- Thorium es un fork de Chromium optimizado con compilaciones AVX, AVX2 y SSE3 que mejora el rendimiento entre un 8 % y un 38 % frente a Chromium estándar.
- Elimina buena parte de la telemetría y servicios de Google, integra DNS sobre HTTPS y Do Not Track mejorado, y mantiene compatibilidad con extensiones y Widevine.
- Está disponible para Windows, Linux, macOS, Android, Raspberry Pi y sistemas antiguos, con repositorio .deb para actualizaciones automáticas en Linux.
- Sus principales pegas son una frecuencia de actualización menor que Chrome y ciertas limitaciones de resolución en plataformas de streaming con DRM.

Si pasas gran parte del día delante del ordenador, sabrás de sobra que el navegador web se ha convertido en una de las piezas de software más importantes que usamos a diario. Trabajo, estudios, ocio, redes sociales, streaming… prácticamente todo pasa por ahí, así que elegir bien cuál usamos marca más diferencia de la que parece.
Durante años, para muchísima gente, Google Chrome ha sido el navegador por defecto: rápido, compatible con casi todo y con un ecosistema enorme de extensiones. Pero también arrastra varios problemas que cada vez molestan más: un consumo de recursos exagerado, procesos en segundo plano que no paran nunca y una recogida de datos que no a todo el mundo le hace gracia. En este contexto aparece Thorium, un navegador basado en Chromium que quiere ser lo que Chrome debería haber sido: más ligero, más rápido y bastante más respetuoso con tu privacidad.
¿Qué es exactamente el navegador web Thorium?

Thorium es un navegador web de código abierto derivado directamente del proyecto Chromium, el mismo del que nace Google Chrome. Su nombre viene del torio, el elemento químico número 90 de la tabla periódica, un guiño al carácter “radioactivo” de las mejoras de rendimiento que incorpora respecto al navegador original.
A nivel práctico, eso significa que la interfaz y el funcionamiento general de Thorium son casi idénticos a los de Chrome. Si ya estás acostumbrado al navegador de Google, no tendrás que reaprender nada: los menús, la barra de direcciones, las extensiones y la forma de gestionar las pestañas te resultarán muy familiares. La diferencia está bajo el capó.
El objetivo del proyecto es ofrecer un Chromium mucho más optimizado y menos cargado de componentes innecesarios, manteniendo la compatibilidad con las páginas modernas, con la Chrome Web Store y con tecnologías como Widevine para reproducir contenidos protegidos.
Además, Thorium no se limita a ser un clon: incluye cambios específicos en el proceso de compilación y en la configuración interna que se traducen en una mejora notable del rendimiento, tanto en equipos modernos como en PCs más antiguos que todavía se resisten a jubilarse.
Otra ventaja clara es que se trata de un navegador multiplataforma muy bien cuidado: cuenta con versiones para Linux (incluyendo repositorios .deb con actualización automática), Windows, macOS, Android e incluso compilaciones dedicadas para Raspberry Pi, Windows en ARM y sistemas más viejos como Windows 7 u 8.1 en 32 bits.
Optimizaciones internas y mejora de rendimiento

Donde Thorium realmente saca pecho es en la parte técnica: el navegador se compila utilizando un conjunto muy agresivo de optimizaciones a nivel de compilador. En lugar de usar configuraciones genéricas, el proyecto aprovecha instrucciones avanzadas de CPU como SSE4.2, AVX, AVX2 y AES, ajusta las CFLAGS y LDFLAGS, activa thinLTO y aplica límites específicos de importación de instrucciones, además de varias banderas -mllvm centradas en optimizar bucles y rutas calientes del código.
Todo este trabajo de ajuste fino se traduce, según los propios desarrolladores y distintos benchmarks, en una mejora de rendimiento que puede ir aproximadamente del 8 % al 38 % frente a un Chromium “puro”, dependiendo del sistema operativo y de las pruebas usadas. En escenarios de uso real esto se nota sobre todo en la velocidad de carga de páginas pesadas, en la fluidez al moverse entre pestañas y en la reducción de pequeños tirones cuando se ejecutan aplicaciones web exigentes.
Thorium ofrece diferentes builds adaptados a la arquitectura de tu procesador: compilaciones específicas para CPUs con AVX2, otras con AVX y una versión SSE3 pensada para equipos veteranos que no soportan esas instrucciones modernas. Así se exprime al máximo el hardware reciente sin dejar tirados a los ordenadores antiguos que aún tienen guerra que dar.
