Hoe installeer je Arch Linux stap voor stap en zorg je ervoor dat het perfect werkt?

Laatste update: 26/02/2026
Auteur: Isaac
  • Arch Linux ofrece una instalación muy flexible basada en una base mínima que el usuario amplía según sus necesidades.
  • El proceso incluye particionado, configuración de locales, red, gestor de arranque y creación de usuarios.
  • Drivers, entorno gráfico y herramientas de juegos convierten Arch en una plataforma potente para uso diario y gaming.
  • Instaladores como archinstall y distros derivadas facilitan disfrutar de Arch sin asumir toda la complejidad manual.

Guía para instalar Arch Linux paso a paso

Si te han dicho que Arch Linux es una maravilla pero un suplicio de instalar, no van desencaminados… pero tampoco es tan dramático si sabes por dónde empezar. Hoy vas a ver cómo pasar de un simple pendrive vacío a tener Arch instalado, con escritorio, drivers de vídeo y hasta preparado para juegos, combinando el método clásico y las herramientas modernas como instalación sin depender de la terminal.

En esta guía vas a encontrar tanto la instalación manual tradicional desde la terminal como las opciones simplificadas (instalador oficial, scripts y distros derivadas). Además, veremos conceptos como UEFI, particiones, BTRFS, GRUB, configuración de idioma y teclado, creación de usuarios, optimización de pacman y varias formas de dejar el sistema listo para jugar en Linux.

1. Descargar Arch Linux y preparar el USB booteable

Lo primero es conseguir la imagen ISO oficial de Arch Linux, que se descarga desde la web de Arch (archlinux.org/download). Arch es una distribución rollende release, así que aunque veas una fecha en el nombre del archivo, no son “versiones mayores” como en otras distros, solo instantáneas del sistema con todas las actualizaciones hasta ese día.

Una vez tengas la ISO, debes grabarla en un pendrive de al menos 4 GB creando un medio de arranque. No vale copiarla tal cual: necesitas un programa que genere un USB booteable leyendo el contenido de la imagen ISO y escribiéndolo correctamente en la unidad.

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En Windows, una opción muy cómoda es Rufus (aplicación gratuita y portable). Solo tienes que seleccionar el dispositivo USB, pulsar en “Seleccionar” para elegir la ISO de Arch Linux y dejar que la aplicación complete el resto de campos. Para empezar el proceso, basta con pulsar en begin y esperar unos minutos a que se cree el USB de instalación.

En Linux, en lugar de utilizar dd (que es fácil de usar mal y no da muchas pistas si algo falla), es más recomendable recurrir a herramientas como winderig, que suele dar menos problemas con ISOs Linux modernas. Simplemente creas el USB con Ventoy y luego copias la ISO de Arch al pendrive.

Si has descargado la ISO desde un sistema GNU/Linux y tienes GnuPG instalado, puedes verificar la firma para asegurarte de que la descarga no está corrupta ni ha sido manipulada. Se hace con un comando del estilo gpg –keyserver-options auto-key-retrieve –verify archlinux-version-x86_64.iso.sig, adaptando el nombre al de tu archivo.

2. Arrancar desde la ISO y requisitos básicos

Zodra de USB-stick klaar is, kun je beginnen met spelen. arrancar el ordenador desde el pendrive. En el menú de arranque de Arch selecciona la opción habitual tipo “Boot Arch Linux” y espera unos segundos mientras el sistema se carga en memoria y te deja en una consola como usuario wortel.

Arch necesita muy poco para funcionar: basta con una CPU de 64 bits y 512 MB de RAM, aunque hoy en día es más razonable contar con más memoria. También es imprescindible tener acceso a Internet porque muchos paquetes se descargarán durante la instalación, y es cómodo contar con DHCP para obtener la IP automáticamente; si no, tendrás que configurar la red a mano.

Si tu máquina usa UEFI, debes asegurarte de que estás arrancando en ese modo y de que la partición de firmware está disponible. Puedes comprobarlo listando el directorio /sys/firmware/efi/efivars; si aparece contenido y no da error, estás en modo UEFI, de lo contrario estarías en modo BIOS/Legacy.

