño de fuentes. Esta segunda opción, bien calibrada, suele ser la mejor: aprovechas la nitidez del 4K sin quedarte sin espacio ni dejar diminutos los iconos y textos.

El problema llega cuando aplicaciones que no soportan bien HiDPI o escalado fraccional empiezan a verse mal, con interfaces desproporcionadas o texto ilegible. Si una aplicación concreta da muchos problemas, puedes plantearte reducir la resolución del monitor temporalmente o buscar variantes de esa aplicación mejor adaptadas a entornos HiDPI (por ejemplo, versiones flatpak con parches más modernos o sustitutos nativos de GTK).

Lograr que el escalado fraccional en GNOME funcione de forma estable en monitores 4K, especialmente con varias pantallas y diferentes DPI, sigue siendo un equilibrio delicado entre rendimiento, nitidez y compatibilidad de aplicaciones, por lo que la mejor estrategia hoy en día pasa por combinar resolución nativa, escalas razonables (125%, 150%, 200%), ajustes de fuentes y, cuando sea necesario, pequeños trucos con xrandr o configuraciones experimentales, hasta dar con esa configuración en la que todo se ve bien, responde fluido y no te obliga a pelearte con el escritorio cada vez que enchufas un nuevo monitor.

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