Una parte clave del salto de rendimiento está en el trato que Thorium da a la CPU: el navegador está afinado para sacar más partido de los procesadores actuales, usando estrategias de optimización que permiten ejecutar el código más rápido y reducir el tiempo que tarda en renderizar y responder a la interacción con la página.
También incorpora mejoras específicas en el manejo de WebAssembly y en la gestión de pestañas. Esto es especialmente relevante en aplicaciones web modernas (editores online, suites de ofimática en la nube, juegos HTML5, etc.), donde la diferencia frente a Chrome puede ser apreciable cuando se mira el consumo de recursos y la capacidad de respuesta.
Thorium frente a Google Chrome: similitudes y diferencias
La comparación inevitable es con Chrome, y aquí es donde Thorium se posiciona como una alternativa casi idéntica en apariencia, pero muy distinta en filosofía. Por un lado, al compartir base Chromium, el motor de renderizado, compatibilidad web y soporte de extensiones es prácticamente el mismo: puedes entrar a la Chrome Web Store e instalar complementos con total normalidad, sin tener que hacer malabares ni trucos raros.
Sin embargo, a diferencia de Chrome, Thorium se ha deshecho de muchos componentes y servicios de Google que funcionan en segundo plano y que incrementan el consumo de memoria y CPU. Aquí entran la telemetría, ciertos servicios de seguimiento, procesos ligados a la creación y sincronización profunda de perfiles de usuario y otros elementos que, siendo útiles para el ecosistema de Google, no siempre lo son para quien solo quiere navegar sin complicaciones.
Este “recorte” hace que el navegador resulte más ligero y con menos procesos corriendo por detrás. En equipos con hardware limitado, la diferencia puede ser muy notable, sobre todo si sueles tener varias decenas de pestañas abiertas a la vez. Muchos usuarios que ven cómo Chrome se come la memoria del sistema encuentran en Thorium un soplo de aire fresco.
Otro punto importante es el de las actualizaciones y el control que el usuario tiene sobre ellas. Chrome fuerza con frecuencia updates automáticos que se instalan en segundo plano, a veces con cambios que no siempre apetecen. Thorium, en cambio, es más conservador: en Linux dispone de repositorio con actualización automática mediante paquetes .deb, mientras que en Windows las nuevas versiones se descargan manualmente desde su página oficial o su perfil en GitHub. Es un pequeño inconveniente en comodidad, pero a cambio tienes la posibilidad de decidir cuándo actualizar y evitar sorpresas.
En el terreno del rendimiento puro, las pruebas sitúan a Thorium por delante en las tres áreas clásicas de evaluación de navegadores: rendimiento general, rendimiento gráfico y de renderizado, y capacidad de respuesta de las aplicaciones web. Esto no significa que Chrome vaya mal, pero sí que Thorium logra exprimir un poco más el hardware en escenarios en los que el motor Chromium ya iba bastante apretado.
Privacidad y reducción de rastreo en Thorium
Uno de los motivos por los que algunos usuarios echan el freno con Chrome es la cantidad de datos que el navegador envía de vuelta a los servicios de Google. Aunque muchas de estas funciones se pueden ajustar, la sensación de estar permanentemente monitorizado no desaparece del todo. Thorium intenta tomar distancia en este punto.
Para empezar, el proyecto elimina buena parte de la telemetría y del seguimiento integrado que viene por defecto en el Chrome de Google. Esto implica menos intercambio de información sobre cómo usas el navegador, qué extensiones cargas, qué errores se producen o cómo interactúas con determinados servicios del ecosistema.
Además, incorpora mejoras específicas procedentes de otros navegadores centrados en la privacidad. Un ejemplo claro son los parches de Bromite para DNS sobre HTTPS (DoH), que permiten resolver nombres de dominio de forma cifrada, evitando que terceros puedan fisgonear con tanta facilidad qué webs visitas. También se apoya en el enfoque de Vanadium respecto a la cabecera Do Not Track, reforzando la petición de no seguimiento al navegar entre diferentes sitios.
Todo esto no convierte a Thorium en un navegador de anonimato extremo como Tor Browser, pero sí lo sitúa como una opción más respetuosa con tu información personal que un Chrome estándar, sin renunciar a la compatibilidad con webs modernas ni a los servicios habituales que se necesitan en el día a día.
Si estás planteándote salir, al menos en parte, del ecosistema de Google, Thorium puede encajar muy bien como pieza central de una experiencia de navegación menos invasiva, manteniendo al mismo tiempo la comodidad a la que estás acostumbrado con el motor Chromium.