Para verificar que tienes conectividad de red, puedes usar herramientas como ip of ifconfig (en caso de que esté disponible) para ver las interfaces y comprobar que se ha asignado una IP. Después, hacer un ping a google.com te sirve para confirmar que hay tráfico saliendo a Internet.

Si usas conexión por cable, normalmente no tendrás que hacer nada. Si vas por WiFi, en la ISO de Arch dispones de utilidades como iwctl. Dentro de iwctl, típicamente listarás el adaptador con lijst met apparaten, escanearás redes, verás los SSID disponibles y ejecutarás algo como station wlan0 connect NOMBRE_RED para conectarte, introduciendo la contraseña cuando te la pida.

3. Configurar teclado, fecha y hora antes de instalar

Trabajar con distribución de teclado equivocada es un engorro, así que conviene ajustar este punto desde el principio. El comando ls /usr/share/kbd/keymaps/**/*.map.gz te muestra todas las distribuciones existentes, y con laadtoetsen aplicas la que te interese. Por ejemplo, para un teclado español puedes usar loadkeys is, mientras que si te sientes cómodo con el mapa US, puedes dejarlo como viene.

Het wordt ook sterk aanbevolen sincronizar la hora del sistema mediante Internet para evitar problemas posteriores con certificados, actualización de paquetes o servicios de red. Eso se hace de forma sencilla con timedatectl set-ntp waar, que habilita la sincronización NTP. Puedes revisar el estado con timedatectl-status y, si quieres ajustar un huso horario concreto, usar timedatectl set-timezone Region/Ciudad (por ejemplo, Europe/Madrid).

En este punto mucha gente se plantea activar Beveiligd Opstarten o cifrar el disco. Siguiendo el enfoque más prudente de muchas guías de Arch, es habitual no configurar arranque seguro ni cifrado completo en una primera instalación, ya que manejar claves personalizadas en la UEFI puede ser delicado y un error puede dejar el sistema inservible, y el cifrado del sistema entero introduce complejidad y algo de latencia en el arranque. Si más adelante lo necesitas de verdad, siempre puedes estudiar bien la documentación y dar el salto con calma.

4. Crear y preparar las particiones del disco

El siguiente gran bloque es el particionado. Antes de tocar nada, conviene listar los discos presentes con fdisk -l o lsblk para localizar en qué dispositivo quieres instalar Arch (por ejemplo, / Dev / sda o /dev/nvme0n1). A veces es una buena idea practicar todo este proceso primero en una máquina virtual con VirtualBox para perderle el miedo sin arriesgar tu sistema principal.

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In systemen met UEFI, es habitual crear una tabla de particiones GPT y establecer al menos dos particiones: una pequeña partición EFI (por ejemplo, de 512 MB) en formato FAT32 y otra partición grande para el sistema Linux. En un ejemplo típico podríamos tener:

  • Partitie 1: tipo EFI, tamaño alrededor de 512 MB.
  • Partitie 2: tipo Linux filesystem, usando el resto del disco para la raíz.

Si trabajas en BIOS/MBR, puedes optar por un esquema diferente y usar herramientas como cfdisk seleccionando el tipo de tabla “dos”. En ese contexto es frecuente reservar una partición para ruilen (por ejemplo 4 GB) y otra para el sistema (Linux filesystem). Con cfdisk el flujo suele ser algo como: crear nueva partición, elegir tamaño y tipo (primary), cambiar el tipo a “Linux swap” cuando toque y dejar el resto del espacio para la partición principal.

Para el sistema de archivos, cada vez más usuarios optan por btrf's en lugar del clásico ext4, sobre todo porque ha madurado bastante y ofrece funciones avanzadas como Copia en Escritura, instantáneas, subvolúmenes y compresión transparente. Ext4 sigue siendo una opción sólida y sencilla, pero BTRFS permite, por ejemplo, crear subvolúmenes separados para @root y @thuis, hacer snapshots antes de actualizar el sistema y revertir cambios si algo sale mal.

Si eliges BTRFS, puedes formatear la partición con un comando tipo mkfs.btrfs y después crear subvolúmenes como @ (wortel), @thuis, @snapshots, etc. Un truco importante es que, si vas a usar herramientas de instantáneas como TimeShift, conviene montar la partición EFI en /efi en lugar de en /boot, para evitar conflictos a la hora de restaurar estados anteriores del subvolumen raíz, ya que los kernels y los archivos del cargador de arranque se guardan fuera de ese subvolumen.

En cualquier caso, una vez decidido el esquema, debes partities opmaken. Por ejemplo: la partición Linux en ext4 met mkfs.ext4 / dev / sda2, la EFI con mkfs.fat -F32 /dev/sda1, y para la swap basta con mkswap /dev/sdaX y luego activarla con ruilen. Si no usas swap como partición, siempre podrás crear un archivo de intercambio después desde el sistema ya instalado.

5. Montar las particiones e instalar el sistema base

Con las particiones listas, el siguiente paso es montarlas en /mnt para que el instalador las use como destino. Por ejemplo, montarías la partición principal con algo como mount / dev / sda2 / mnt y luego crearías los puntos de montaje necesarios, como /mnt/efi, para a continuación montar ahí la partición EFI.

Conviene comprobar la estructura con lsblk o vondst para asegurarte de que todo está donde toca. Cuando la jerarquía sea correcta, puedes lanzar la instalación del sistema base con el comando pacsband, que se encarga de descargar e instalar paquetes en el directorio de destino.

Lo mínimo suele ser algo como pacstrap -K /mnt base linux linux-firmware, aunque muchas guías recomiendan añadir también paquetes útiles como basisontwikkeling (compilación de software) y un editor de texto básico como nano o vim, ya que los necesitarás para editar archivos de configuración dentro del chroot.

Cuando pacstrap termina, tienes una instalación básica de Arch Linux en tu disco, pero todavía no es arrancable por sí misma. Para que el sistema sepa qué montar al inicio, debes generar el archivo / Etc / fstab basado en lo que hay montado en /mnt. Se hace con algo como genfstab -U / mnt >> / mnt / etc / fstab, y después conviene revisar su contenido con cat /mnt/etc/fstab para confirmar que todas las particiones y puntos de montaje están bien definidos.

6. Entrar en el sistema e iniciar la configuración básica

Con el sistema copiado y fstab generado, toca “entrar” en la instalación para trabajar desde dentro. Eso se hace con arch-chroot / mnt, que cambia la raíz del sistema al nuevo entorno. A partir de este momento, lo que configures será directamente sobre tu Arch recién instalado.

Uno de los primeros ajustes es la tijdzone. Debes enlazar el archivo correcto en /usr/share/zoneinfo naar / Etc / localtime. Por ejemplo, si vives en España, puedes usar ln -sf /usr/share/zoneinfo/Europe/Madrid /etc/localtime. Luego puedes generar el archivo adjtime con hwclock –systohc para que la hora de hardware quede sincronizada con la del sistema.

El siguiente bloque importante es la localización (locale). Binnen /etc/locale.gen verás una larga lista de locales comentados con #. Debes descomentar las líneas de los idiomas que quieras habilitar, por ejemplo nl_NL.UTF-8 UTF-8 y nl_ES.UTF-8 UTF-8 o nl_MX.UTF-8 UTF-8 según tus preferencias. Luego ejecutas locale-gen om ze te genereren.

Para que el sistema sepa qué idioma usar por defecto, crea o edita /etc/locale.conf y añade una variable TAAL con el valor deseado, por ejemplo LANG=es_ES.UTF-8. Si quieres una combinación más fina (por ejemplo interfaz en inglés pero formatos de fecha y moneda en español), puedes definir TAAL con un valor y después usar variables como LC_MESSAGES para el idioma de los mensajes, dejando el resto en el idioma principal.

También conviene hacer permanente el mapa de teclado que has estado usando en la consola. Para ello crea el archivo /etc/vconsole.conf y define algo como KEYMAP=es o KEYMAP=la-latin1, dependiendo de lo que uses habitualmente. Con esto, todos los TTY arrancarán con esa distribución activada.

7. Configurar red, hostname y contraseña de root

Para que el sistema se identifique correctamente en la red, necesitas elegir un nombre de equipo (hostname). Crea el archivo / Etc / hostnaam y escribe un nombre sencillo, sin espacios, por ejemplo archlinux o el que prefieras para tu máquina.