Funciones adicionales y mejoras heredadas de otros proyectos
Thorium no solo recorta y optimiza: también integra características interesantes provenientes de otros navegadores y parches comunitarios que mejoran el uso diario sin complicarte la vida con menús avanzados.
Uno de los aspectos más útiles es su trato a los diferentes tipos de recarga de página. Desde el botón de recargar puedes optar entre una recarga normal, una recarga forzada y una recarga forzada acompañada de limpieza de caché. Esta última opción es estupenda cuando quieres asegurarte de que estás viendo la versión más reciente de una web y no te estás quedando atrapado en copias cacheadas que muestran contenido antiguo.
Otra mejora práctica es que, al abrir una pestaña nueva, Thorium muestra siempre una página con barra de búsqueda, independientemente del buscador que tengas configurado. Esto hace que el flujo de buscar algo en la web sea sencillo y rápido, sin pasos extra ni personalizaciones raras.
A nivel multimedia, Thorium incluye soporte para formatos avanzados como MPEG-DASH y HEVC, dos tecnologías muy usadas en streaming moderno, lo que mejora la compatibilidad y la calidad de reproducción frente a otros forks de Chromium más limitados. También apuesta por JPEG XL como formato de imagen por defecto, que logra mejor compresión con alta calidad visual.
Además, el navegador mantiene compatibilidad con Widevine y con códecs propietarios, algo clave cuando hablamos de servicios como Netflix, Disney+ y otras plataformas similares. Aunque, como veremos más adelante, hay ciertos límites de resolución, el hecho de conservar esta compatibilidad ya sitúa a Thorium por delante de otros proyectos alternativos que renuncian por completo a este soporte.
Ventajas de usar Thorium como navegador principal
Con todo lo anterior sobre la mesa, se pueden resumir varias ventajas claras a la hora de usar Thorium como navegador del día a día, especialmente si vienes de Chrome o de otro Chromium “sin tocar”. La primera y más evidente es la sensación de ligereza y rapidez: páginas que cargan algo más deprisa, menos saltos al movernos entre pestañas y un uso de recursos algo más contenido, sobre todo en CPUs con instrucciones AVX o AVX2.
Para quienes suelen tener abiertas decenas de pestañas, o trabajan con varias aplicaciones web en paralelo, Thorium se convierte en una opción muy apetecible. La gestión de pestañas y la optimización del uso de CPU permiten estirar un poco más el hardware antes de que el sistema empiece a arrastrarse, algo que se agradece mucho en portátiles de gama media o en máquinas que ya tienen unos cuantos años.
Otro punto fuerte es que, a pesar de las diferencias internas, la curva de aprendizaje es prácticamente inexistente. Todo se ve y se usa como en Chrome, con lo que en cuestión de minutos puedes continuar con tu rutina normal sin notar fricción: tus extensiones favoritas, tus atajos de teclado y tu forma de trabajo se mantienen intactos.
Si sumamos a esto las mejoras de privacidad y la reducción de servicios de rastreo, el resultado es un navegador que encaja muy bien con usuarios que valoran un poco más de control sobre sus datos, sin sacrificar compatibilidad ni depender de proyectos demasiado experimentales.
Por último, no hay que olvidar que se trata de un proyecto activo con versiones para múltiples sistemas operativos, incluidos Linux, macOS, Android, Windows tradicionales y configuraciones menos comunes como Raspberry Pi o Windows en ARM. Esto facilita mantener una experiencia de navegación coherente entre dispositivos distintos.
Limitaciones y desventajas que debes tener en cuenta
No todo son luces, claro. Thorium, al basarse en Chromium pero mantenerse como un proyecto independiente, no recibe las actualizaciones con la misma frecuencia y automatismo que el Chrome original. En sistemas como Windows, tendrás que estar pendiente de visitar su web o su repositorio de GitHub para comprobar si hay una versión nueva y descargarla manualmente.
En Linux la cosa mejora porque se ofrece un repositorio .deb que permite actualizaciones automáticas, pero incluso así la cadencia puede ser algo más pausada que la del navegador de Google. A nivel de seguridad esto es un punto importante, ya que Chrome presume precisamente de reaccionar muy rápido ante vulnerabilidades críticas.
Otro aspecto delicado es el relacionado con el DRM y las plataformas de vídeo bajo demanda. Thorium mantiene compatibilidad con Widevine, pero existen limitaciones en la resolución máxima para ciertos servicios, quedándose en muchos casos en 480p o 720p. Si eres muy exigente con ver todas tus series y películas en la máxima calidad posible desde el navegador, esto puede suponer un freno.