Después, edita / Etc / hosts para incluir las entradas básicas de resolución local. Suelen ser algo como 127.0.0.1 localhost, :: 1 localhost y una línea con 127.0.1.1 tu-hostname. Esto asegura que los servicios internos puedan resolver el nombre de la máquina sin depender de DNS externos.

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En cuanto al acceso administrativo, es obligatorio establecer una contraseña para el usuario root. Desde el chroot basta con ejecutar passwd, introducir una contraseña que recuerdes y confirmarla. Sin esto no podrás iniciar sesión de forma segura en la instalación recién creada.

La parte de red dependerá de qué gestor quieras usar. Una configuración muy habitual es instalar y habilitar Netwerkmanager o, en entornos más simples, usar systemd-netwerkd y DHCP. En muchos ejemplos se habilita un servicio como dhcpcd@eth0.service para obtener IP automáticamente en la interfaz cableada, aunque el nombre de la interfaz puede variar (por ejemplo, enp3s0).

8. Instalar y configurar GRUB como gestor de arranque

Para poder arrancar el sistema recién instalado, necesitas un boot loader. Arch suele utilizar GRUB por su flexibilidad y compatibilidad tanto con BIOS como con UEFI. Primero debes asegurarte de que el paquete correspondiente está instalado (en muchos casos se añade con pacstrap o se instala ahora vía pacman dentro del chroot).

En sistemas BIOS/MBR, la instalación suele consistir en un comando tipo grub-install / dev / sda, apuntando al disco completo, no a una partición. En UEFI, la orden cambia para usar –target=x86_64-efi y –efi-directory=/efi (o donde hayas montado la partición EFI) y un –bootloader-id que asigna un nombre al registro de arranque.

Una vez instalado el cargador, hay que generar el archivo de configuración, que es donde GRUB recopila la lista de sistemas que puede arrancar. Esto se hace con grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg, que escanea el sistema en busca de kernels y, si corresponde, otros sistemas operativos.

Si usas BTRFS con subvolúmenes y quieres disfrutar de entradas automáticas en GRUB para cada instantánea, puedes instalar y habilitar servicios como grub-btrfsd. Este demonio monitoriza la creación de snapshots (por ejemplo las que hace Timeshift) y actualiza la lista de entradas del menú de arranque. En su unidad de systemd es posible ajustar la línea ExecStart para adaptarla a Timeshift (por ejemplo con la opción –timeshift-auto).

Cuando acabes con el gestor de arranque y los ajustes básicos, ya tienes un Arch listo para arrancar en modo texto. Antes de salir del chroot, puedes instalar servicios adicionales como OpenSSH (para acceder remotamente), CUPS (para impresión), o lo que consideres imprescindible en tu entorno, y habilitarlos con systemctl inschakelen para que se inicien automáticamente.

9. Crear usuario normal y primeros pasos tras el reinicio

En Arch y en cualquier distro, no es buena idea usar root para todo en el día a día. Lo normal es crear un usuario normal y darle permisos de sudo cuando haga falta. Desde el chroot puedes usar gebruiker toegevoegd o adduser (según la utilidad disponible) para crear una cuenta, asignarle un grupo primario y añadirla a grupos relevantes.

Una configuración habitual es añadir el nuevo usuario al grupo wiel para que pueda usar sudo, y a otros como audio, video, storage, optical, lp, power, games, scanner según los recursos que necesite gestionar. Después, con passwd nombreusuario defines su contraseña y dejas la cuenta lista para iniciar sesión.

Para que el grupo wheel tenga permisos de sudo, hay que editar el archivo / Etc / sudoers (preferiblemente con visudo) y descomentar la línea que contiene %wheel ALL=(ALL) ALL. Eso permitirá que cualquier usuario en ese grupo ejecute comandos como superusuario cuando lo requiera.

En este punto puedes salir del chroot con afrit, desmontar las particiones montadas con umount -R /mnt y reiniciar la máquina. Asegúrate de retirar el USB de instalación para que el equipo arranque desde el disco donde está tu Arch recién instalado. Deberías ver GRUB, seleccionar Arch Linux y aterrizar en una sesión de consola donde podrás entrar con tu usuario normal.

Tras el primer arranque, una buena práctica es actualizar todo el sistema con sudo pacman-Syyu para asegurarte de que tienes la última versión de cada paquete. Recuerda que Arch es rolling release, así que mantenerte al día implica revisar las actualizaciones con cierta frecuencia.

10. Instalación de drivers de vídeo y entorno gráfico

Si quieres usar Arch con entorno gráfico y juegos, la siguiente parada son los drivers de vídeo y un servidor gráfico. En sistemas modernos, lo normal es instalar Xorg o apostar directamente por sesiones Wayland, dependiendo del entorno de escritorio o gestor de ventanas que prefieras.

Para GPUs AMD relativamente recientes (a partir de la arquitectura GCN 3, es decir, series RX 400 en adelante), el driver recomendado es AMDGPU, que es libre y forma parte del stack estándar de Linux. Se complementa con paquetes como vulkan-radeon y, si vas a jugar, con soporte de 32 bits activando el repositorio en /etc/pacman.conf (descomentando esa sección y actualizando luego la base de datos de paquetes).

En el caso de tarjetas NVIDIA, tienes dos caminos: usar el driver Nieuw (libre) o el controlador propietario nvidia. El segundo suele ofrecer mejor rendimiento en juegos pero también más quebraderos de cabeza, y la guía oficial de Arch es la referencia obligada para instalarlo de forma correcta, sobre todo si mezclas Wayland y Xorg.

Las integradas de Intel se gestionan con drivers específicos y paquetes con nombres distintos, así que conviene seguir también la wiki de Arch, sustituyendo los componentes relacionados con AMD por los correspondientes de Intel donde corresponda. En todos los casos es importante revisar la sección de aceleración por hardware para vídeo y asegurarse de que los codecs y librerías están correctamente instalados.

Respecto al entorno gráfico, tienes varias posibilidades. Un clásico muy completo es KDE-plasma, que soporta tanto Xorg como Wayland, se usa incluso en dispositivos como la Steam Deck y tiene fama de ser muy amigable para juegos. Otra alternativa más minimalista, pero muy potente, es apostar por un gestor de ventanas como Hyprland, que es un compositor tiling sobre Wayland basado en wlroots y pensado para usuarios que quieren un escritorio moderno y ligero, aunque requiere leer su documentación con calma.

11. Display manager, Hyprland y entornos para usuarios avanzados

Una vez instalados drivers y entorno gráfico, puedes decidir si quieres usar un display manager o lanzar los escritorios a mano desde TTY. Un display manager proporciona una pantalla de login gráfica desde la que elegir usuario, sesión y a veces más opciones, y resulta especialmente práctico si tienes varios entornos instalados.

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Entre los más populares para Arch está SDDM, que funciona muy bien con KDE Plasma y soporta un alto grado de personalización. Desde la consola puedes instalarlo con pacman, habilitarlo con systemctl enable sddm y al siguiente reinicio aparecerá directamente su pantalla de inicio de sesión.

Si optas por gestores de ventanas centrados en Wayland como Hyprland, conviene consultar sus notas específicas sobre compatibilidad con display managers. Aunque algunas fuentes indican que SDDM funciona bien con Hyprland, hay casos en los que se recomienda iniciar la sesión a través de scripts personalizados. La documentación oficial de Hyprland es muy clara y merece la pena leer la guía “maestra” que ofrecen.

En escenarios de máquina virtual, por ejemplo en VirtualBox, tendrás que instalar también las gast Toevoegingen o los paquetes correspondientes para obtener integración con el host: mejor resolución, portapapeles compartido, carpetas compartidas, etc. Eso normalmente requiere reiniciar y ejecutar utilidades específicas desde el entorno gráfico.

Para gestionar paquetes adicionales, sobre todo los que vienen de la Arch User Repository (AUR), muchos usuarios instalan un helper como yay o herramientas con interfaz gráfica como Pamac (muy típica en Manjaro). Ten en cuenta que para construir paquetes de AUR necesitas un usuario normal (no root) y el grupo de utilidades base-devel.

12. Preparar Arch Linux para jugar (Steam, Proton y optimizaciones)

De steun van juegos en Linux ha mejorado muchísimo y Arch es una base excelente si lo configuras bien. Lo primero es contar con un buen cliente de juegos, como Stoom, y, si quieres acceder a títulos de otras plataformas, herramientas como lutris o Waterflessen. Para Bottles se recomienda la instalación vía Flatpak desde Flathub para aislar mejor dependencias.