Además, como cualquier fork de Chromium muy afinado, puede haber momentos puntuales de incompatibilidad o pequeños fallos que no aparecen en el navegador principal. Aunque en general los servicios web más populares funcionan sin problemas, siempre existe la posibilidad de que alguna página muy específica no se lleve tan bien con estas compilaciones modificadas.
Por último, conviene tener en mente que Thorium no cuenta con el músculo de una gran empresa detrás. Depende de la comunidad y de su desarrollador principal para mantener el ritmo de parches, nuevas funciones y compatibilidad. No es un drama, pero sí algo que conviene valorar si vas a usarlo en entornos profesionales muy críticos.
Plataformas compatibles e instalación de Thorium
Una de las grandes bazas de Thorium es su amplio abanico de plataformas soportadas. El navegador está disponible para los principales sistemas operativos de escritorio y también para dispositivos móviles y hardware menos convencional.
En el ecosistema de escritorio, puedes encontrar builds para Windows, macOS y varias distribuciones de Linux. En Windows existen incluso versiones específicas para arquitecturas x86 pensadas para equipos con Windows 7, Windows 8.1 y Server 2012 de 32 bits, algo cada vez menos habitual pero muy útil en entornos donde todavía se mantienen estos sistemas.
En Linux, el proyecto ofrece un repositorio .deb que permite integrar Thorium en el sistema de paquetes de distribuciones compatibles. Para añadirlo, se indica un procedimiento basado en descargar la lista de repositorio desde la URL oficial (dl.thorium.rocks), actualizar el índice de paquetes e instalar el navegador con un simple comando apt install. Una vez hecho esto, las actualizaciones posteriores llegarán mediante el propio gestor de paquetes del sistema.
También hay compilaciones específicas para Raspberry Pi y para Windows en ARM, ampliando así las posibilidades de usarlo en dispositivos muy variados, desde mini PCs hasta tabletas y máquinas menos tradicionales. Esto demuestra el esfuerzo del proyecto por abarcar un espectro amplio de hardware.
Para Android, existe una versión adaptada al entorno móvil, con lo que puedes mantener una experiencia similar en tu smartphone o tablet. Aunque la experiencia móvil siempre depende algo más del dispositivo y del sistema, contar con una opción basada en Thorium ayuda a tener coherencia si lo usas también en el escritorio.
¿Para qué tipo de usuario está pensado Thorium?
Thorium apunta sobre todo a usuarios que valoran el rendimiento y la rapidez por encima de la integración profunda con el ecosistema de Google. Si trabajas con muchas pestañas abiertas, usas servicios web exigentes o tienes un ordenador que empieza a acusar los años, este navegador puede alargar un poco la vida útil de tu equipo.
Es especialmente interesante para quienes notan que Chrome se ha vuelto pesado con el tiempo, sobre todo en máquinas con memoria limitada o procesadores no tan recientes. La existencia de builds AVX2, AVX y SSE3 hace que casi cualquier equipo pueda aprovechar alguna de las optimizaciones ofrecidas.
También encaja muy bien con usuarios preocupados por la privacidad, pero que no quieren renunciar a la compatibilidad total con páginas modernas y extensiones de Chrome. La reducción de telemetría, las mejoras en DNS sobre HTTPS y el enfoque menos intrusivo en el seguimiento hacen que Thorium sea una opción más respetuosa con tus datos sin entrar en el terreno más radical de otros navegadores centrados casi en exclusiva en el anonimato.
Por otro lado, quienes usan mucho plataformas de streaming con necesidad de la máxima calidad de imagen quizá prefieran seguir confiando en Chrome u otros navegadores certificados oficialmente, debido a las limitaciones de resolución comentadas en torno a Widevine y el DRM.
En definitiva, si buscas un navegador basado en Chromium que corra más suelto, con menos lastre de Google y una buena dosis de optimización, Thorium encaja como candidato muy sólido. No es para absolutamente todo el mundo, pero dentro de su nicho es una alternativa muy a tener en cuenta.
Mirando el conjunto de características, compatibilidad y filosofía del proyecto, Thorium se coloca como un navegador ideal para quienes quieren exprimir el rendimiento del hardware y ganar algo de privacidad sin renunciar a la comodidad del ecosistema Chromium, con el pequeño peaje de lidiar con actualizaciones menos automáticas y ciertas limitaciones en contenidos protegidos por DRM.
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