Steam incorpora su propia capa de compatibilidad llamada Proton, die technologieën integreert zoals DXVK-extensie (traducción de DirectX 9/10/11 a Vulkan), VKD3D (DirectX 12 sobre Vulkan) y una versión personalizada de Wijn. Desde la configuración de Steam puedes habilitar Proton globalmente o por juego, lo que te permite ejecutar muchos títulos de Windows con un rendimiento muy decente.

Existe también una variante llamada Proton GE (Glorious Eggroll), que añade parches y mejoras para algunos juegos problemáticos. Puedes instalarla bajando los builds de forma manual o usando un helper de AUR como yay, que automatiza bastante el proceso. Después, Steam la detectará como versión de Proton adicional en el menú de compatibilidad.

Para rascar unos cuantos FPS extra y suavizar experiencias, puedes instalar spelmodus, un demonio que aplica ajustes de rendimiento (prioridad de CPU, governor, etc.) mientras el juego está en marcha. Muchos títulos en Linux ya lo detectan automáticamente, y si no, suele bastar con ejecutar el juego con gamemoderun.

Een andere zeer populaire tool is HandleHud, que muestra una superposición en pantalla con datos como FPS, consumo de GPU y CPU, temperatura, uso de VRAM, etc. Eso te permite monitorizar el comportamiento del sistema mientras juegas y ajustar gráficos o resolución para evitar cuellos de botella.

13. Ajustes adicionales: pacman, repositorios, kernels y derivados de Arch

Para que la gestión de paquetes sea más cómoda, merece la pena echar un ojo al archivo /etc/pacman.conf. Allí puedes activar el repositorio si quieres soporte de 32 bits para juegos y programas antiguos, habilitar colores en la salida de pacman, o permitir gelijktijdige downloads para acelerar instalaciones y actualizaciones.

Een ander handig hulpmiddel is reflector, que actualiza la lista de mirrors y selecciona los servidores de paquetes más rápidos o cercanos geográficamente. Bastará con instalarlo y ejecutar un comando configurado con tus preferencias de país, protocolo y orden de clasificación (por latencia, tasa de transferencia, etc.), guardando el resultado en /etc/pacman.d/mirrorlist.

En cuanto al kernel, Arch usa por defecto el kernel principal que se mantiene muy actualizado. Existen variantes como linux-zen o kernels personalizados, pero no suele recomendarse cambiar a otros salvo que tengas un motivo claro (problemas de hardware, ganas de experimentar…). Compilar kernels a mano exige atención y tiempo, y muchas veces el beneficio en rendimiento real es mínimo o inexistente para el uso típico.

Si te gusta el ecosistema Arch pero la idea de hacer todo este proceso manual te resulta excesiva, hay alternativas. Por un lado están las herramientas de instalación guiada als aartsinstallatie, incluida oficialmente desde hace un tiempo en la ISO de Arch: un asistente interactivo que, respondiendo a un puñado de preguntas (idioma, disco, escritorio, drivers, zona horaria, usuarios…), te construye una instalación funcional con muy poco esfuerzo.

También existen scripts comunitarios como Aturux-OS, que se descargan vía git y se ejecutan desde la sesión live, ocupándose de automatizar particionado, configuración de red, gestor de arranque y elección de escritorio. Y, para quien directamente quiera un Arch ya “empaquetado”, hay proyectos como Calam-Arch (Arch con el instalador gráfico Calamares) o Manjaro, que mantiene la filosofía rolling pero con un instalador gráfico sencillo y un conjunto de programas preinstalados.

Arch Linux destaca por su filosofía minimalista, control absoluto y documentación excelente, pero también exige más implicación y lectura que distros como Ubuntu o Linux Mint, que priorizan la facilidad de uso. Si te tomas el tiempo de seguir todos estos pasos, probar primero en máquina virtual y apoyar lo que haces en la wiki y en guías bien explicadas, puedes terminar con un sistema extremadamente ligero, moderno, preparado para jugar y ajustado exactamente a tus necesidades, sin software sobrante y listo para mantenerse años gracias a su modelo rolling release.